Recursos para la introducción de las reuniones de diálogo de la SGEs
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La palabra «fe» es la filosa espada con la cual uno enfrenta y supera la oscuridad o ignorancia primordial.
↳ OTT, págs. 119 y 120. El Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente es una compilación de las enseñanzas orales de Nichiren Daishonin sobre el Sutra del loto expuestas durante sus años en el monte Minobu –lugar donde se estableció en mayo de 1274 y permaneció hasta el 8 de septiembre de 1282, pocas semanas antes de su fallecimiento–, enseñanzas que fueron registradas y recopiladas en dos volúmenes por su discípulo y sucesor Nikko Shonin.

Como indican estas palabras, la filosa espada de la fe es lo que nos permite vencer la oscuridad fundamental. Esto significa perseverar y desafiarnos en la fe durante toda nuestra vida. Significa reconocer las funciones demoníacas tal como se presentan, y hacer surgir constantemente la naturaleza fundamental de la iluminación que existe en nuestro interior. Mediante una fe que se vuelva más profunda día tras día, mes tras mes,1 podemos erradicar en nuestra vida, en un nivel esencial, las funciones de la oscuridad o la ignorancia.
Por eso es tan importante tener un maestro en la fe, que nos brinde una orientación correcta. El espíritu de maestro y discípulo es una poderosa fuerza motriz para vencer toda clase de funciones negativas. […]
La actitud en la fe necesaria para batallar contra las funciones demoníacas es la de no temer a nada, pase lo que pase; la de negarse a sucumbir a la oscuridad o la negatividad. Con esta actitud, sin falta podemos vencer. Este es el secreto de una vida victoriosa.2
En el budismo Nichiren, la «oscuridad fundamental» alude a la ilusión más profundamente arraigada en la vida, que da origen a todas las demás expresiones de la ignorancia o ilusión humana. Se trata de la incapacidad de ver o reconocer la verdad, particularmente la verdadera naturaleza de nuestra vida: que esta es, esencialmente, una manifestación de la Ley Mística que el Daishonin identificó como Nam-myoho-renge-kyo.
Las «funciones demoníacas» son aquellas que operan para dividir a las personas y debilitar su voluntad y, específicamente, tratan de obstaculizar la práctica budista.
Se consideran como «tres venenos» la codicia, el odio y la estupidez, una lista que se puede ampliar para incluir la arrogancia y la duda.
El preámbulo de la Constitución de la UNESCO comienza con la famosa frase: «Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz». Ante el panorama global actual, es fácil sentirse pequeños frente a lo que parecen grandes corrientes de la historia. Sin embargo, desde una perspectiva profunda como la del budismo, todo comienza en el ámbito individual, en nuestro propio corazón y en el comportamiento que desplegamos en nuestro entorno cercano. En un discurso pronunciado en Hiroshima, escenario del lanzamiento de la primera bomba atómica sobre una población, Daisaku Ikeda habló sobre ello:
El propósito de nuestra práctica budista es empoderar al sujeto para que esgrima valientemente sus principios y avance por el gran camino de la felicidad, sin arredrar ante el hostigamiento o la persecución de los poderosos; es proteger la dignidad humana y construir, en bien de todas las personas, la libertad espiritual y la paz duradera. […]
La paz perdurable no es algo que se pueda lograr solo a través de medidas políticas y económicas. Hay que contrarrestar las impurezas de los tres venenos […] inherente[s] a la vida. Es decir, el camino seguro hacia la paz duradera es la purificación y la transformación de la vida humana en el nivel individual. Esto es lo que enseña el budismo y es el corazón de nuestra práctica budista. Estoy firmemente convencido de que es el mejor remedio para curar de raíz los males espirituales que afligen a la humanidad y a la sociedad.3

Grupo Victoria Cuando Daisaku Ikeda fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Alcalá en enero de 2018, y desde el Archivo de la Palabra de esta institución quisieron conocer una frase que hubiera inspirado especialmente al filósofo a lo largo de su vida, la respuesta fue: «Las olas acrecientan su fuerza y furor cuanto mayores son los obstáculos que enfrentan». Esta clase de oleaje infatigable existe en las costas gallegas, y no solo en la mar. Este grupo de diálogo coruñés, cuyos integrantes saben lo que es enfrentar desafíos como rocas sin dejarse desalentar, encarna la misma determinación tenaz y su resultado: el que le da nombre. ¡Enhorabuena!
Buzón: prensa@ediciones-civilizacionglobal.com
- Véase END, págs. 1042 y 1043.
- Extraído de la sección de «Estudio» de este número.
- IKEDA, Daisaku: Sabiduría para ser feliz y crear la paz. Parte 3: El «kosen-rufu» y la paz mundial, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2024, págs. 419 y 420, disponible en línea.
