El gran mal y el gran bien

Orientación para la Soka Gakkai de España

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Este mes, en la SGEs proponemos la lectura del capítulo «Justicia» de La nueva revolución humana.1 Enlazando con el capítulo anterior de la obra, la línea narrativa principal se centra en el mes de abril de 1978. Sin embargo, al principio del capítulo se enmarca la temática tratada en la «segunda fase del kosen-rufu» iniciada en la Soka Gakkai en otoño de 1972. En ese contexto, Shin’ichi Yamamoto –personaje que en la obra representa a Daisaku Ikeda– está preparándose para dar un impulso decisivo al movimiento dirigido a difundir los principios necesarios para asegurar la paz en todo el mundo, reconociendo la llegada del momento propicio. Lo hace, cómo no, basado en el Gosho. Lo refleja el siguiente pasaje:

Nichiren Daishonin escribe: «El gran mal prenuncia la llegada de un gran bien. Si todo el territorio de Jambudvipa [el mundo entero] se viese arrojado al caos, no habría dudas de que [este sutra sería] “ampliamente propagado en todo Jambudvipa”»2.3

Tal como afirma este pasaje, Shin’ichi estaba cada vez más convencido de que el momento que se estaba viviendo –en que las guerras se sucedían sin tregua y todo tipo de crisis asolaban el mundo– era el momento propicio para la amplia propagación de la Ley Mística; sentía que la humanidad buscaba como nunca el budismo de Nichiren Daishonin.

El budismo establece los medios y las pautas para solucionar, en un nivel fundamental, los problemas que aquejan al mundo contemporáneo. El Sutra del loto señala que todo ser humano es una presencia de valor inapreciable que posee en su interior la naturaleza de buda y propone un modo de vida basado en el altruismo y el amor compasivo. Solo cuando esta filosofía de vida anide con firmeza en el corazón de cada persona, será posible revertir la tendencia de la sociedad actual que resta valor a la vida, y podremos poner fin a la guerra.4

El budismo establece los medios y las pautas para solucionar, en un nivel fundamental, los problemas que aquejan al mundo contemporáneo.

El crecimiento y el desarrollo de una sociedad dependen de los ideales y filosofías que sostienen las personas que la conforman.

En la época del Daishonin, la mayor parte de la población rehusaba reconocer las verdades que él sometía a su consideración. Aceptaban la denigración de la Ley Mística, algo que causaba mucho sufrimiento, y daban legitimidad a doctrinas budistas que ignoraban la felicidad de la gente, o cuyos líderes solo fingían trabajar por ella. Era difícil que una sociedad tal pudiera prosperar…

Pero la luz de la sabiduría que irradia la enseñanza budista, interpretada y practicada correctamente, muestra su verdadero valor en épocas de convulsión y conflicto. El Daishonin estaba, pues, convencido de que la hora más oscura de la noche no es más que el preludio del amanecer que inaugura la iluminación del pueblo: es una oportunidad de cambio, un punto de inflexión. De ahí que escribiera: «El gran mal prenuncia la llegada de un gran bien».5 Al respecto, Ikeda Sensei comenta:

Nos está diciendo: «No hay por qué ser pesimistas. Yo, Nichiren, que poseo la sabiduría del Buda, brillante como el sol, he surgido en respuesta a esta época oscura. El gran mal prenuncia la llegada del gran bien del kosen-rufu». ¡Qué inspiración y tranquilidad tienen que haber sentido los seguidores del Daishonin al ser testigos de esta firme convicción!6

Desde luego, la enseñanza del Daishonin no es apocalíptica. Sus advertencias tienen el propósito de indicar a la sociedad la dirección hacia el fin del sufrimiento y permitir a la gente experimentar la felicidad aquí y ahora, en el mundo real.7

Precisamente porque el período conocido como Último Día de la Ley lo caracterizan dificultades aparentemente insolubles, podemos tomar la iniciativa para cambiar las cosas, superar definitivamente las enseñanzas y prácticas perjudiciales del pasado, hacer un nuevo examen de la realidad con un enfoque totalmente distinto, y plantear soluciones transformadoras.

Estos cambios esenciales, que van al fondo de las cosas, siempre conllevan una cuota de resistencias, pero esta es la única forma de abrir un nuevo camino. El budismo Nichiren es una enseñanza absolutamente comprometida con el cambio positivo de la realidad; una enseñanza que hace posible transformar este conflictivo mundo saha y hacer de él un espacio de felicidad y de paz seguras.

