Orientación para la Soka Gakkai de España
Durante los meses de abril y mayo, Europa vivió una auténtica oleada de alegría, esperanza y determinación. En el marco del 65.º aniversario del primer viaje de Daisaku Ikeda al continente, que se conmemora este año,1 una delegación encabezada por el presidente de la Soka Gakkai, Minoru Harada, el director general de la SGI, Yoshiki Tanigawa, y los vicedirectores generales Kimiko Nagaishi y Shinji Shimizu, así como el responsable del Departamento de Hombres Jóvenes, Hideaki Yanashima,2 participó en una serie de significativas actividades celebradas en varios países.3
Un momento destacado de esta gira, con la que se festejó también el 3 de mayo, fue la realización de una asamblea europea en el Centro Cultural Ikeda por la Paz de Fráncfort, en Alemania. Esta reunió a 450 representantes de las organizaciones de la Soka Gakkai en 31 países, el sábado 9 de mayo por la tarde, y abrió un nuevo camino para el kosen-rufu en el continente.
En 1961, a pesar de que en ese momento en Europa había apenas diez familias miembros de la Soka Gakkai, Ikeda Sensei visitó nueve países –Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Francia, Reino Unido, España, Suiza, Austria e Italia– en veinte días. Minoru Harada señaló, en su intervención durante la asamblea europea, que las semillas sembradas en aquella ocasión ya se han convertido en «árboles imponentes». De hecho, en cada uno de esos países han surgido más de mil Bodisatvas de la Tierra.
Nichiren Daishonin afirmó:
Al principio, sólo Nichiren recitó Nam-myoho-renge-kyo, pero luego lo siguieron dos, tres y cien más, que lo entonaron y enseñaron a otros. Así, de este mismo modo, se llevará a cabo la propagación en el futuro. ¿Acaso no es lo que significa «irrumpir de la tierra»?4
La veracidad de este pasaje se ha demostrado de manera indiscutible gracias a Sensei y al espíritu de inseparabilidad maestro-discípulo de los compañeros europeos.
El 70.º aniversario de la Campaña de Osaka, tan presente en CGlobal durante la primera mitad de este año,5 impregnó las palabras del presidente Harada, que recalcó algunos de los temas que hemos venido estudiando y también aportó nuevas referencias y perspectivas, según resumimos a continuación.
El 70.º aniversario de la Campaña de Osaka, tan presente en CGlobal durante la primera mitad de este año, impregnó las palabras del presidente Harada [durante la asamblea europea celebrada en Fráncfort el 9 de mayo].
A comienzos de 1956, en una reunión de responsables de distrito celebrada en la sede central de la Soka Gakkai en Osaka, tuvo lugar un inspirador episodio. El joven discípulo de Josei Toda enviado a la región para liderar la campaña –nos referimos, claro, a Daisaku Ikeda– explicó que la victoria se determinaría a través de «la mejor oración», «la mejor estrategia» y «las mejores acciones». Luego, cantó y dirigió Kuroda Bushi.6
Según escribió el propio Ikeda Sensei posteriormente, al entonar y bailar animadamente esa canción popular con los compañeros les transmitió que la lucha que habían emprendido la iban a librar de ese modo: avanzando con desbordante alegría.
En ese inicio de campaña, los miembros de la Soka Gakkai en Osaka tenían ante sí un desafío descomunal.7 Pero, como primer paso, Sensei bailó serenamente para vivificarlos y unir sus corazones. Y no lo hizo una sola vez: después de aquella primera oportunidad, bailó Kuroda Bushi con los compañeros de Kansai en numerosas ocasiones. Tanto que un joven llegó a preguntarle francamente: «Sensei, ¿de verdad podremos ganar si dedicamos tanto tiempo a bailar?». Él le respondió que lo más importante era unir los corazones de todos y avanzar en una misma dirección, en lugar de vagar dispersos. Allí donde se comparten alegrías y tristezas, la gente se reúne y nace la unión. Cantar y bailar juntos Kuroda Bushi permitía crear ese tipo de unión.
Para lograr la victoria del kosen-rufu, las bases son la motivación y la unión. Sin ellas, por más estrategias o planes de acción que se elaboren, todo esfuerzo acabará resultando superficial y perderá su significado.
Desde luego, la esencia de este episodio no se encuentra en la canción o el baile como tales. El Gosho dice: «Aunque no sean el honorable Mahakashyapa, deberían estar todos bailando. Aunque no sean Shariputra, deberían estar brincando y danzando».8 Lo verdaderamente importante es si cada persona arde de orgullo y alegría, y si está luchando con un júbilo que emana de lo más profundo de su vida, con un propósito compartido.
Para lograr la victoria del kosen-rufu, las bases son la motivación y la unión. Sin ellas, por más estrategias o planes de acción que se elaboren, todo esfuerzo acabará resultando superficial y perderá su significado.
