Hacia unas «asambleas de oro»

Orientación para la SGEs


¡Iniciamos ya la etapa final de este año del vuelo impetuoso!

En una ocasión, Daisaku Ikeda escribió un artículo para su publicación en el Día de la Paz Mundial, fecha que conmemoramos este mes.[1] Dedicado especialmente a los jóvenes, lo abrió con las siguientes palabras:

¿Cuál es el propósito de la Soka Gakkai? Es lograr el kosen-rufu. Es permitir a uno mismo y a los demás alcanzar un estado indestructible de felicidad absoluta y propagar en el mundo entero la gran filosofía de paz y esperanza del budismo Nichiren.

Lo que puede abrir sin falta las puertas hacia una nueva era es la ardiente pasión de los jóvenes y las acciones tenaces que emprenden para vivir por sus ideales. Si pensamos seriamente en la paz, es imperativo que no solo deliberemos, sino que tomemos acción.

Incluso si nos encontramos en medio de dificultades, debemos considerar cuál es la mejor manera de propiciar la amistad y la paz. Lo que distingue a un ser humano son los esfuerzos que realiza para superar tales dificultades.

El viaje de miles de kilómetros por el kosen-rufu comienza con la voz de un solo individuo valiente. El primer paso en el camino hacia la paz también comienza por mantener diálogos sinceros.

¡Compartamos nuestra convicción con alegría! ¡Transmitamos sinceramente nuestros verdaderos sentimientos con un espíritu firme y radiante! […]

No hay necesidad de tener reparos. Sed proactivos en el estudio, y entablad diálogos libremente, sin reservas. Nada es comparable a una vida juvenil y vibrante, rebosante de sinceridad y entusiasmo.[2]

La base de la Soka Gakkai y la fuerza impulsora del kosen-rufu se encuentran en las reuniones de diálogo. De ahí que en la SGEs hayamos propuesto celebrar el 65.º aniversario el Día de la Paz Mundial haciendo de cada reunión de diálogo una asamblea conmemorativa con el lema «Aún más alto: Un vuelo valiente y victorioso por la paz».[3]

 

La base de la Soka Gakkai y la fuerza impulsora del kosen-rufu se encuentran en las reuniones de diálogo. De ahí que en la SGEs hayamos propuesto celebrar el 65.º aniversario el Día de la Paz Mundial haciendo de cada reunión de diálogo una asamblea conmemorativa.

El budismo es una filosofía de diálogo. El primer capítulo, «Introducción», del Sutra del loto comienza con las palabras: «Esto es lo que escuché».[4] Los sutras budistas pueden verse como un espléndido registro de las reuniones de diálogo que mantuvo el buda Shakyamuni.

En una carta dirigida a una seguidora –la monja laica Sennichi– que brindaba aliento a diversas personas de su entorno a través del diálogo, Nichiren Daishonin escribe: «[S]abemos que las personas que escuchen el sutra [del Loto], sin la más mínima excepción, lograrán la Budeidad».[5] Luego menciona, en una inspiradora alegoría, «las innumerables especies de aves que, al acercarse al monte Sumeru, se engalanan todas con el mismo tono dorado», para afirmar que todas las personas que entablen vínculos con la Ley Mística emitirán el brillo de su naturaleza de Buda innata.

De acuerdo con este principio, las reuniones de diálogo son «asambleas de oro» rebosantes de confianza y esperanza, que revitalizan a sus participantes y les inspiran a triunfar; que alientan a la gente a ser feliz y a hacer felices a sus semejantes.

Durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, antes de su encarcelamiento por las autoridades militaristas,[6] los dos primeros presidentes de la Soka Gakkai –Tsunesaburo Makiguchi y Josei Toda– siguieron realizando reuniones de diálogo sin dejarse intimidar por la vigilancia del Cuerpo Especial de Policía, la también llamada «policía ideológica». Lo que más atesoraban ambos maestros eran las experiencias personales en la fe que se relataban en esos encuentros, y este espíritu se ha mantenido hasta nuestros días, tal como se subraya en la sección «Para dialogar» de este número.

