Entrevista a Juan Zafra, director general de CLABE

CGlobal: Desde que Ediciones Civilización Global pasó a formar parte del Club Abierto de Editores (CLABE), en 2018,1 hemos apreciado el respeto que se dedica a todos los asociados, se trate de medios o grupos con grandes audiencias o de otros de tamaño menor. De hecho, si nos permite señalarlo, intuimos que usted es una de las personas que más han velado por esto, incluso antes de convertirse en director general. ¿Considera que este cuidado de la pluralidad –sea en peso, en área temática o en formato– es una de las «claves de CLABE»?
Juan Zafra: Absolutamente sí. Lo que representa CLABE es justamente la heterogeneidad del sistema mediático, informacional y comunicacional. Siempre nos hemos caracterizado por tratar de acoger y representar a todos los agentes del ecosistema mediático, un ecosistema que está en constante evolución y constante cambio. Creemos que es de justicia acoger y representar a todos los que cumplen unos criterios éticos y profesionales, es decir, de deontología profesional, empezando por respetar el principio de servir a la ciudadanía para que se cumpla el derecho a la información veraz que recoge la Constitución española. Los medios de comunicación, que tenemos la delegación de ese derecho por parte de la ciudadanía, debemos ejercerlo, y ese derecho se ejerce desde muchos tipos de publicaciones.
[En CLABE] siempre nos hemos caracterizado por tratar de acoger y representar a todos los agentes del ecosistema mediático […] que cumplen unos criterios éticos y profesionales, […] empezando por respetar el principio de servir a la ciudadanía para que se cumpla el derecho a la información veraz que recoge la Constitución española.
Hablando del derecho a recibir información veraz, nuestra editorial ha asistido a todas las ediciones de «Comprometidos con la verdad» que CLABE ha organizado hasta la fecha, sobre las que posteriormente hemos informado en nuestra revista mensual. Junto con las publicaciones editadas en paralelo a estas jornadas, han representado un espacio de aprendizaje y suma de esfuerzos contra la desinformación. Con la perspectiva que dan los casi tres años transcurridos desde la primera edición, ¿qué destacaría de ellas, y cuáles son los siguientes pasos de CLABE en este ámbito?
El origen de estos esfuerzos se sitúa en realidad en 2020, cuando pusimos en marcha la Alianza contra la Desinformación. Aunque la alianza fue promovida por CLABE, nos dieron su apoyo Google, la CEOE y CEPYME –las dos principales organizaciones empresariales de España– y también la Secretaría de Estado de Comunicación, que participó en algunas sesiones. Se trataba principalmente de encuentros de formación para periodistas en el uso de herramientas contra la desinformación. A ellos se sumaron estudiantes de periodismo… Y finalmente terminamos lanzando «Comprometidos con la verdad».
La iniciativa se compone de varios elementos. Una parte consiste en las jornadas anuales, que efectivamente este año ya llegan a su cuarta edición, junto con la colección de libros «Comprometidos con la verdad». Y otra componente es la página web, que vamos nutriendo de herramientas e informes actualizados sobre la lucha contra la desinformación.
Con este proyecto, desde el principio hemos querido poner en valor que los medios de CLABE están comprometidos con dar una información veraz a la ciudadanía.
¿Cuáles son los siguientes pasos? Ahora estamos poniendo el acento en lo que se conoce como alfabetización mediática y, yendo más allá, hemos propuesto un plan nacional de alfabetización no solo mediática, sino también informacional y comunicacional. Creemos que la ciudadanía tiene que conocer cómo funcionan los medios y cuáles son las fuentes de información, pero también cómo nos comunicamos las personas: la desinformación no emana solo de un medio, sino que se puede generar y propagar por determinadas prácticas en grupos de WhatsApp, por ejemplo. Por eso hablamos de alfabetización mediática, informacional y comunicacional.
Nuestra propuesta de crear un plan nacional de alfabetización mediática, lanzada en una comparecencia en el Congreso de los Diputados, tuvo muy buena acogida y dio pie a dos proposiciones no de ley por parte de los dos socios de Gobierno. Ahora estamos preguntándoles sobre su puesta en marcha.
Por otro lado, participamos en un proyecto europeo de alfabetización y lucha contra la desinformación en procesos electorales llamado Smart Vote, en el que colaboramos con la Fundación Cibervoluntarios, la Universidad Carlos III, la Universidad Politécnica de Madrid y dos institutos de periodismo de Portugal. Este proyecto europeo ha dado pie a un primer informe, y habrá otras publicaciones sobre cómo afecta la desinformación a los procesos electorales.
Finalmente, también estamos activos en la Alianza Mundial para las Asociaciones sobre Alfabetización Mediática e Informacional (Alianza MIL) de la UNESCO, que se ha reavivado recientemente.