Los miembros de la Soka Gakkai que avanzaron junto a Ikeda Sensei durante la Campaña de Osaka de 1956 expresarían más tarde el mismo sentimiento: «Nunca había experimentado tanta alegría». Siendo como fue un emprendimiento intenso y exigente, ¿cómo pudieron llevarlo adelante con tanta alegría?
La respuesta es que, teniendo a Sensei como centro, todos los engranajes de la organización, hasta el último rincón, se sincronizaron perfectamente con su corazón, basados en la fe. Por eso la atmósfera estaba imbuida de entusiasmo e ímpetu; por eso rebosaba coraje, y había perseverancia y la convicción inquebrantable de que se alcanzaría la victoria.
Ahora, sin su presencia física, compartir la meta de «tener a Ikeda Sensei como centro» significa que, al emprender una nueva actividad por el kosen-rufu o cuando enfrentemos algún reto o dificultad, ya sea personalmente o como organización, debemos volver siempre a la orientación de Sensei y superar los obstáculos compartiendo un mismo propósito.
Con respecto a aquella alegría desbordante –vivida en medio de intensas actividades, a la vez que haciendo frente, cada cual, a las propias circunstancias personales–, ¿cómo podemos experimentarla hoy?
Aquí yace el verdadero sentido de nuestra misión: esforzarnos al máximo para aliviar las preocupaciones y sufrimientos propios y de los demás. Si perseveramos valientemente en la expansión hasta poder afirmar «nunca había experimentado tanta alegría», podremos construir la gran obra imperecedera del avance del kosen-rufu.
Como hemos aprendido, en 1956 Sensei recorrió Osaka de extremo a extremo para encontrarse con personas que estaban atravesando dificultades, sin dejar de recitar daimoku. Se desplazaba en bicicleta adentrándose hasta en los más estrechos callejones, desgastando varias en el proceso. Durante esa campaña se reunió personalmente con 8000 personas y las alentó con todo su ser. Y esto no se limitó a aquellos meses.
Durante toda su vida, Ikeda Sensei recordó a los miembros de la Soka Gakkai con quienes había luchado y compartido tanto alegrías como tristezas. Mostró que, donde hay agradecimiento hacia los compañeros, brota una fuerza ilimitada. Los atesoró tanto a ellos como a sus familias, y les siguió brindando aliento constantemente. Este tipo de vínculo ha hecho posible la Soka Gakkai que hoy conocemos, precisamente porque nuestro maestro continuó esa lucha incansable en todo el mundo.
Si empleamos nuestra voz con coraje, basados en nuestras convicciones, y continuamos actuando con firme voluntad, sin falta podremos construir la paz.
Nosotros mismos, como discípulos, sigamos sembrando las semillas de la paz y la amistad, sin importar lo que digan los demás. Si empleamos nuestra voz con coraje, basados en nuestras convicciones, y continuamos actuando con firme voluntad, sin falta podremos construir la paz del mundo y la felicidad de toda la humanidad. Con la mirada puesta, primero, en 2030, año del centenario de la fundación de la Soka Gakkai, construyamos juntos una Europa siempre victoriosa, una España siempre victoriosa.9 Este mes celebramos numerosas fechas importantes para el movimiento Soka, internacionalmente y en nuestro continente y país: el Día del Ikeda Kayo-kai, el 4 de junio; el natalicio de Tsunesaburo Makiguchi, coincidiendo con el 45.º Día de Maestro y Discípulo de Europa, el 6 de junio; el 35.º aniversario del Día del Departamento de Mujeres de la SGEs, el 16 de junio; y el aniversario de la fundación del Departamento de Estudiantes, el 30 de junio. Representan una oportunidad para dar un nuevo impulso a nuestro avance con un mismo propósito, manifestando la verdadera alegría que proviene de la Ley Mística y de la relación de maestro y discípulo.
JUNIO Y LA OFRENDA BUDISTA
Junio es, con diciembre, uno de los meses en los que en la SGEs nos concedemos tiempo para hablar sobre la significación de la ofrenda en el budismo y sobre su ejercicio contemporáneo a través de la aportación económica a la Soka Gakkai, una actividad voluntaria.
Como hemos recordado en algunas ocasiones, el capítulo «El triunfo» del volumen 4 de La nueva revolución humana expone la historia y el espíritu de esta actividad. En 1961, el año siguiente a aquel en que Daisaku Ikeda asumió como tercer presidente de la Soka Gakkai, la cantidad de miembros había crecido significativamente en Japón, hasta alcanzar los dos millones de familias. La organización veía la necesidad de impulsar diversos proyectos, como la construcción de centros culturales en diversas localidades, para responder a la expansión y hacer posible su continuidad. Sin embargo, Ikeda Sensei dudaba sobre la conveniencia de invitar a los miembros a hacer contribuciones económicas, ya que, con la Segunda Guerra Mundial aún reciente, muchos de ellos enfrentaban serias dificultades, incluidos problemas económicos.