En una conversación sobre el principio de establecer la enseñanza correcta para la paz de la tierra (véase también el recuadro) que mantuvo con representantes de las generaciones más jóvenes, Ikeda Sensei recordó la advertencia del Daishonin de que «Este mundo es el territorio del Rey Demonio del Sexto Cielo»[7]. Y comentó:

En el mundo actual abundan las funciones destructivas que hacen sufrir a las personas y dan origen a fricciones y a desorden en la sociedad. De ahí que la de establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz de la tierra sea una lucha por vencer esas funciones perniciosas basados en la Ley Mística, y por construir un mundo de paz y de felicidad. En otras palabras, es una contienda entre la budeidad y las funciones demoníacas que se libra en la vida de cada individuo, en su mente y corazón. Todo parte de ahí. Por eso, establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra comienza con un diálogo de vida a vida. Se trata de una lucha por transformar el corazón humano mediante el diálogo.[8]

Recientemente, el presidente de la Soka Gakkai, Minoru Harada, ha propuesto que en este último tramo del año «adoptemos y pongamos en acción la sabiduría y el espíritu heredados de nuestro maestro, mientras construimos fortalezas de felicidad en cada lugar donde estemos cumpliendo nuestra misión».[9] El apoyo a quienes se presentarán al examen de introducción al budismo del 9 de noviembre y las asambleas «Aún más alto» de mediados de este mes, así como todos los diálogos que entablemos en el transcurso de nuestra vida cotidiana, constituirán un escenario privilegiado para hacerlo.

El tratado Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra está escrito en forma de diálogo entre un anfitrión y un visitante. Hacia el final, el primero le dice a su interlocutor:

Debe modificar enseguida los principios que abriga en su corazón y abrazar el único vehículo verdadero, la única buena doctrina [del Sutra del loto]. Si lo hace, los tres mundos se convertirán en tierra de Buda [o sea, un mundo de paz y de felicidad], y ¿dónde se ha visto que una tierra de Buda decline? Cada región de las diez direcciones podrá ser un reino de tesoros, y ¿dónde se ha visto que un reino de tesoros sufra daños?[10]

Si nos interesa la paz y la prosperidad del lugar donde vivimos, tenemos que establecer un sólido cimiento de justicia y bondad en el corazón de las personas. Asimismo, debemos construir una sólida fuerza humanística de paz dentro de la sociedad. De otro modo, la naturaleza demoníaca de la autoridad predominará. Establecer la enseñanza correcta es refutar las ideas que causan sufrimiento; es una lucha no violenta contra las funciones que atentan contra la dignidad humana.


[1] ↑ El tema es transversal a este número, y se menciona explícitamente en varias de sus secciones.

[2] ↑ IKEDA, Daisaku: «Jóvenes con un noble juramento, ¡lograd la paz mundial!», entrega de la serie «Aliento de las cuatro estaciones», Seikyo Shimbun, 2/10/2022.

[3] ↑ Véase, específicamente, la sección «Para dialogar».

[4] ↑ SL, cap. 1, pág. 3

[5] ↑ El tesoro de la devoción filial, en END, pág. 1088.

[6] ↑ Véase, al respecto, la revista CG, n.º 243, julio 2025, sección «Este mes».

[7] ↑ Carta a los hermanos, en END, pág. 519.

[8] ↑ IKEDA, Daisaku et al.: «El estandarte de “establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra”. Parte 1 de 2», entrega de la serie «Los jóvenes y los escritos de Nichiren Daishonin», Seikyo Shimbun, 29/4/2010.

[9] ↑ HARADA, Minoru: «Construir una magnífica y armoniosa familia Soka», Daibyakurenge, septiembre de 2025, disponible en <https://ediciones-civilizacionglobal.com/article/construir-una-magnifica-y-armoniosa-familia-soka/>.

[1] ↑ Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra, en END, pág. 26.