Entrevistamos a Mariane Pearl, periodista y escritora cuyo trabajo ha sido reconocido global y localmente.

Acabas de recibir el premio Giardinetto «Por un mundo nuevo», recientemente creado en Barcelona, por tu lucha en favor de una «revolución humana». ¿Cómo has recibido la noticia y qué significa para ti este reconocimiento?
Recibí la noticia por un amigo que forma parte del jurado. Me dijo que tenía una sorpresa para mí. Yo pensé que era su cumpleaños…
El jurado, formado por un grupo extenso de personalidades del arte y la cultura,1 decidió galardonarme por el conjunto de mi carrera, por mi labor a favor de las mujeres y a favor de la revolución humana, tal como la define nuestro maestro Daisaku Ikeda. Entendieron que ese concepto atraviesa todo mi trabajo; por eso en el premio mismo están impresas las palabras «Revolución humana».
El jurado [del premio Giardinetto] […] decidió galardonarme por el conjunto de mi carrera, por mi labor a favor de las mujeres y a favor de la revolución humana.
Este premio significa mucho para mí. Es muy importante porque, aunque vivo en Barcelona desde hace trece años, siempre he trabajado internacionalmente, y este es un reconocimiento que viene de aquí, de gente de aquí. Es una forma de sentirme más enraizada en Barcelona.

Cuentas con una consolidada trayectoria profesional como periodista, escritora y activista, en particular en el ámbito de la igualdad de género, y has defendido que las mujeres tienen las características necesarias para cambiar el mundo, para modificar las causas que pueden llevarnos al desastre. ¿Podrías profundizar en esta idea y cómo se relaciona con tu trabajo?
Llevo veinte años trabajando en el ámbito de igualdad de género. He realizado cientos de entrevistas, conocido a diferentes perfiles de mujeres alrededor del mundo entero y lo que he visto de manera repetida, constantemente, es que las mujeres –en cualquier ámbito, en cualquier país, de cualquier clase social, color de piel y más allá de cualquier otra diferencia que pueda haber entre ellas– siempre desarrollan las cualidades que son el extremo opuesto de las cualidades que ahora se exhiben en los espacios de poder. Es decir, me parece que la mayoría de los problemas que tenemos en el mundo, como planeta, vienen del comportamiento de la mayoría de los hombres. No siempre, por supuesto. Pero vienen mayoritariamente de la codicia, del ego, de la sed y la lucha por el poder, sin ningún control sobre esas tendencias. Son estos los valores que acaban dirigiendo el mundo y llevan a conflictos y guerras. En las mujeres he visto las cualidades opuestas: la generosidad, la empatía, la inteligencia emocional, la capacidad de autocontrol, entre otras.
A raíz de realizar entrevistas y reflexionar sobre las experiencias que me contaban, me di cuenta de que esas eran exactamente las cualidades que necesitábamos para compensar la manera en que actúan quienes están en el poder. Todos los problemas que sufrimos –los conflictos, las guerras, la pobreza– son originados por el comportamiento humano, razón por la cual creo que la solución tiene que venir también del comportamiento humano.
Cuando mi marido murió,2 me planteé cómo iba a seguir mi carrera. Para mí era esencial hacer un periodismo que pudiera despertar esperanza de una forma o de otra. Y entonces fue cuando dirigí mi mirada a las mujeres.
Tras el 11 de septiembre de 2001, la revista Vanity Fair publicó fotos de los niños nacidos de padres que habían muerto en los atentados de ese día en Estados Unidos.3 Entonces eran 102 niños y las madres me escribieron una carta preguntándome: ¿Qué les vamos a decir a nuestros hijos? ¿Cómo podemos dar sentido a todo lo que ha ocurrido? A raíz de esa carta decidí comprobar que había esperanza en el género humano. E instintivamente miré hacia las mujeres, porque es lo que había visto siempre alrededor mío: mujeres comunes que sostenían todas las comunidades, las familias, la vida.
Con esa experiencia escribí un libro titulado En busca de la esperanza,4 donde reflejé las historias de dieciocho mujeres de diferentes lugares del mundo que se habían levantado solas, y cómo el resultado de su acción individual había transformado la vida de miles de personas. Ese libro fue una respuesta a aquella carta. Con las historias que recopilé comprobé verdaderamente que, en esas mujeres supuestamente ordinarias, hay muchísima fuerza y están todas las respuestas que buscamos cuando perdemos la esperanza en el mundo.
Tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, […] decidí comprobar que había esperanza en el género humano. E instintivamente miré hacia las mujeres, porque es lo que había visto siempre alrededor mío: mujeres comunes que sostenían todas las comunidades, las familias, la vida.
Te has desempeñado como editora ejecutiva de Chime for Change, una campaña global impulsada por Gucci y apoyada por artistas de fama internacional para promover avances en la salud, la educación y la justicia para las mujeres y las niñas. ¿Podrías hablarnos acerca de esa experiencia? ¿Hay alguna historia o logro en ese ámbito que atesores especialmente?
La experiencia fue muy linda porque pude, durante muchos años, arrojar luz sobre historias de mujeres que brindan esperanza. Tuve la oportunidad de publicar historias denunciando la violencia de género, como por ejemplo en Camerún, donde existe la práctica de planchar los senos de las mujeres jóvenes y niñas para no atraer la mirada de los hombres. También historias de personas que habían hecho algún tipo de revolución humana, como, por ejemplo, una mujer que tras haber sido extremista islámica se dedicaba a impedir que otras mujeres entraran en ese mundo extremista; o un hombre que pidió disculpas a las mujeres porque, después de haber sido un maltratador con su esposa, se dio cuenta de que era una locura.
Esta iniciativa me permitió conocer y publicar todo tipo de historias, que en muchos casos enseñaban ese proceso de revolución humana que las mujeres realizaban de manera casi natural, conscientes de que para cambiar algo a su alrededor tenían que superar sus propias angustias, sus propios miedos, su propia ira y cómo al hacerlo, a la vez, contribuían al bien de los demás. Pude ilustrar ese concepto de revolución humana a través de historias en más de 125 países, siempre encontrando esa misma fuerza, esa misma voluntad de superarse, para una misma y para los demás.