Profundizando en los escritos de Nichiren Daishonin, orando con determinación y reflexionando una y otra vez, concluyó que lo justo era abrir esa posibilidad. Lo hizo al considerar que, de acuerdo con el Gosho, representaba una oportunidad para «[sembrar] óptimas semillas en un campo de buena fortuna».10 Tras ser aceptada su propuesta, se ofreció la opción de realizar aportaciones económicas a la Soka Gakkai a todos sus miembros, con el compromiso de «alabar su sinceridad, apoyarlos cálidamente, y reverenciarlos como […] [al] Buda».11 Esta conciencia y determinación de nuestro maestro constituyen el espíritu fundamental de las ofrendas en nuestro movimiento.
Entre todas las actividades de la Soka Gakkai sobre cuyo significado e importancia hablamos con los compañeros, la de aportación es una de las que requiere más valentía y convicción. Entre los pasajes de los escritos del Daishonin cuya lectura nos permite avivarlas, se cuenta también este:
[E]n lo que concierne al logro de la Budeidad, las personas comunes llegan a ser budas en la medida en que mantienen una «determinación seria y sincera». Cuando consideramos bien a qué se refiere exactamente esta determinación seria y sincera, vemos que consiste en la doctrina de observar nuestra vida. Y cuando nos preguntamos qué significa con exactitud la doctrina de observar nuestra vida, la respuesta es que ofrendar nuestra única vestimenta al Sutra del loto equivale a arrancarnos la piel;12 que, en épocas de hambruna, ofrecer al Buda el único alimento del que depende, ese día, nuestra supervivencia es ofrecerle nuestra vida. Los beneficios obtenidos de este modo no son, de ninguna manera, inferiores […]. A esta enseñanza se la llama el paramita de la ofrenda.13
En línea con esto, las aportaciones de los miembros no son meras contribuciones materiales o económicas a una organización, sino ofrendas de su propia vida al «buda Soka Gakkai»,14 y la recompensa vital de hacerlo es acorde con ello. Con este espíritu, y con la voluntad de no dejar a nadie atrás, junio es un mes propicio para alentar a participar –entre otras actividades indesligables de nuestra práctica budista– en la aportación.
- Tras asumir la tercera presidencia de la Soka Gakkai en mayo de 1960, Daisaku Ikeda visitó Europa, por primera vez, en octubre de 1961. ↩︎
- En apoyo de los responsables citados, viajaron también el director de la oficina de enlace de la SGI para Europa y África, Norito Honda; el director del Departamento de Europa, Masahiro Hayashi, y sus vicedirectores Nobue Tokunaga y Kozo Toda. ↩︎
- Se puede leer más sobre la gira en dos noticias incluidas en la sección «Actualidad» de este número. ↩︎
- El verdadero aspecto de todos los fenómenos, en END, pág. 406. ↩︎
- Además de en esta misma sección, la Campaña de Osaka se ha abordado especialmente en la de «Estudio» de enero y en las entregas de «Orientación» de febrero a mayo. ↩︎
- Kuroda Bushi (literalmente, «La melodía de Kuroda»), es una canción folclórica originaria de Fukuoka, capital de Kyushu, la más meridional de las tres islas principales de Japón. Tras su creación en la década de 1590, el tema, que refleja el ambiente del mundo samurái, se popularizó en todo el archipiélago. ↩︎
- Como hemos señalado en números anteriores de esta revista, antes de enero de 1956 en Osaka formaban parte de la Soka Gakkai unas 30 000 familias, apenas un tercio de la cantidad de miembros de Tokio. En ese contexto, haciendo propia la visión y el deseo de su maestro, Daisaku Ikeda asumió la conducción de una campaña de expansión en la región, Kansai. A través de una lucha titánica, en tan solo medio año ampliaron esa red hasta 200 000. ↩︎
- El gran mal y el gran bien, en END, pág. 1165. ↩︎
- Como se ha mencionado en números anteriores de esta revista, el lema de la Soka Gakkai de la región japonesa que tiene capital en Osaka es Josho Kansai (Kansai siempre victoriosa). ↩︎
- El cuerpo y la mente de los seres, en END, pág. 1180. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 3 y 4, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2008, pág. 268. ↩︎
- La expresión evoca un relato sobre la vida del príncipe Shotoku (574-622), probablemente alegórico, de acuerdo con el cual se habría arrancado la piel de una mano para copiar en ella el Sutra del loto. ↩︎
- La ofrenda de arroz, en END, págs. 1171 y 1172. Un paramita es una práctica requerida a los bodisatvas del Mahayana con miras al logro de la budeidad. ↩︎
- Puede leerse sobre esta expresión en IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vol. 30, parte 1, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2021, págs. 65 y 66, o en línea. ↩︎
