Un yo inamovible en simbiosis con el medioambiente
Diálogo entre generaciones
Este mes conmemoramos el 30.º aniversario de la presentación en el Ateneo de Santander de la conferencia de Daisaku Ikeda La superación de la agonía de Fausto y el alba de una nueva civilización.[1] Su contenido será la base temática para las asambleas #DespiertaPaz que tendrán lugar en 6 ciudades de España el 28 de junio. En esta ocasión, representantes de los más jóvenes del departamento juvenil de la SGEs[2] se han reunido a dialogar con dos miembros de los departamentos sénior que estuvieron en Santander hace 30 años.[3]

Alejandro Pacheco: Muchas gracias, Cathy y Albert, por este encuentro. Nos gustaría preguntaros cómo os preparasteis para aquella actividad en Santander.
Albert Barroso: Gracias a vosotros, porque este diálogo me hace refrescar el espíritu juvenil y volver a conectar con el significado de un momento muy importante de la historia de la Soka Gakkai en nuestro país. El año 1995 fue especialmente significativo. Coincidió con el 50.º aniversario de la fundación de las Naciones Unidas y fue declarado el Año de la Tolerancia. En ese contexto, Ikeda Sensei envió a la ONU una propuesta de paz titulada Creando un siglo sin guerras, a través de la solidaridad humana. En ella hablaba de la necesidad de que las resoluciones de la ONU fueran respetadas por todos los países, como expresión del deseo de toda la humanidad.
Yo, en ese entonces, estaba en el Departamento de Jóvenes. Empezamos el año trabajando en una pequeña publicación: un librito que era una presentación de Ikeda Sensei, una puerta de entrada a su figura y su labor por la paz, la cultura y la educación. Lo conservo todavía; para mí es un tesoro. Fue fruto del esfuerzo de muchos jóvenes, con el apoyo de los predecesores.
Cathy Rocher: En 1995 yo era muy joven, tanto en edad como en la fe. Justo antes de la actividad en Santander, participamos en Madrid en una asamblea con el lema «Gran Victoria de España», en la que se formaron las tres primeras zonas de la SGEs. Ahí fui nombrada vicerresponsable de las Mujeres Jóvenes de un distrito general, lo que marcó un punto de partida para mí.
Aunque no entendíamos del todo lo que significaba «responder al maestro», teníamos un fuerte deseo de hacerlo. Un año antes, en 1994, había participado en mi primer curso de la Soka Gakkai en Japón y había regresado decidida a buscar aún más profundamente a Sensei. En la asamblea de Madrid yo me ocupaba de la actividad de Azahar, y aún conservo el cuaderno donde anoté todo. Fueron días muy intensos, y muchos jóvenes que estábamos allí viajamos luego a Santander.
Aunque no entendí mucho del discurso de Sensei –también porque todavía no dominaba el castellano–, una frase me marcó profundamente: «Sé tu isla, sé tu propia isla». Eso fue lo que me llevé de ahí. En ese momento comprendí que tenía que empezar a luchar, y hasta hoy sigo forjando mi fe a partir de ese impulso.
Alejandro: Comprender la disertación de Sensei ha sido complejo para mí. Pero sí me ha quedado claro que en ese momento se estaba construyendo el futuro de la Soka Gakkai de España. Al mismo tiempo, la disertación es muy certera para la problemática actual: la idea de crear un yo inamovible, pero sin basarse en el egocentrismo, y en simbiosis con el medioambiente, es crucial y me hace pensar que el budismo nos enseña a combatir los problemas contemporáneos. También creo que el principio de simbiosis nace de uno mismo, de nuestra conciencia de interconexión con el entorno. En los próximos treinta años surgirán otros problemas que tendremos que enfrentar, pero gracias a las enseñanzas de Sensei y a los pioneros estamos sentando las bases para hacerlo.
Laura Caputo: Yo no sabía nada de este evento. Cuando escuché que había habido una disertación en Santander me llamó un montón la atención. Me dije: «Voy a aprovechar mis eternos trayectos de tren de todos los días y me la voy a leer». Me fascinó. Fausto es un doctor que sufre mucho porque siente una insatisfacción constante. Es una persona que ha estudiado, ha leído, se ha movido y aun así siente ese vacío. Está en una constante búsqueda de sentido. El doctor Fausto podría ser yo perfectamente, o cualquier joven que conozco.
El tema del individualismo que Sensei trata con la imagen de Fausto lo veo todos los días y también lo batallo conmigo misma: a veces me dan ganas de ser mi propia isla, pero aislada, no en un archipiélago. A veces pienso que es lo más sencillo. Pero tengo la orientación de Sensei y a la Soka Gakkai, que me enseñan a vivir de otra manera. Lo que más me alentó fue cuando Sensei habla de que la verdadera victoria es sobre uno mismo.
Sara Muzas: Al leer la disertación, me di cuenta de que hemos avanzado en tecnología y política, pero seguimos estancados en el camino de encontrarnos a nosotros mismos y hacer nuestra propia revolución humana pensando también en los demás. Yo misma lo viví cuando empecé a practicar. Tuve un parón de un año y caí en picado, sin esperanza ni metas. Sentía que nada me satisfacía. Pero, gracias al estudio y a las reuniones, he podido cambiar mi forma de pensar y de sentir.