En resumen, de la lucha contra la desinformación hemos pasado a «Comprometidos con la verdad» y, ahora, a promover la alfabetización mediática, informacional y comunicacional en diferentes espacios.

Se trata de una evolución muy interesante. No debe de resultar fácil responder a estos tiempos de cambios acelerados, en los que, además de a la desinformación, el ecosistema mediático hace frente a retos como la fragmentación de las audiencias, el ruido que impera en las redes sociales o la irrupción de la IA generativa. En este panorama tan complejo, ¿cuáles son las prioridades de CLABE para facilitar el ejercicio de un periodismo y una comunicación de calidad, realmente beneficiosa para la sociedad y las personas?
La calidad del periodismo viene determinada por la utilidad que tienen los contenidos de cada publicación en la toma de decisiones del ciudadano que utiliza ese medio de comunicación. Esto, desde mi visión, quiere decir que los medios de comunicación son una herramienta de inteligencia, porque la inteligencia se define como aquello que sirve para la toma de decisiones en libertad. Y, por tanto, todo lo que ayude a que la ciudadanía tome decisiones en libertad es buen periodismo. Si no, es ruido, confusión y desinformación.
Dicho esto, ¿qué prioridades tenemos en CLABE? Diría que la primera gran prioridad es obtener cierto reconocimiento por parte de la ciudadanía y, sobre todo, de los agentes que tienen la capacidad de ordenar nuestra sociedad y el sistema mediático en particular. Reconocimiento significa que estos agentes tomen conciencia de que el sistema mediático ha cambiado y que ahora existe una pluralidad de medios enorme, ya no son solo los grandes periódicos de papel. Esto se traduce en que estamos trabajando en aspectos tan relevantes como, por ejemplo, la medición de audiencias o el reparto de la publicidad institucional, preguntando cómo se reparte, a quiénes y por qué.
La calidad del periodismo viene determinada por la utilidad que tienen los contenidos de cada publicación en la toma de decisiones del ciudadano que utiliza ese medio de comunicación. Esto, desde mi visión, quiere decir que los medios de comunicación son una herramienta de inteligencia, porque la inteligencia se define como aquello que sirve para la toma de decisiones en libertad. […] Si no, es ruido, confusión y desinformación.
También estamos concentrados en cómo se desarrollan los modelos fundacionales de inteligencia artificial. Estos modelos se nutren de contenidos creados por los ciudadanos y, en gran medida, por los medios de comunicación. Nos preocupa mucho cómo se incardinan los medios –que proveen la materia prima para esas inteligencias artificiales– en la cadena de valor de la nueva economía basada en IA.
Mientras infinidad de sectores reciben ayudas públicas para implementar la IA en sus procesos, al sector de los medios de comunicación, que somos los que contribuimos con nuestros contenidos al desarrollo de la IA, no se nos compensa por entregar la materia prima que luego van a explotar otros sectores económicos. Eso significa que nos están excluyendo y expoliando. Y, por una cuestión de justicia económica, social y democrática, no debería ser así.
Finalmente, otra prioridad es la defensa de la transparencia en el nuevo ecosistema digital. Desde que se empezó a debatir en Bruselas, siempre hemos defendido la existencia del Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación, mientras que otras asociaciones de medios rechazaban la idea.

De acuerdo con este reglamento, los Gobiernos deben desarrollar un registro de medios en el que estos tendrán que facilitar información sobre quiénes son sus propietarios y cuáles son sus fuentes de financiación. Si lo defendemos es por la transparencia a la que obliga. Para nosotros es un reconocimiento de la igualdad de mercado, porque transparencia significa igualdad de oportunidades. En otras palabras, si no se conoce quiénes son los propietarios de los medios y cuáles son sus fuentes de financiación, hay desequilibrios a la hora de competir. Y por eso, por ser una cuestión de competencia, también hemos defendido que este registro de medios debería estar en la Comisión Nacional de Mercados y de Comercio, como luego se ha reconocido en la ley española.
Como revista basada en el humanismo budista, en CGlobal tratamos de visibilizar esfuerzos constructivos que se realizan en ámbitos como la paz, la cultura, la educación o la protección del medio ambiente. Especialmente en un momento como el actual, en que las noticias sobre los esfuerzos destructivos a nuestro alrededor pueden abrumarnos, llevamos adelante nuestra labor con la meta de transmitir esperanza. En nuestro nuevo sitio web hemos tratado de hacer nuestros contenidos aún más accesibles a diferentes tipos de público, combinando formatos adaptativos, rotafolios, lectura automática, audiovisuales… Nos encantaría escuchar su valoración sobre ello.