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Fue en abril, concretamente el día 28 de ese mes de 1253, cuando Nichiren Daishonin anunció públicamente las conclusiones de sus estudios del budismo, a los cuales había consagrado los años previos. Ese día declaró que la esencia de la iluminación de Shakyamuni se encontraba en el Sutra del loto, enseñanza que contenía implícita la Ley Mística o verdad con respecto a la cual se había esclarecido. El Daishonin la enunció como Nam-myoho-renge-kyo y, de ese modo, puso al alcance de todas las personas la realidad suprema revelada en el Sutra del loto. Más tarde postularía que los desastres naturales disminuirían y la paz y el orden se restablecerían solo cuando se instaurara una cultura de verdadera reverencia a la dignidad y al mejoramiento de la vida humana.

También en abril, el 2 de abril de 1958, falleció Josei Toda, quien como segundo presidente de la Soka Gakkai promovió «sin escatimar la vida»8 la enseñanza del Sutra del loto y del Daishonin en la época contemporánea. Su comprensión profunda, alcanzada durante su cautiverio como prisionero de conciencia, le permitió traducirla en expresiones que respondían a la realidad del Japón de posguerra y, más allá, del siglo XX. Así, expresó la aspiración de «eliminar el sufrimiento de la faz de la Tierra»; asumió la meta de la «revolución humana»; abogó por un «nacionalismo mundial», correspondiente a lo que hoy denominamos «ciudadanía global»; y realizó una declaración para la abolición de las armas nucleares.9 La apasionada entrega de Toda a la concreción de su visión inspiró a cientos de miles de personas en todo Japón a unirse a la Soka Gakkai. Este desarrollo allanó el camino hacia la expansión mundial que lideró su discípulo Daisaku Ikeda.

Como parte de estos esfuerzos por dar la expresión mejor y más actual al budismo, en abril de 1951 se empezó a publicar el Seikyo Shimbun, periódico de la Soka Gakkai –del que CGlobal es una publicación hermana–, algo de lo que este mes celebramos el 75.º aniversario.10

Entendemos que en esta órbita que recorre el 16 de marzo –que conmemoramos el mes pasado en cada grupo de diálogo de la SGEs– y el 2 de abril en dirección hacia el 3 de mayo –Día de la Soka Gakkai–, y en el actual contexto social, la oportunidad de seguir impulsando «Mi campaña de Osaka» es enorme. Podemos hacerlo con la determinación no solo de superar nuestros límites individuales, sino también de provocar un cambio real en nuestro entorno, tan necesario en este momento.

Entendemos que […] en el actual contexto social, la oportunidad de seguir impulsando «Mi campaña de Osaka» es enorme […] con la determinación no solo de superar nuestros límites individuales, sino también de provocar un cambio real en nuestro entorno.

El presidente de la Soka Gakkai, Minoru Harada, nos recordó recientemente que Ikeda Sensei afirmaba que cuanto más nos movemos, cuanto más dialogamos, más se extiende el mapa de la felicidad de nuestra comunidad. Con la conciencia de que el gran mal prenuncia la llegada de un gran bien, demos mayor dinamismo aún a nuestro movimiento por el kosen-rufu.

El presidente de la Soka Gakkai, Minoru Harada, nos recordó recientemente que Ikeda Sensei afirmaba que cuanto más nos movemos, cuanto más dialogamos, más se extiende el mapa de la felicidad de nuestra comunidad.


  1. Al respecto, véase la sección «Nueva revolución humana» en este número. ↩︎
  2. SL, cap. 28, pág. 318. ↩︎
  3. El kalpa de disminución, en END, pág. 1168. ↩︎
  4. IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 27 y 28, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2026, págs. 67 y 68. ↩︎
  5. Véase la cita referenciada con la nota 3. ↩︎
  6. IKEDA, Daisaku: «El budismo del Daishonin representa la sabiduría para que toda la humanidad logre la felicidad», disertación sobre El kalpa de disminución, Daibyakurenge, febrero de 2011. ↩︎
  7. Véase tb. la sección «Estudio» de este número. ↩︎
  8. Esta expresión aparece en diversos escritos de Nichiren Daishonin, como La selección del tiempo, en END, pág. 612. ↩︎
  9. El 8 de septiembre de 1957, Josei Toda aclaró que, para lograr la paz la humanidad tendría que eliminar, además de las armas nucleares en sí, las «garras ocultas» en las profundidades de ellas, es decir, la voluntad de atentar contra el derecho inviolable a la vida de la humanidad y el deseo de dominar a otras personas y naciones. ↩︎
  10. Al respecto de este aniversario, véase tb. la sección «Especial» de este número. ↩︎