Curso de verano de la SGEs 2025

El despegue del «vuelo valiente y victorioso»


«Aún más alto: Un vuelo valiente y victorioso» fue el lema del curso de verano de la SGEs 2025, que se celebró del 22 al 24 de agosto entre Guadalajara, el viernes por la tarde y el sábado, y Rivas-Vaciamadrid, el domingo por la mañana.

Desde el primer momento, fue palpable la alegría de los 250 participantes llegados desde toda España, muchos de ellos para asistir a este tipo de actividad por primera vez. Más de un tercio del total eran miembros del Departamento de Jóvenes.

El curso comenzó con la recitación de un enérgico daimoku, que abundaría a lo largo de los tres días, y una dinámica apertura juvenil. Y, ya la primera tarde, se dedicó una sesión al estudio budista, centrada en las cinco guías eternas de la Soka Gakkai.  También se estudiaría en los días sucesivos, especialmente el ejemplo del bodisatva Jamás Despreciar, protagonista de la última disertación sobre El registro de las enseñanzas transmitidas oralmente escrita por Daisaku Ikeda (véase la revista CG de diciembre de 2024), y el significado del 24 de agosto.

Pero este curso de verano contó además con formatos innovadores, que fomentaron el diálogo intergeneracional. Así, el sábado por la mañana se aprendió acerca del «espíritu Soka» a través de una entrevista que involucró tanto a jóvenes como a pioneros de la organización; y se profundizó en el rol de la publicación periódica de la SGEs –esta revista, CG– en la práctica de la fe mediante un diálogo experiencial liderado por el equipo de Mensajeros de Paz.

Entrevista centrada en aprender sobre el «espíritu Soka» durante el curso de verano de la SGEs 2025, el sábado 23 de agosto por la mañana | Foto: Jacopo Mandelli

No faltaron franjas dedicadas al relato en primera persona de experiencias de fe, todas ellas conmovedoras e inspiradoras (algunas se presentan en la sección «Mi historia» de este número). También se reservó un amplio espacio a sesiones de preguntas y respuestas.

Pero no todo ocurrió sobre el escenario. Otra de las facetas más destacadas del curso fue, sin duda, el diálogo entablado al final de cada tarde en reuniones en pequeños grupos, que permitieron estrechar lazos entre compañeros que en muchos casos no se conocían previamente. En ellas se compartieron vivencias, desafíos y determinaciones y, de este modo, los participantes se alentaron mutuamente. Asimismo, las pausas y las franjas dedicadas a las comidas fueron momentos para entablar, de manera informal pero igualmente significativa, conversaciones de corazón a corazón.

Reuniones de diálogo | Foto: Sara Sola

La última noche en Guadalajara se llenó de energía gracias a la creatividad desplegada por las diferentes regiones organizativas de la SGEs, cuyos miembros presentaron contribuciones artísticas –con dramatización, poesía, baile y música en directo–, en expresión del vuelo aún más alto que estaban emprendiendo juntos.

Música para volar «aún más alto» | Foto: Jacopo Mandelli

Ya en el Centro Cultural Soka, el domingo, el curso culminó con una mañana memorable. Inaugurada por los responsables del Departamento de Hombres en conmemoración de su día, estuvo llena después de declaraciones, informes y experiencias juveniles, y concluyó con poderosas determinaciones de los participantes.

El impulso que imprimió el curso de verano de la SGEs 2025 motivó, en los días posteriores, la decisión de que su lema tuviera continuidad en las asambleas conmemorativas del 2 de octubre, Día de la Paz Mundial, en la SGEs.

Asistentes al curso de verano de la SGEs 2025, en el Jardín de la Paz | Foto: Jacopo Mandelli