Presentamos un ensayo de Daisaku Ikeda publicado recientemente en el marco de la serie Viajes inolvidables, amigos con el corazón como el sol. En él alude en diversos pasajes a su segunda visita a España, en 1983, de la que este mes se cumplen cuarenta años.

–Aunque, con la llegada del invierno, soplen vientos tempestuosos, en nuestro pecho la inextinguible luz del sol derrota la oscuridad.
La luz no teme a la oscuridad. La persona que alberga luz en el corazón no teme a nada. La luz es valentía, es verdad, es justicia, es amor compasivo y es alegría. Mis amigos de España, la tierra del sol, han venido transmitiendo de madres a hijos, de antecesores a sucesores este aliento: –Dentro de tu vida está la luz, está el sol; sin falta podrás brillar. Aunque tengas sufrimientos, no debes agachar la cabeza. Así como el sol se eleva, ¡levanta la cabeza y saca pecho! Así como el sol avanza, ¡sigue adelante hoy también, con perseverancia! En octubre de 1961 visité por primera vez Madrid, «capital de la luz del sol», a 655 metros sobre el nivel del mar. Siendo una de las capitales europeas a mayor altitud, los brillantes rayos de luz hacen que el sol se sienta más cerca; iluminados con esta intensidad, todos los seres desbordan un aliento vivaz. Juan Ramón Jiménez, poeta laureado con el premio Nobel de Literatura, escribió: «El sol […] está desenterrando […] mi vida muerta».[1]

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–Transformando el sufrimiento en fuerza, los ángeles de la felicidad danzan al son del canto triunfal.
Mi maestro Josei Toda y yo, estudiando la historia del mundo, dirigimos nuestra atención a España como «cuna de la ciudadanía global». Toledo, ciudad cercana a Madrid en la que convivieron con espíritu de tolerancia cristianos, judíos y musulmanes, llegó a ser un polo de conocimiento que atrajo a intelectuales de toda Europa, fuerza motriz de un renacimiento en el siglo XII. Miguel de Cervantes escribió: «La liberalidad es una de las más agradables virtudes»;[5] «[e]scoge el medio entre […] dos estremos, que en esto está el punto de discreción».[6] En la plaza de España de Madrid, un conjunto escultórico presenta a este gran escritor observando a los personajes principales de su obra maestra, don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho Panza.[7] La novela constituye un relato de viajes llenos de humor en los que el protagonista, que imagina ser un caballero y abraza el gran ideal de lograr la paz en el mundo, tiene el propósito de corregir las injusticias, proteger la verdad y ayudar a los débiles. En el camino, una de las lecciones que Sancho aprende a través del diálogo es que el del «vencedor de sí mismo […] es el mayor vencimiento que desearse puede».[8] La fuerza para triunfar sobre uno mismo se transmite de un amigo a otro.
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–Envolviendo el mundo con el florecimiento de innumerables flores hoy también escribimos la historia de un enriquecedor aprendizaje.