Es el camino natural de una publicación que ha celebrado sus veinte años, que nació en papel y que dio el salto al espacio online, y que ahora añade nuevos formatos que se ajustan a la digitalización progresiva que está experimentando nuestra sociedad. Para mí, esto representa el constante esfuerzo que hacen los medios para adaptarse a la demanda de la ciudadanía e ir acompañando a los ciudadanos, en un intento por mantenerlos más y mejor informados.
[Las novedades en CGlobal son] el camino natural de una publicación que ha celebrado sus veinte años, que nació en papel y que dio el salto al espacio online, y que ahora añade nuevos formatos que se ajustan a la digitalización progresiva que está experimentando nuestra sociedad. Para mí, esto representa el constante esfuerzo que hacen los medios para adaptarse a la demanda de la ciudadanía.
Hablando de nuevos formatos, en CGlobal tenemos una sección entera creada por y dirigida a las generaciones más jóvenes, que, como nativas digitales, se relacionan con la información de forma distinta con respecto a las que las han antecedido. Para terminar, nos gustaría preguntarle si desde CLABE se está realizando alguna labor específica con y/o para la juventud.
Nuestra acción consiste principalmente en formar e informar a los medios asociados sobre los hábitos de consumo no solo de las nuevas generaciones, sino también de las de mayores. Es cierto que los jóvenes tienen unas particularidades porque han nacido ya en un mundo digital y multiformato, pero en realidad todas las pautas de consumo están modificándose.
En línea con este esfuerzo por mantener actualizados a los medios asociados de las tendencias del mercado, vamos a poner en marcha nuevos espacios también en nuestra web. Por ejemplo, hemos creado un consejo asesor en tecnologías clave. La tecnología impacta constantemente en nuestro negocio; si no fuera así, estaríamos utilizando todavía los tipos móviles para componer páginas, y vosotros no habríais remodelado vuestro espacio digital.
También vamos a lanzar pronto un observatorio de inteligencia artificial. Consideramos que lo que la inteligencia artificial generativa está provocando es un cambio civilizatorio importantísimo, y que los medios de comunicación no podemos quedarnos únicamente en implementar la IA en la producción de contenidos, sino que debemos imbricarla en toda la cadena de valor, desde la producción del contenido hasta la entrega al usuario de ese contenido, con su nivel de personalización. ¿Eso está enfocado a los jóvenes? Yo diría que a los jóvenes y a muchos más.

Muchas gracias por atendernos. Ha sido un placer mantener esta conversación.
Muchas gracias a vosotros, y enhorabuena por vuestra persistencia en el sector y por seguir renovándoos.
Juan Zafra es director general de Club Abierto de Editores (CLABE), la mayor asociación de medios de comunicación en España, y la única asociación de prensa, revistas y publicaciones periódicas integrada en CEOE y CEPYME. CLABE es socio fundador de la European Independent Media Publisher (EIMP), que agrupa a asociaciones de editores de medios en Europa innovadores y con marcada presencia digital.
Zafra constituye un referente en la reflexión sobre sociedad digital y humanismo tecnológico, con una amplia trayectoria en comunicación y transformación cultural. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, inició su trayectoria profesional en el ámbito del periodismo y la comunicación corporativa e institucional. Comenzando en Radio Nacional de España, siguió en el diario El País y otras prestigiosas publicaciones, incluso como fundador.
Es miembro del comité científico de la revista Telos y ha sido su director durante cerca de diez años. Forma parte del comité editorial de la revista Global y es socio participativo de la revista Jot Down. También es patrono de Fundación España Digital y de Fundación Cibervoluntarios, miembro del Consejo de Digitalización de CEPYME y del comité asesor del Foro de Gobernanza de Internet (IGF-Spain), así como del comité asesor del Ministerio de Cultura para revistas culturales.
Como profesor de Periodismo y Comunicación en la Universidad Carlos III de Madrid, es ponente habitual en congresos y foros nacionales e internacionales sobre digitalización, gobernanza y sostenibilidad social. Además, ha asesorado a instituciones públicas y privadas en estrategias de innovación, transformación cultural y gobernanza de los ecosistemas digitales y el pensamiento contemporáneo. Y ha impartido clases en programas de máster de diversas universidades. Juan Zafra ha sido asesor en la Secretaría de Estado de Comunicación del Gobierno de España y responsable de comunicación del Plan Avanza para el impulso de las tecnologías de la información y la comunicación en España.
- Hasta diciembre de 2020, este ente fundado en el año 2000 se llamó Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas (AEEPP). Coincidiendo con ese 20.º aniversario, adoptó su nueva identidad como Club Abierto de Editores (CLABE). ↩︎
