Reportaje sobre el simposio celebrado por la Unión Budista de España en el Centro Cultural Soka
El pasado 18 de octubre por la tarde tuvo lugar el primer simposio organizado por la Unión Budista de España – Federación de Entidades Budistas de España (UBE-FEBE), que se realizó bajo el lema «Budistas en la sociedad» en el Centro Cultural Soka, en Rivas-Vaciamadrid.
La UBE-FEBE, que reúne a 26 entidades de distintas escuelas y tradiciones budistas, trabaja para dar visibilidad a la presencia budista en España y garantizar el pleno reconocimiento de sus derechos religiosos ante el Estado y las instituciones. Constituida en 1992 –en una primera etapa como Federación de Comunidades Budistas de España–, la conmemoración de su 30.º aniversario en un acto celebrado el 25 de septiembre de 2022 en el Colegio de Arquitectos de Madrid con invitados de diversos ámbitos de la sociedad representó un avance significativo en el camino hacia esas metas.[1]
El reciente simposio, que se puede calificar ya de histórico, supuso un nuevo e importante paso en la visibilización del budismo en la vida pública española, al abordar ante una audiencia amplia y representativa cómo la práctica y la filosofía budistas pueden contribuir al bien común, fortalecer el diálogo interreligioso y promover la convivencia pacífica.
UN CONSEJO EXTRAORDINARIO COMO PREÁMBULO
El simposio se enmarcó en una programación que abarcó la jornada entera, ya que tuvo su preámbulo en un consejo extraordinario de la Unión Budista de España, desarrollado por la mañana. Este primer encuentro presencial del órgano tras la pandemia contó con la alta participación de 60 representantes.
La reunión se abrió con un saludo inicial de Luis Morente, presidente de la UBE-FEBE, que fue seguido por una aspiración colectiva ofrecida por el maestro Denkô Mesa. A continuación, cada entidad intervino para presentarse. Este espacio se convirtió en un momento de reconocimiento mutuo y celebración de la diversidad, que fortaleció el sentido de pertenencia y la voluntad de colaboración que caracteriza, de manera creciente, a la comunidad budista en España.
Durante la sesión, Luis Morente resumió las actividades recientes del ente federativo y Enrique Caputo, miembro de su comisión permanente, explicó los avances en el ámbito europeo, donde lo representa.

ANTE UN AUDITORIO LLENO
El simposio «Budistas en la sociedad» dio comienzo a las 16 horas. Con la redistribución del mobiliario en el auditorio del Centro Cultural Soka durante la pausa para la comida (desde el formato de sala de juntas de la mañana, al formato teatro), la sala pudo dar cabida a la numerosa asistencia, que fue cálidamente acogida por diversos equipos involucrados en la organización. En total, respondieron a la convocatoria de la Unión Budista de España doscientas personas, entre integrantes de organizaciones budistas; invitados de otras tradiciones religiosas y espirituales, como los representantes de la Comisión Islámica de España y la Comunidad Bahá’í; cargos públicos; miembros de la comunidad académica; y otras personas con interés. Cabe destacar la presencia de Mercedes Murillo, directora general de Libertad Religiosa del Gobierno de España, que participó acompañada por el subdirector general, Daniel Pelayo.
El acto fue presentado por Invención Fernández, joven miembro de la entidad anfitriona, la Soka Gakkai, que en sus palabras de bienvenida puso de relieve el esfuerzo realizado por quienes habían viajado desde otras regiones para la ocasión. Seguidamente, en calidad de director de la Soka Gakkai de España, Enrique Caputo –en el contexto de un saludo al conjunto de la audiencia– agradeció específicamente la asistencia de vecinos de Rivas y expresó su deseo de que los participantes pudieran inspirarse y alentarse mutuamente. A su vez, Luis Morente subrayó el valor de la presencia de personas pertenecientes a otras confesiones, al ámbito académico y a comunidades budistas no pertenecientes a la UBE-FEBE, así como el propósito de que fuera un foro abierto a toda la comunidad.
Tomó entonces la palabra Mercedes Murillo, quien hizo referencia al título del simposio, afirmando que la Unión Budista de España refleja de manera ejemplar uno de los valores que el budismo aporta a la sociedad: el respeto mutuo en la pluralidad, representado por el trabajo conjunto entre personas que, aun compartiendo creencias, mantienen visiones distintas. Añadió la relevancia de este mensaje en el contexto actual, marcado por la tendencia a la polarización.



PRIMER BLOQUE TEMÁTICO: CONFERENCIA
La apertura dio paso al primer gran bloque temático del simposio: la conferencia de Javier García Campayo, titulada «Los valores esenciales del budismo». En ella, el doctor expuso cómo el creciente interés científico por las tradiciones espirituales y contemplativas, especialmente el budismo, está impulsando avances significativos en el ámbito de la neurociencia. Asimismo, subrayó el impacto que estas aportaciones tienen en la psicología y la psiquiatría contemporáneas, y los beneficios que las prácticas contemplativas aportan a la salud mental.