El Museo Nacional del Prado es admirado como alma y gloria de España. Es un «palacio» que conmueve a sus visitantes con la cristalización de una grandiosa creatividad, envolviéndolos con la luz de la emoción y la inspiración. Las obras maestras del siglo XVII, época dorada de la pintura española, transmiten la fragancia del vitalismo. Se dice que Diego Velázquez quería mostrar el respeto que sentía por cada ser vivo, aproximándose imparcialmente a la esencia de cada persona, sin importar cuál fuera su condición social. En la misma época, Bartolomé Murillo creó obras que, en un mundo envuelto en tragedias tales como la proliferación de enfermedades contagiosas, emitían el brillo del amor compasivo y el calor humano. Observaba con ternura la vida cotidiana de la gente y mostraba, entre otros temas, a niños vivaces a pesar de su pobreza y a familias humildes unidas por el amor. Estas célebres pinturas construyen un puente entre lo sagrado y lo secular, entre la religiosidad y la cotidianeidad. Recuerdo que el maestro Tsunesaburo Makiguchi, quien –mientras se consagraba con dedicado afecto a la educación de niños y niñas que se contaban entre los más desfavorecidos– desarrolló un singular sistema pedagógico basado en su teoría del valor, llamó al mundo a fijarse en el «intenso resplandor» que irradian los niños de apariencia humilde.[11] Puso de relieve que lo «sagrado» no se encuentra en algún reino aparte de la realidad, sino en nuestra labor de dignificar la existencia de cada individuo y de cultivar los valores de belleza, beneficio y bondad en el seno de la vida y la sociedad.*
En Madrid, también me dirigí al panteón de un pionero de la pintura contemporánea: Francisco de Goya. En la primavera de 1993, con los cerezos en plena floración, pudimos inaugurar la exposición «Obras célebres del maestro Goya» en el Museo de Arte Fuji de Tokio.[12] Posteriormente, esta muestra llevó la emoción por todo Japón, al presentarse también en las prefecturas de Aichi, Fukuoka, Osaka, Tokushima y Kagawa. Característica de Goya es la expresión «de invención mía».[13] El apogeo de su creatividad llegó después de que, debido a una grave enfermedad, perdiera el sentido del oído cuando se encontraba en la cumbre de la gloria como pintor de la Casa Real. Sin dejarse distraer por otras personas, dialogando consigo mismo, exploró la realidad interior del ser humano. La expresión creativa que nace de una fuerte y profunda determinación de vivir siendo fiel a uno mismo conmueve el corazón de las personas a través de las épocas. Tras aquella visita, estando cerca del Museo Nacional del Prado, conversé con un amigo: «Tanto en la vida como en la sociedad, la lucha es contra el estancamiento. Al seguir desafiándonos en romper los límites, sin doblegarnos, surge una fuerza grandiosa. Creo que es allí donde se abre el camino del ser humano, el camino de la creatividad, el camino de la paz». El tema de una de las series de grabados de Goya, titulada Los caprichos, es «desterrar bulgaridades [sic] perjudiciales, y perpetuar con esta obra de caprichos, el testimonio sólido de la verdad».[14] En particular, satirizó severamente la desbocada maldad de los clérigos y de personas poderosas decadentes que oprimían al pueblo para satisfacer sus deseos. En Los desastres de la guerra denunció rotundamente la infinita crueldad del ser humano. Al mismo tiempo, dejó plasmada la misericordia de personas que tratan de animar a otras personas aun en una época brutal.

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–Joven vida del sol, con tu brillo despeja las oscuras nubes mediante el aliento y el respeto.
El ser humano es quien construye la sociedad. La juventud abre el futuro. Por lo tanto, la educación que nutre al ser humano y abre posibilidades a la juventud es una fuente de luz. La solidaridad de la educación es causa de paz. Conservo un grato recuerdo de la visita a la Universidad Complutense de Madrid. También estoy feliz por el continuo intercambio con la Universidad de Alcalá. El origen de estas dos universidades se encuentra en la Universidad San Ildefonso, fundada en 1499 en Alcalá de Henares, una localidad en las cercanías de Madrid también conocida por ser el lugar de nacimiento de Cervantes. Con el propósito de encontrar nuevos valores humanos, esta universidad estaba abierta no solo a la clase privilegiada, sino también a la gente común, y educó a talentos que construyeron el Siglo de Oro de la cultura española, como Lope de Vega.
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En España también se está expandiendo el sentimiento compartido del principio filosófico del «logro de la budeidad de todos los seres vivos» expuesto en el Sutra del loto; en otras palabras, que «todos pueden establecer un estado de felicidad absoluta». Nuestros amigos de España organizaron, en colaboración con el Instituto de Filosofía Oriental de Japón,[16] la exposición «El Sutra del loto, un mensaje de paz y coexistencia armoniosa». Además, publicaron las ediciones en castellano del Sutra del loto y Los escritos de Nichiren Daishonin. La supervisión general de estas ediciones corrió a cargo del Dr. Carlos Rubio, profesor de la Universidad Complutense de Madrid. El Dr. Rubio, aludiendo a la excelencia del budismo Nichiren, ha destacado que reúne los requisitos de una religión global y que, basándose en el Sutra del loto, dirige igual amor compasivo a todas las personas y promueve que ellas mismas desplieguen el mismo amor compasivo. Y ha señalado que «Nichiren Daishonin demostró que era un hombre de diálogo, […] siempre dispuesto a conversar»; y que «[s]i transitamos el puente del diálogo armados en nuestros corazones con la compasión, como nos enseñó Nichiren, los cambios sociales serán posibles».[17]
–Juntos, abrigando el sueño de la paz –aún sin completar– en este viaje de aventuras, enfrentemos alegremente las dificultades.
