Orientación para la Soka Gakkai en España

Cuatro años antes de la Campaña de Osaka, en febrero de 1952, Daisaku Ikeda se había embarcado ya en un movimiento de expansión precursor y creado, con solo veinticuatro años, un modelo de liderazgo por el kosen-rufu. Nos referimos a la Campaña de Febrero del distrito general Kamata de la Soka Gakkai, en Tokio.
La chispa que encendió aquel avance fue una reunión urgente a la cual se convocó a los responsables de unidad, equivalentes a lo que hoy son los responsables de grupo de diálogo. Ikeda Sensei escribió sobre ello más tarde:
Junto con los ciento treinta miembros que desafiaron el frío glacial y llegaron ese día al encuentro, juré: «Febrero es el mes en que nacieron tanto Nichiren Daishonin como el maestro Toda. Hemos podido conocer la fe en la Ley Mística gracias a que el Daishonin vivió en este mundo y gracias a la lucha heroica de Toda Sensei en la posguerra. ¡Logremos una victoria resonante en nuestras actividades de propagación este mes de febrero, en expresión de nuestro agradecimiento!».
No hay nada tan fuerte o sublime como la persona cuyo corazón está siempre colmado de gratitud. En el mundo del budismo, el agradecimiento es el cimiento de todo.
El Daishonin escribe: «Los que se conviertan en discípulos y seguidores laicos de Nichiren deberán comprender los profundos lazos kármicos que comparten con él y propagar el Sutra del loto de la misma manera que él lo hace».1 Con el corazón embargado de gratitud, todos en Kamata nos pusimos de pie con la poderosa determinación de transmitir la Ley Mística a los demás, tal como el Daishonin instruye en este pasaje. Aunque éramos personas comunes, nuestro corazón vibraba en relación directa con el Daishonin, y por eso en cada uno de nosotros comenzaron a fluir el valor, la sabiduría y el amor compasivo del Buda. Y rebosamos de orgullo y convicción.2
El joven Ikeda no conocía a la mayoría de los hombres y mujeres que integraban la organización en Kamata, y se preguntaba: «¿Cómo puedo esperar que confíen en mí, si no me encuentro con ellos a dialogar personalmente? ¿Cómo puedo esperar que se esfuercen a mi lado, si yo mismo no me dedico con seriedad a la propagación del budismo?».
Así que se lanzó de lleno a trabajar junto a ellos. Los acompañó en su denodada lucha por superar los problemas y cambiar su destino. Se encontró con cada persona y ayudó a todos a comprender cuán grande y noble era su misión, y a experimentar la alegría de vivir enfocados en el juramento de impulsar la propia revolución humana y el kosen-rufu.
En el transcurso de estos encuentros personales, descubrió nuevos valores humanos y los alentó con todo su corazón. Como resultado de estas iniciativas, una cantidad sin precedentes de miembros empezaron a hablar sobre el valor de la práctica budista con sus conocidos e, incluso, a entablar nuevos vínculos.
Así, durante ese mes de febrero, los miembros de Kamata mantuvieron miles de diálogos. La renovada energía de esos valores humanos que emergían generó un oleaje de diálogo budista en todo el distrito general. Y ese despliegue de fuerza colectiva que representaba el surgimiento de numerosos Bodisatvas de la Tierra derribó las barreras del estancamiento y dio paso a una nueva etapa de la historia de la Soka Gakkai con un resultado histórico en la incorporación de nuevos miembros.
Ahora que nos hemos embarcado en «Mi campaña de Osaka», recordar aquel febrero del 1952 nos alienta aún más a experimentar la alegría que proviene de la fe, en un momento en que la confusión social parece crecer sin freno. Justamente en un contexto como este, para enfrentar los vertiginosos cambios que acontecen en todos los campos y abrir un nuevo camino, necesitamos tener una visión más amplia.
En palabras de Ikeda Sensei:
El kosen-rufu comienza por la revolución humana de una sola persona. Un individuo que ha decidido ponerse en acción inspira a otro a hacer lo mismo. Esa segunda persona inspira a otra. La valentía genera valentía. Esta infinita cadena de renovada determinación que se transmite de una persona a la otra es la fórmula invariable para desarrollar nuestro movimiento. Por eso, para lograr un resultado exponencial en el desarrollo del kosen-rufu es indispensable forjar la mayor cantidad posible de personas comprometidas.3
Afianzar los cimientos de la organización es el camino más corto para la construcción de la paz, el bienestar social y la felicidad de las personas.
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Para afianzar los cimientos de la Soka Gakkai, un aspecto esencial es regresar a los fundamentos de la fe. De ahí que, a partir de este número de CGlobal, comencemos a publicar un material de referencia para el movimiento de estudio de este año, centrado en Las cinco guías eternas de la Soka Gakkai.

El diálogo de persona a persona y la lectura de los escritos de Nichiren Daishonin y la orientación de Sensei brindan las causas correctas que permiten a cada persona abrir su vida, en el camino de la revolución humana y de la consiguiente prueba real. Y las reuniones de diálogo del mes de febrero serán nuevamente, un escenario esencial para el empoderamiento mutuo y la profundización de la fe.
Esforcémonos en seguir dando pruebas reales tangibles del valor de la práctica budista en la Soka Gakkai, tanto en nuestra vida como en nuestro escenario de lucha por el kosen-rufu.
UNA TRADICIÓN DE «ESTUDIO VIVO»
Sobre la importancia de que el aprendizaje de la filosofía humanista del budismo Nichiren se cultive mediante el «estudio vivo» que ha caracterizado, y deberá siempre caracterizar, a la Soka Gakkai, Ikeda Sensei escribió:
En la sociedad actual, abundan la malicia y el sensacionalismo, la información falsa y tendenciosa que busca confundir a la población. Hay personas corruptas que engañan a otras, e influencias negativas que hunden a la gente en el sufrimiento y la infelicidad.
Pero, aun en circunstancias así, podemos percibir correctamente la esencia de la vida, iluminados por el espejo sin parangón de la Ley Mística. Con una sólida visión de la existencia humana, la sociedad y el universo, estamos facultados para observar los hechos con claridad, sin que las distorsiones nos confundan. Podemos «blandir la filosa espada de la fe» para cortar la sujeción a las funciones negativas y avanzar sin dudas por un camino despejado, enmarcado en las cuatro virtudes de la eternidad, la felicidad, la verdadera identidad y la pureza.
Cuando leemos el Gosho, podemos tomar contacto directo con el estado monumental de Nichiren Daishonin, romper los límites del yo inferior que nos empequeñece y abrirnos a una conciencia profunda e infinita con respecto a nuestro ser. La luz que irradia la sublime vida del Buda del Último Día de la Ley, como un sol del tiempo sin comienzo, baña por completo nuestra existencia.
En la parte final de una carta que el Daishonin envió en respuesta a uno de sus discípulos, dice que sus escritos «son para uso de las personas comprometidas con la tarea de la propagación».4 Quienes se dedican a cumplir el juramento del kosen-rufu, que el Daishonin adoptó como misión, pueden captar el verdadero significado de sus escritos.5
- Carta a Jakunichi-bo, en END, pág. 1039.
- Véase CGlobal, n.º 238, febrero 2025, «La Campaña de Febrero de la nueva época».
- Ib.
- WND-2, pág. 461.
- IKEDA, Daisaku: «Práctica y estudio: Las alas que nos transportan a la felicidad y a la victoria eterna», Daibyakurenge, agosto de 2015.