JAVIER GARCÍA CAMPAYO
El doctor Javier García Campayo es una figura de referencia en el ámbito de la salud mental, la investigación y la práctica contemplativa. Catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Zaragoza, dirige el Máster de Mindfulness que, creado en 2013, fue el primero sobre la temática en una universidad hispanohablante, y la Cátedra de Ciencias Contemplativas, también la primera en una universidad hispanohablante. Es, además, impulsor y una de las voces más influyentes en el campo emergente de la psicología contemplativa, que integra la ciencia psicológica contemporánea con los saberes milenarios de las tradiciones espirituales.
A lo largo de su amplia trayectoria, García Campayo ha tendido puentes entre la ciencia y el budismo con una mirada profunda, respetuosa y humana. Su labor encarna el espíritu de este encuentro: mostrar cómo las enseñanzas budistas pueden contribuir activamente al bienestar, la convivencia y la transformación social.
García Campayo empezó aludiendo al historiador Arnold J. Toynbee, quien afirmó que el acontecimiento más significativo del siglo XX no fueron las guerras mundiales, la descolonización ni otros que han sido temas centrales de la historiografía reciente, sino la llegada de la meditación –especialmente la budista– a Occidente a finales del siglo XIX y principios del XX. Toynbee sostenía que la historia avanza por ideas, y consideraba esta como una de las más influyentes del siglo pasado.
En los últimos años, la investigación en neurociencia, psicología y psiquiatría ha evolucionado desde la meditación hacia las llamadas ciencias contemplativas. Este proceso se ha desarrollado en tres olas: la primera, en torno a 1979-1980, con la aparición del mindfulness; la segunda, hacia el año 2000, centrada en terapias basadas en la compasión; y la tercera, alrededor de 2010, con el surgimiento de la neurociencia contemplativa, concepto introducido por Alan Wallace.
García Campayo señaló que múltiples metaanálisis –la forma más sólida de evidencia científica– demuestran que la meditación es eficaz no solo en el tratamiento de depresión, ansiedad, adicciones y estrés, donde se considera la técnica más efectiva, sino también en enfermedades físicas relacionadas con el estrés, como hipertensión, dolor crónico e incluso cáncer, al mejorar el bienestar psicológico y, con ello, influir en la evolución de la enfermedad. Además, destacó que, en su opinión, quizá más importante que estos beneficios clínicos es el impacto en los valores prosociales. Los estudios confirman que quienes practican meditación regularmente son más empáticos, compasivos, altruistas y muestran mayor preocupación por la justicia social y los temas ecológicos.
En relación con la influencia del budismo en la psicología y la psiquiatría contemporáneas, el doctor destacó su profundo impacto. Llegó a afirmar que la denominada tercera generación de psicoterapias podría considerarse como una aplicación práctica del budismo, citando como ejemplos la terapia centrada en la compasión y las terapias de aceptación y compromiso.
Numerosos estudios demuestran que quienes tienen creencias y prácticas espirituales contemplativas presentan mejor salud mental que quienes no lo hacen. Entre los principales beneficios destacan la reducción del estrés y la ansiedad, el aumento de la autoaceptación y el perdón, así como una mayor esperanza y conexión con el sentido de la vida. Este último está considerado un elemento clave para experimentar felicidad y bienestar.
En el tramo final de la conferencia, García Campayo reflexionó sobre la relación entre ciencia y espiritualidad. Señaló que, históricamente, la psicología, la psiquiatría y la ciencia en general han mantenido cierta distancia respecto a las tradiciones espirituales. Sin embargo, en el contexto actual, marcado por grandes desafíos, se observa una creciente fascinación de la neurociencia por los aportes de estas tradiciones. Además, cada vez más maestros espirituales muestran apertura a la investigación, y los avances tecnológicos permiten evidenciar los cambios que estas prácticas generan, consolidando así un diálogo enriquecedor entre ciencia y espiritualidad. Concluyó expresando su optimismo: «Todo esto probablemente hará que, en los próximos años, el desarrollo de las neurociencias contemplativas y el estudio de las tradiciones espirituales pueda llegar a permitir a la humanidad alcanzar unos estadios de bienestar, de felicidad sostenible, que probablemente no se hayan conseguido hasta ahora en la historia, gracias a los cambios tanto individuales como sociales que pueden llegar a producirse».
CUATRO ELEMENTOS SANADORES EN LAS TRADICIONES CONTEMPLATIVAS
Javier García Campayo identifica cuatro elementos presentes en las tradiciones contemplativas que resultan especialmente sanadores.
El primero es la capacidad de dar sentido al sufrimiento: estas tradiciones ofrecen un contexto y herramientas que ayudan a comprender y afrontar el dolor.
El segundo es la presencia de una figura de apego, como los maestros espirituales, que simbolizan aceptación y sabiduría incondicional, generando una profunda sensación de conexión. Esta relación cobra especial relevancia en momentos difíciles, como la enfermedad o la muerte, aportando estabilidad, paz y seguridad.