(Traducción del artículo publicado en la revista Pumpkin, n.º 382, enero 2023).
[1] ↑ JIMÉNEZ, Juan Ramón: Piedra y cielo, Madrid: Establecimiento tipográfico de Fortanet, 1919, pág. 150, «Otoño». [2] ↑ N. de E.: La Asociación de Conciertos Min-On, con sede en Shinanomachi, Tokio, es una organización que promueve los intercambios internacionales de música y artes escénicas. Fue fundada por Daisaku Ikeda en 1963. [3] ↑ Traducido del folleto de la Asociación de Conciertos de Min-On sobre la actuación en Japón del Teatro de la Zarzuela, en 1985. [4] ↑ La frase proviene de una entrevista realizada por Pedro Massa a Antonia Mercé en la década de 1930, y se cita en PINO, Rafael del: «Antonia Mercé ‘La Argentina’: Perfil depurado del baile español», La Opinión de Granada, 17/7/2005, pág. 32. [5] ↑ CERVANTES, Miguel de: Los trabajos de Persiles y Sigismunda, libro segundo, cap. XIV. [6] ↑ CERVANTES, Miguel de: Segunda parte del ingenioso caballero don Quixote de la Mancha, cap. LI. [7] ↑ N. de E.: Se refiere al Monumento a Miguel de Cervantes, construido entre 1925 y 1960. [8] ↑ Segunda parte del ingenioso caballero don Quixote de la Mancha, op. cit., cap. LXXII. [9] ↑ N. de E.: Se trata de palabras de Junko Kobayashi, joven sobre cuyo ejemplo de vida el autor ha escrito anteriormente. [10] ↑ MACHADO, Antonio: «El poeta», en Gregorio Martínez Sierra: La casa de la primavera, Madrid: Librería del Pueyo, 1907, pág. 17. [11] ↑ MAKIGUCHI, Tsunesaburo: Makiguchi Tsunesaburo Zenshu (Obras completas de Tsunesaburo Makiguchi), vol. 7, Tokio: Daisanbunmei-sha, 1982. [12] ↑ N. de E.: El Museo de Arte Fuji de Tokio, situado en Hachioji, Tokio, fue fundado por Daisaku Ikeda en 1983. [13] ↑ Cuando, en octubre de 1776, Goya entregó a la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara el cartón La Merienda, señaló que era «de ynbención mia». [14] ↑ GOYA, Francisco de: «Sueño 1 / Idioma universal / El Autor soñando», dibujo preparatorio para «El sueño de la razón produce monstruos», 1797. [15] ↑ N. de E.: La primera fase del Jardín de la Paz se inauguró el 8 de mayo de 2022. Véase Civilización Global, n.º 206, junio 2022, sección «Especial». [16] ↑ N. de E.: El Instituto de Filosofía Oriental (IOP, por su acrónimo en inglés) es una fundación sin ánimo de lucro creada por Daisaku Ikeda en 1962 (inicialmente con el nombre de «Instituto de Estudios Orientales»). Con sede en Hachioji, Tokio, su actividad busca promover la investigación académica sobre el budismo y otras religiones del mundo con el fin de esclarecer su valor universal y contribuir a su integración en la rica herencia espiritual de la humanidad en la era moderna. [17] ↑ Véase Civilización Global, n.º 192, abril 2021, sección «Especial». [18] ↑ N. de E.: Algunas citas recogidas en el texto, como esta, provendrían de comentarios recientes de representantes de la Soka Gakkai de España (SGEs). [19] ↑ Ib. [20] ↑ N. de E.: Este proverbio, que Nichiren Daishonin cita en su escrito Conversación entre un venerable y un hombre no iluminado, en END, pág. 136, da nombre a una campaña de la SGEs lanzada con el inicio de 2022 y aún vigente. Véase Civilización Global, n.º 202, febrero 2022, sección «Este mes».
