El capítulo «La salida del sol»

Del volumen 1


Como se lee también en otras secciones de este número, el 2 de octubre de 1960, apenas cinco meses después de asumir la presidencia de la Soka Gakkai, Daisaku Ikeda emprendió su primer viaje por el kosen-rufu mundial, que lo llevaría a nueve ciudades de tres países: Estados Unidos, Canadá y Brasil. Tenía treinta y dos años. Lo hizo con un profundo sentido de misión, y animado por las palabras de su maestro Josei Toda, quien, poco antes de morir, le contó que había soñado que visitaba México:

Toda le había dicho: «Todos ellos estaban esperando. Todos estaban esperando. Todos estaban buscando el budismo de Nichiren Daishonin. Quiero ir, quiero recorrer el mundo en un viaje por el kosen-rufu. Shin’ichi, el mundo es tu desafío, tu verdadero escenario. Es un mundo vasto».[1]

En el momento de realizar la gira, ya habían pasado quince años desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Podría pensarse que la paz por fin reinaba en el mundo, pero, lejos de ello, las sombras de la Guerra Fría se cernían sobre la humanidad, la carrera armamentística entre las principales potencias amenazaba la seguridad de todos, y además los vientos de la desigualdad, la pobreza y el conflicto arreciaban en el continente africano y otras partes del mundo… «[S]eguramente, todos albergaban la esperanza común de presenciar una aurora de paz y de felicidad».[2] Con esta convicción, y «con el apasionado propósito de la paz ardiendo en su corazón»,[3] Ikeda Sensei partió.

La escena inicial de La nueva revolución humana recrea la partida desde el Aeropuerto Internacional Haneda, en Tokio, del grupo de responsables de la Soka Gakkai liderado por Daisaku Ikeda, el 2 de octubre de 1960 | Ilustración pintada por Uchida Kenichiro

Podemos leer sobre ello en el capítulo «La salida del sol», el primero de La nueva revolución humana, en el que desde la SGEs se propone profundizar este mes. Relata la primera etapa del viaje, en Hawái, donde el joven discípulo de Josei Toda vertió hasta la última gota de su energía en alentar y orientar a los miembros locales. Todos llevaban poco tiempo practicando, y estaban enfrentando en solitario diferentes problemas ligados al proceso migratorio, la nostalgia, la desarmonía familiar…

El viaje de Shin’ichi por la paz del mundo comenzó encendiendo la llama del coraje en aquellas personas que habían perdido la esperanza y estaban siendo aplastadas bajo el peso de las vicisitudes de la vida. Aunque tales esfuerzos puedan parecer insignificantes y alejados de la meta de la paz mundial, la base esencial para ella yace solo dentro del ser humano. Shin’ichi estaba profundamente convencido de que no se podría lograr una paz genuina sin la revitalización de cada individuo y el establecimiento de la verdadera alegría y felicidad en la vida de cada persona.[4]

La referencia del capítulo para España es:

IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 1 y 2, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2023, págs. 9-48.


[1] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 1 y 2, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2023, pág. 10.

[2] ↑ Ib., pág. 11.

[3] ↑ Ib., pág. 9.

[4] ↑ Ib., pág. 37.