Con el mismo corazón que mi maestro
Lorena Sánchez | Zaragoza

A raíz de una seria enfermedad que le diagnosticaron a mi madre, para la cual necesitaba una operación, planificada a un mes vista, decidí que tenía que profundizar más en mi práctica budista; debía tener una postura más firme y consistente para transformar mi vida. Con el fin de que ningún día me faltase daimoku, y pese a mi apretado horario laboral, comencé a levantarme un poco más temprano cada día (las 5:30 AM) y por la noche, antes de cenar, sí o sí empecé a sentarme delante del Gohonzon. Hoy mantengo este ritmo con firmeza.
A los pocos días, pude ver los beneficios: adelantaron la fecha de la operación de mi madre y sentí profunda alegría y gratitud. Pero la nueva cita coincidía con el curso de la región Norte de la SGEs en Madrid, al que estaba convocada. Después de sopesarlo seriamente y con el apoyo de mis compañeras, decidí asistir teniendo como objetivo la salud de mi madre. El aliento que más me llegó, y que aún hoy no dejo de repetir, fue que nuestro corazón es el mismo que el de Sensei, no están separados, son uno. Tras varios años de práctica, sentí la profundidad de esas palabras. Soy psicóloga sanitaria y trabajo en una entidad social, en un proyecto de solicitantes de protección internacional, personas refugiadas. Parte de mi labor, además de dar apoyo psicológico, es realizar informes para la Oficina de Asilo y Refugio (OAR).
En el último tiempo estuve brindado acompañamiento emocional a una chica solicitante de asilo de origen colombiano. Su situación era muy complicada debido a que, estadísticamente, las personas de esta nacionalidad reciben un alto porcentaje de resoluciones denegatorias. Pero yo estaba decidida a que esto no resultara un impedimento, ya que ella necesitaba establecerse en España para salvaguardar su vida y mejorar su estado emocional. Todos los miembros del equipo trabajamos mucho y presentamos varios informes y documentación para defender su caso.
Sin embargo, a pesar de nuestros esfuerzos, durante dos años no recibimos respuesta a su solicitud. Un día, nos informaron de que el reglamento de extranjería iba a cambiar y, si no obteníamos una respuesta antes de que la nueva ordenanza entrara en vigor, la chica debería empezar de cero con una solicitud alternativa. Ello supondría que se quedara de forma irregular durante varios meses y tuviera que dejar el trabajo que había conseguido y que le hacía sentirse bien.
La probabilidad de que una respuesta favorable llegara a tiempo era menor al 4 %, pero, sin darme por vencida, en ese momento redoblé mi determinación y decidí que la concesión llegaría antes de que cambiara la ley. Tenía dos semanas. En una semana, el Ministerio informó que le otorgaba la protección. Ha sido un caso verdaderamente excepcional. Una vez más, ¡confirmé que no hay oración que quede sin respuesta!
Todo esto me recordó a las palabras de aliento de Daisaku Ikeda que dicen: «Las acciones serias y sinceras que surgen de convicciones sólidas y de una determinación firmemente arraigada abren camino en medio de las circunstancias más difíciles».[5]
Gracias a la práctica budista estoy transformando tendencias que en el pasado me hacían sufrir. Esto me ayuda a seguir construyendo un yo inamovible. Con la asamblea #DespiertaPaz como nuevo punto de partida, determiné mantener activa mi práctica, transmitir la Ley cada vez a más personas y seguir transformando mi vida.
