El capítulo «Justicia»

Del volumen 27

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Tanto 1977 como 1978 fueron designados como «Año del estudio» en la Soka Gakkai. La decisión no fue casual: coincidió con un momento en que la organización estaba expandiendo con firmeza el movimiento del kosen-rufu a nivel mundial –tan solo dos años antes, en 1975, se había fundado la SGI– y, al mismo tiempo, los miembros estaban sufriendo ataques por parte de sacerdotes de la Nichiren Shoshu. Lo aborda extensamente el segundo capítulo del volumen 27 de La nueva revolución humana, en el que desde la SGEs se propone profundizar este mes.

Se volvía indispensable consolidar las bases de la fe de los practicantes, para que pudieran leer esos obstáculos de forma correcta a la luz de la enseñanza del budismo del Daishonin. En un intercambio informal con algunos miembros, Shin’ichi Yamamoto les dice: «La Soka Gakkai ha sido duramente criticada y atacada, precisamente porque ha venido promoviendo el kosen-rufu. ¿Acaso existe alguna organización religiosa como la nuestra que haya sido perseguida por difundir la enseñanza correcta del budismo? La respuesta es no».1

Basándose en los escritos de Nichiren Daishonin, Tsunesaburo Makiguchi «cuestionaba el hecho de que la Nichiren Shoshu no encontrara la clase de obstáculos que Nichiren Daishonin había presagiado que inevitablemente ocurrirían si se practicaba correctamente la Ley Mística» y llegó a escribir al respecto: «El hecho de que enfrente o no los ataques de las funciones demoníacas establece la diferencia entre un “practicante” y un “creyente”» | Ilustración de Uchida Kenichiro

El capítulo «Justicia» relata el problema causado por el clero, desde los tiempos de Tsunesaburo Makiguchi –quien amonestó a la Nichiren Shoshu por haber aceptado el talismán sintoísta durante la Segunda Guerra Mundial– hasta finales de los años setenta, cuando los incidentes provocados por sacerdotes con actitudes reprobables se hicieron cada vez más frecuentes, hasta el punto de que para muchos miembros de la Soka Gakkai visitar los templos de su área representaba una experiencia amarga.

En respuesta a estos comportamientos, Shin’ichi no solo promueve el estudio, sino que se dirige al sumo prelado en distintas ocasiones y se esfuerza en ofrecer aliento directo a tantas personas como le es posible, convirtiendo las reuniones y los encuentros personales en muros de contención contra la inmoralidad del clero:

Para Shin’ichi, cada reunión a la que asistía era un verdadero campo de batalla. Cada intercambio con los miembros era una contienda seria en la que apostaba todo de sí mismo para inspirar y alentar a sus compañeros en el nivel más profundo. Esto era especialmente cierto ahora que una cantidad cada vez mayor de sacerdotes corruptos […] obstruían el movimiento del kosen-rufu mostrándose abiertamente hostiles hacia la Soka Gakkai.2

La referencia para España es:

IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 27 y 28, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2026, págs. 63-133.

Desde CGlobal deseamos una buena lectura.


  1. IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 27 y 28, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2026, pág. 106. ↩︎
  2. Ib., pág. 131. ↩︎