El tercer elemento identificado como especialmente terapéutico en las tradiciones contemplativas es el perdón. Hoy se sabe que el estrés crónico está en la base de muchas enfermedades, según la teoría médica de la neuroinflamación: niveles elevados de cortisol alteran procesos inflamatorios y, con el tiempo, dañan los órganos. Entre todas las formas de estrés, el odio y la hostilidad son las más perjudiciales. En este contexto, el perdón actúa como un poderoso antídoto, reduciendo ese estrés mantenido y favoreciendo la salud física y emocional.
Finalmente, el cuarto elemento señalado es la capacidad de trascender el autocentramiento y experimentar una conexión con algo mucho más grande que uno mismo. Esta apertura favorece relaciones más equilibradas con otros seres humanos, con los animales y con el planeta, alejándonos de actitudes de superioridad y explotación. Sentirse parte de un todo genera una profunda sensación de paz, igualdad y armonía, constituyendo uno de los aspectos más transformadores y sanadores de estas prácticas.
MÚSICA Y VOCES DE PAZ
Tras la conferencia, el coro Voces de Paz, formado recientemente por la SGEs en la Comunidad de Madrid, ofreció la que constituía su primera actuación en una actividad abierta al público general. Constó de dos temas: el primero, Si somos una gran familia, transmitió alegría y esperanza, a través de la invitación a crear juntos un mundo mejor mediante el aliento mutuo; el segundo, Jóvenes, escalad la montaña del siglo XXI, basado en un poema de Daisaku Ikeda de 1981, es una oda que ensalza la confianza ilimitada en la juventud y su papel esencial en la creación del futuro.
Estas dos interpretaciones, con instrumentación en directo, emocionaron enormemente a los asistentes, como reflejaron tanto sus expresiones en el momento como los comentarios posteriores.

MESA REDONDA
Tras una pausa que siguió a la actuación del coro, se desarrolló la segunda mitad del simposio: una mesa redonda titulada «Los valores del budismo en lo cotidiano». Participaron representantes de tres comunidades budistas integradas en la Unión Budista de España: Lama Yeshe Chödrön, de Nyigma Tersar; Irene Sánchez, de Soto Zen Camino Medio, y el propio Enrique Caputo.
La sesión estuvo moderada por Luisa Conejos, y se estructuró a través de tres preguntas. La primera abordó el reflejo de la práctica budista en la vida cotidiana y su impacto en la forma de vivir. La segunda planteó si esta práctica de realización puede llevarse a cabo desde lo personal, sin la intención de que todo ello contribuya al beneficio de la liberación y el alivio del sufrimiento de los demás. Y la tercera puso sobre la mesa un tema muy actual: cómo cultivar conciencia y ecuanimidad en tiempos de redes sociales, algoritmos e inteligencia artificial.
Entre los temas que afloraron en las respuestas cabe señalar –siguiendo el orden de exposición– el proceso de purificación de la mente a través del Dharma y cómo la conciencia de la impermanencia nos lleva a vivir evitando distracciones del ego que pueden generar conflictos; y que esta práctica, que comienza siendo personal, luego se extiende al ámbito social y comunitario, fomentando la paciencia, la comprensión, la empatía y la conciencia del sufrimiento, según expuso Lama Yeshe Chödrön.Avanzando en esta dirección, Enrique Caputo afirmó que el budismo solo cobra sentido pleno en la realidad social y, en este marco, explicó las acciones concretas que la Soka Gakkai impulsa en la sociedad; mencionó hitos internacionales como la declaración para la abolición de las armas nucleares de Josei Toda y las propuestas de paz que Daisaku Ikeda presentó anualmente entre 1983 y 2022, así como las iniciativas que la comunidad toma en España en ámbitos como el diálogo interreligioso, la concienciación en torno a temas medioambientales o la promoción de la paz. Como analista de datos que usa la IA cotidianamente, Irene Sánchez sugirió, en respuesta a la tercera pregunta, que el verdadero punto de atención está en si priorizamos la eficiencia en la creación o el desarrollo personal de quien crea; y, constatando que los algoritmos de las redes sociales están diseñados para maximizar la participación y no para contribuir al bienestar, apuntó que el reto es proteger nuestra energía y decidir dónde invertirla, así como generar contenidos que inspiren calma, empatía y apertura, ofreciendo una alternativa a la dinámica polarizante de las plataformas.

CLAUSURA COMO UNA GRAN FAMILIA
El evento concluyó con unas palabras de agradecimiento de Luis Morente, que fueron seguidas de un refrigerio. Este se convirtió en un espacio para el diálogo y la creación –o consolidación– de vínculos entre participantes y colectivos representados.
La jornada dejó impresiones muy positivas, en particular entre los muchos asistentes que visitaban el Centro Cultural Soka por primera vez: además de suscribir la opinión generalizada de que los contenidos habían sido de gran interés, quedaron sorprendidos por las instalaciones y, sobre todo, por la calidad humana con que se les había recibido y atendido.
[1]↑ Véase la noticia en esta revista, n.º 211, noviembre 2022, sección «Actualidad».
