Orientación para la SGEs
El pasado 1 de agosto, el presidente de la Soka Gakkai, Minoru Harada, emitió un llamamiento a Crear una ola de cambio hacia un siglo sin guerras. En ocasión del 80.º aniversario del lanzamiento de bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y del final de la II Guerra Mundial, y recordando las trágicas consecuencias del belicismo japonés –que había desencadenado la Guerra del Pacífico–, el texto reafirma la misión social, las iniciativas y los compromisos de la Soka Gakkai en la construcción de la paz.[1]
En un ensayo dedicado a la persecución sufrida por Nichiren Daishonin en Tatsunokuchi, el 12 de septiembre de 1271, Daisaku Ikeda alude al origen del militarismo que, en última instancia, llevó a Japón al desastre en 1945. Escribe:
El gobierno militar de Kamakura marcó el verdadero inicio del dominio militar en Japón. Sus estructuras y políticas (en el período 1192-1333), dirigidas por un generalísimo o sogún, fueron continuadas por el gobierno militar Muromachi (1338-1573) y por el gobierno militar Tokugawa (Edo; 1603-1867). E incluso después de la restauración Meiji, en 1868, Japón siguió regido por los militares.[2]
En esa etapa encontramos también los hitos fundacionales del budismo Nichiren y la Soka Gakkai, como movimiento por la paz:
A comienzos de ese período de setecientos años, Nichiren Daishonin estableció la base para la paz: la Ley Mística. Entonces, en los últimos días de ese largo período, Tsunesaburo Makiguchi y Josei Toda sostuvieron la antorcha de la Ley Mística y se opusieron al gobierno militarista sin escatimar sus vidas.[3]
Propagar el budismo mientras se hace frente a la persecución, conducir a otras personas a la felicidad mientras se lucha contra los obstáculos: esta es la fórmula básica expuesta en el Sutra del loto, y es también el camino eterno de la Soka Gakkai.[4]
Desde que proclamó Nam-myoho-renge-kyo en 1253, el Daishonin fue blanco de ataques armados, emboscadas y, aquel septiembre de 1271, un intento de ejecución en la playa de Tatsunokuchi, cerca de Kamakura, cuya causa fue la confabulación de sacerdotes trastornados por los celos y autoridades llenas de soberbia.[5] Ese mismo patrón se repetiría años más tarde en intrigas dirigidas contra la Soka Gakkai, algo que encaja con lo expuesto en las enseñanzas budistas, por cuanto se trata de una organización surgida en respuesta a la voluntad del Buda.
Así, si durante la Segunda Guerra Mundial la Soka Gakkai sufrió la feroz persecución del gobierno militarista, ya en la posguerra debió hacer frente a ataques como el perpetrado por el poderoso Sindicato de Mineros del Carbón de Yubari[6] o al acoso de parte de los aparatos del Estado en Osaka.[7]
Con ese deseo, el 8 de septiembre de 1957 Josei Toda formuló una declaración de repudio de las armas nucleares frente a 50 000 jóvenes de la Soka Gakkai reunidos en el Estadio Mitsuzawa, en Yohokama. Al exigir su prohibición, las definió además como un mal absoluto que amenaza el derecho a la vida de toda la humanidad.
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Este alegato se dio a conocer públicamente en las horas más tensas de la Guerra Fría, cuando la amenaza del uso de armas nucleares proyectaba una negra sombra sobre el presente y el futuro de la humanidad, con su poder de destruir casi inmediatamente la civilización, el género humano e incluso la vida sobre la Tierra, tal y como la conocemos. Con la salud ya quebrantada, Toda Sensei apeló a la juventud Soka a asumir el desafío de abolir el armamento nuclear, recalcando que, si el ser humano había creado ese problema, también podía darle solución. Este llamamiento representa el inicio del movimiento pacifista de la Soka Gakkai, que sigue teniendo como centro la prohibición de las armas nucleares.
En concordancia con este espíritu, unos 340 jóvenes provenientes de las organizaciones Soka de 29 países de Europa y representantes de los departamentos juveniles de la Soka Gakkai de Japón participaron juntos en un curso con el lema «¡Un paso por la paz!», del 1 al 3 de agosto en Milán.[8] El tema transversal fue la respuesta que nuestra práctica budista puede ofrecer para guiar a las personas en tiempos como los que estamos viviendo.