¿En qué desafíos profesionales te encuentras inmersa actualmente?
Mis proyectos son varios. Dos tienen que ver con las mujeres y otros dos, no. Una iniciativa es la de crear un mapa de las plataformas digitales lideradas por mujeres para compensar el Big Tech5 y los grandes conglomerados de comunicación, partiendo del entendimiento de que la inteligencia artificial y la tecnología actual están sesgadas a favor de valores masculinos, con información no objetiva y que no respeta a las mujeres como sujetos iguales. Esta iniciativa de mapeo es un esfuerzo por identificar y conectar esas plataformas digitales lideradas por mujeres, por activistas y por organizaciones de base social que están llevando adelante actividades en sus comunidades para mejorar la vida de las mujeres. En la actualidad estoy realizando entrevistas para conocerlasy así poder crear un mapa interactivo que permita aumentar su impacto, aunar fuerzas para no duplicar esfuerzos, y mejorar la manera en que se financian y colaboran.
Por otro lado, sigo en una iniciativa que empecé hace años. Se llama Women Bylines y está dirigida a la realización de documentales con mujeres y sobre mujeres.6 Hasta ahora se han hecho ediciones en México, Irak y Francia; la próxima será en Estados Unidos. La iniciativa, en la que colaboran un cineasta y otra persona que se dedica a campañas, incluye una parte de aprendizaje con talleres y formaciones sobre el formato de película documental, el periodismo de calidad y temas relacionados. Tras la formación, de manera conjunta, rodamos documentales sobre temas que las participantes quieran desarrollar.
Otros proyectos en los que estoy trabajando ahora mismo están enfocados en escribir: un libro sobre el coraje y otro sobre Ali Abu Awwad, un activista palestino de la no violencia.
También tengo previsto empezar a colaborar con la Fundación Pearl, en memoria de mi marido, entrenando a periodistas que están trabajando en países donde hay extremismo, en cómo hacer periodismo en esos ámbitos. Tengo bastantes proyectos presentes y de futuro. Me siento feliz de poder seguir escribiendo y haciendo el periodismo que hago.
¿Un mensaje final?
Ahora tenemos muchos desafíos y es muy fácil perder la esperanza en el mundo. Mirar las noticias es suficiente para sentir un peso en el corazón e impotencia. Nos preguntamos ¿qué puedo hacer yo, una persona pequeña, sin poder, sin influencia? Creo que este es el momento de profundizar y entender lo que significa esa revolución humana de la que tanto hablamos.
¿En qué consiste y por qué? Daisaku Ikeda nos dice que la revolución humana de un solo individuo puede transformar la sociedad entera. No son solo palabras bonitas: es una convicción profunda que está relacionada con la creencia de que la vida de un individuo y el cosmos son una misma cosa. La misma energía que lleva uno lleva el otro, y esto significa que, en un nivel fundamental, tenemos el mismo poder. Creo que hoy es necesario despertar y profundizar en esto, ver cómo se vincula con nuestra vida cotidiana, con nuestras actividades, con lo que hacemos en nuestra vida. Es sumamente importante porque es la única manera real de responder al mundo en el que estamos. Despertar ese poder en la vida de cada persona es lo que más importa hoy.
Daisaku Ikeda nos dice que la revolución humana de un solo individuo puede transformar la sociedad entera. […] Despertar ese poder en la vida de cada persona es lo que más importa hoy.
- El premio Giardinetto ha surgido por iniciativa de un amplio grupo formado por reconocidos escritores, periodistas, editores, artistas… ↩︎
- Daniel Pearl, periodista norteamericano, jefe de la oficina de Asia meridional del Wall Street Journal, fue secuestrado y asesinado en 2002 en Pakistán. ↩︎
- El artículo se centra en los hijos que nacieron después de los atentados (durante los cuales estaban aún en gestación) y, por tanto, no tuvieron oportunidad de conocer a sus padres. Un artículo sobre el tema está disponible en línea: <https://www.washingtonpost.com/history/interactive/2021/9-11-stories-fathers-lost/>. ↩︎
- El título original es In Search of Hope: disponible en línea. ↩︎
- La expresión, que puede traducirse como «gigantes tecnológicos», se refiere a las compañías que lideran el sector de la tecnología en términos cuantitativos, cuyo enorme capital e influencia impactan en la economía mundial. ↩︎
- Puede produndizarse en Women Bylines en la página web dedicada a la iniciativa disponible en línea. ↩︎