Estar presente es lo más importante. Me conecta con el maestro y todo lo que nos ha enseñado. Es algo que aprecio mucho, sobre todo en una sociedad donde los valores de la Soka Gakkai no se sienten fácilmente. Por eso esta disertación me ha tocado tanto: me parece impresionante que, después de casi treinta años, lo que decía Sensei siga siendo tan actual.
Laura: Me has hecho recordar, Sara, que creo que mucha gente comparte los valores de Gakkai, pero faltan contextos comunes. Mi determinación es compartir que este contexto existe, es decir, que cuando me pregunten: «¿Qué vas a hacer este fin de semana?», yo pueda decir: «Voy a hacer esto y se va a hablar de esto». La Soka Gakkai es un contexto maravilloso y creo que la asamblea #DespiertaPaz es una oportunidad también para invitar a amigos.
Alejandro: Yo tengo la misma determinación. Creo que así permitimos que esas personas tengan la oportunidad de entrar en contacto con la filosofía de Sensei.
Creo que mucha gente comparte los valores de Gakkai, pero faltan contextos comunes. […] La Soka Gakkai es un contexto maravilloso y creo que la asamblea #DespiertaPaz es una oportunidad también para invitar a amigos.
Cathy: Me parece maravilloso escuchar las reflexiones de los tres sobre construir ese yo inamovible. La vida no es un camino recto: hay tormentas, curvas y obstáculos, pero debemos seguir construyendo ese yo fuerte que nadie nos pueda quitar. Empecé a construirlo desde que conocí a Sensei en 1994 y sigo trabajando en ello. Esa es mi forma de devolver la deuda de gratitud, y esa victoria es la más importante, mucho más que cualquier logro material.
Debemos erradicar el sufrimiento. Sensei nos ha legado esta misión, y gracias a él he podido ir comprendiendo que todo lo que ocurre en el mundo es también asunto mío. Me ha costado mucho tiempo asumir que el karma del mundo también es mío. Ahora veo a jóvenes con esa misma conciencia, y eso me llena de esperanza. Quiero hacer un llamado para que todos, mujeres y hombres, asumamos el reto de invitar a más jóvenes a la Asamblea de #DespiertaPaz en cada región de España. Que sea un esfuerzo conjunto.
Laura: Mi determinación hacia el 28 de junio es llegar y compartir con todas las personas que me rodean que voy a participar en este encuentro. También quiero abrazar la vida que tengo ahora mismo, porque desde que una compañera me contó su experiencia, hago daimoku cada día con la determinación de poder mirar atrás y decir: «Jamás habría imaginado esta vida, y la he construido gracias a Sensei y a la Soka Gakkai».
De cara a 2030, mi gran meta es terminar mi tesis doctoral y poder contribuir realmente al ámbito de la educación, que es la promesa que le hice a Sensei para devolverle la deuda de gratitud por la educación que recibí en la Universidad Soka. También deseo ser un ejemplo para otras estudiantes y demostrar que, aunque sea difícil, se puede, y que soñar en grande sí es posible. Quiero llegar a 2030 y poder decir: «Nunca habría imaginado todo esto».
Alejandro: Mi determinación hacia el 28 de junio es poder compaginar el trabajo con las actividades. Sí o sí quiero asistir a #DespiertaPaz, y sobre todo cumplir con un gran pendiente que tengo: hacer shakubuku.[4] Quiero invitar a alguien y, de aquí 2030, concretar al menos cinco shakubuku.
Además, me gustaría transformar positivamente mi ambiente laboral, que siento que es difícil ahora mismo. Mi sueño es llegar a tener mi propio negocio y aplicar los valores que he aprendido en la Soka Gakkai, para que sea un haz de luz dentro del mundo de la hostelería en España.
Sara: Muchas gracias. Como desafío para el 28 de junio, quiero retarme a hablar más abiertamente de las actividades con mis compañeras de trabajo y con mis amigas, que puedan entender realmente qué significa para mí. Quiero seguir participando en todas las reuniones, visitando chicas y superándome cada día, siendo un apoyo para las demás estudiantes. También me gustaría, como decía Alejandro, hacer shakubuku. Quiero seguir con mi propia revolución humana y, como decía Laura, poder mirar atrás algún día y decir: «¡Guau, la vida que estoy viviendo, nunca la habría imaginado!».
[1]↑ IKEDA, Daisaku: Un nuevo humanismo: Discursos universitarios de Daisaku Ikeda, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global; Guadalajara: IEDDAI-Instituto Ikeda; 2020, pág. 167.
[2]↑ Alejandro Pacheco y Laura Caputo son responsables nacionales del Departamento de Estudiantes de la SGEs, y Sara Muzas es responsable de las mujeres jóvenes de ese departamento en Cataluña.
[3]↑ Véase tb. CG, n.º 241, mayo 2025, sección «Jóvenes 2030».
[4]↑ La expresión japonesa shakubuku alude al aliento a practicar el budismo.