Una de las bases de esta profundización fue una conferencia sobre la historia del budismo que Ikeda Sensei pronunció en enero de 1977, durante la 9.ª Reunión General del Departamento de Estudio de la Soka Gakkai.[9] En ella subrayó que el advenimiento de esta filosofía había marcado un punto de inflexión, por cuanto la religión dejó de reclamar el servicio de los creyentes para, en cambio, ponerse al servicio de ellos. También invitaba a reflexionar sobre cómo debe ser idealmente una organización budista y, a la luz de este espíritu original, aclaraba el significado del movimiento promovido por la Soka Gakkai.
De este modo, Sensei dio a conocer al mundo el budismo en su faceta de filosofía humanística capaz de revitalizar al género humano y de ofrecer una solución esencial al estancamiento de la civilización contemporánea.
Una de las conclusiones del curso en Milán fue justamente que la clave del desarrollo de la Soka Gakkai hasta haberse convertido en una religión mundial ha sido el énfasis constante con el que ha afirmado que la religión existe en bien de las personas, y los esfuerzos por hacer que las enseñanzas budistas sean relevantes y aplicables a la vida cotidiana y a la sociedad actual.
A partir de este mes de septiembre, esforcémonos con una determinación renovada, manifestando la sabiduría para percibir claramente nuestras circunstancias y el coraje para hacer frente a las dificultades.
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En la conferencia sobre la historia del budismo que se estudió durante el reciente curso juvenil en Milán, Daisaku Ikeda recalca que Shakyamuni expuso sus enseñanzas con la finalidad de brindar fuerza y vitalidad al ser humano. Su propósito fue hacer posible que todas las personas alcanzaran su misma condición de vida, la del Buda, con independencia de si eran monjes, monjas o creyentes laicos, y de su extracción social. Una de las razones que, en la época de Nichiren Daishonin, había llevado al budismo a estancarse y caer en el formalismo había sido la pérdida de su facultad de guiar al pueblo, al poner en el centro la figura sacerdotal y la institución monástica. «El maestro de la Ley», la clase de líderazgo a la que apela el Sutra del loto en el capítulo así llamado, es –según nos recuerda Ikeda Sensei en el texto que estamos tratando– aquel que lidera el movimiento por el kosen-rufu con una clara noción de las características de los tiempos que vive. Es alguien que expone la Ley con destreza y genera oleajes de práctica dirigidas a la consecución de la felicidad propia y compartida, en el vasto océano del pueblo. En otras palabras, un auténtico maestro de la Ley es aquel que lucha junto a las personas comunes en aras de los propósitos esenciales del budismo.
[1]↑ Puede leerse más sobre el llamamiento en la sección «Actualidad» de este número.
[2]↑ IKEDA, Daisaku: «El amanecer de Tatsunokuchi», parte 2, Seikyo Shimbun, 30/3/2001.
[3]↑ Tanto Makiguchi como Toda fueron encarcelados por no renunciar a su pacifismo activo y, de hecho, el primero falleció en prisión.
[4]↑ IKEDA, op. cit.
[5]↑ Se puede leer más sobre el tema en <https://www.sokaglobal.org/es/about-the-soka-gakkai/buddhist-lineage/nichiren.html>.
[6]↑ Lo que se conoce como Incidente de Yubari es un caso de flagrante discriminación religiosa en la que incurrieron los dirigentes del Sindicato de Mineros del Carbón de Yubari y que tuvo como víctimas a los trabajadores que eran miembros de la Soka Gakkai, quienes fueron amenazados con perder sus empleos si no abandonaban la organización. Esto motivó que Josei Toda enviara a esa localidad de Hokkaido a su joven discípulo Daisaku Ikeda, para revertir la situación.
[7]↑ Justo a su regreso de Yubari, Daisaku Ikeda, por entonces responsable del grupo directivo del Departamento de Jóvenes de la Soka Gakkai, fue injustamente arrestado e acusado de violar la ley electoral en Osaka. Fue durante las elecciones de renovación parcial de la Cámara de Senadores (Cámara Alta) de Osaka en 1957. Al término del juicio, que duró casi cinco años, Ikeda fue exonerado de todos los cargos.
[8]↑ Puede leerse más sobre esta actividad en la sección «Actualidad» de este número.
[9]↑ Los detalles se podrán encontrar en el capítulo «Justicia» del volumen 27 de La nueva revolución humana, de próxima publicación en España.
