Ceremonia en memoria de los seres fallecidos en la SGEs


El primero de noviembre


Enrique Caputo, exponiendo la visión budista sobre la vida y la muerte durante la ceremonia en memoria de los seres fallecidos | Foto: Civilización Global

Un enérgico daimoku resonó el 1 de noviembre por la mañana en decenas de lugares de toda España. Era el de las numerosas personas que, en sus hogares o en otros espacios de reunión, ofrecerieron una sincera oración por sus seres fallecidos, en muchos casos acompañadas de familiares o amistades.

En las palabras introductorias a esta ceremonia convocada anualmente por la SGEs, que fueron emitidas en directo en línea desde el auditorio del Centro Cultural Soka de Rivas-Vaciamadrid a través del canal de YouTube de la entidad, el director general Enrique Caputo recordó que esclarecer la cuestión de la vida y la muerte es «el propósito esencial del budismo y también el fundamento y la razón de ser de la religión». Tomar conciencia seriamente de la muerte –dijo– ayuda a las personas a definir la manera correcta de vivir y orientar su existencia en el mejor sentido.

Caputo recordó también que, de acuerdo con la visión budista, la vida y la muerte no se corresponden con el inicio y el final de la existencia, sino que son dos fases –de latencia y manifestación activa– de un ciclo que trasciende la existencia individual y al que están sujetos todos los fenómenos. Esta visión abarcadora, concluyó, «nos impide caer en el error de temer la vida y la muerte o en la equivocación de desarrollar apegos indebidos al vivir o al morir».

Tras la introducción, como es ya tradición, se depositó en el altar una carpeta con los nombres de  seres fallecidos enviados previamente por miembros y simpatizantes de la SGEs. La finalización de la emisión dio paso al solemne gongyo en domei, que en lugares como el propio Centro Cultural Soka incluyó la posibilidad de ofrendar incienso.