Orientación para la Soka Gakkai en España

En sus disertaciones sobre pasajes fundamentales del Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, Daisaku Ikeda señala que el mundo del Sutra del loto está adornado de riquezas y tesoros infinitos. Hace notar que muchos de los bodisatvas y deidades que aparecen en el texto llevan en sus nombres las palabras «tesoro» y «joya», como el bodisatva Acumulación de Joyas o la deidad celestial Fulgor de Joya; y también budas como Muchos Tesoros. Aun así, ninguna de esas imágenes se compara en esplendor y magnificencia con la torre enjoyada descrita en el capítulo undécimo del sutra, titulado, no por casualidad, «El surgimiento de la Torre de los Tesoros».1
En este período en que, en la SGEs, «Mi campaña de Osaka» nos invita a superar nuestros propios límites, profundizar en la lectura que Nichiren Daishonin e Ikeda Sensei hacen del surgimiento de la Torre de los Tesoros durante la Ceremonia en el Aire nos permite reconfirmar que nosotros mismos, sin dejar de ser mortales comunes, somos seres de suprema nobleza y corporeizamos la Ley Mística.
«Mi campaña de Osaka» nos invita […] [a] profundizar en la lectura que Nichiren Daishonin e Ikeda Sensei hacen del surgimiento de la Torre de los Tesoros durante la Ceremonia en el Aire [expuesta en el Sutra del loto].
Nichiren Daishonin afirma:
No existe otra Torre de los Tesoros más que Myoho-renge-kyo;2 el daimoku del Sutra del loto es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Nam-myoho-renge-kyo.
En este momento, el cuerpo del honorable Abutsu [Abutsu-bo]3 está compuesto de los cinco elementos: tierra, agua, fuego, viento y espacio.4 Estos cinco elementos son, a su vez, los cinco ideogramas del daimoku. Por tal razón, Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros, y la Torre de los Tesoros es Abutsu-bo. Ningún otro conocimiento es relevante. Es la Torre de los Tesoros [de Abutsu-bo] adornada con las siete clases de tesoros –escuchar la enseñanza correcta, creer en ella, observar los preceptos, meditar, practicar asiduamente, renunciar a los apegos y reflexionar sobre uno mismo–.5
Así de profunda es la visión del Daishonin. Para él, la Torre de los Tesoros, infinitamente preciada, no brilla en ningún lugar con más fulgor que en la vida de las personas comunes de la época, oscura y atribulada, que en el budismo se conoce como «Último Día de la Ley».6 Si la humanidad en su conjunto poseyera la capacidad de percibir la suprema dignidad y el infinito valor de cada persona, la dirección de la historia cambiaría positivamente. El punto esencial, entonces, es abrir los ojos a esa dignidad y ese valor irreemplazables de cada individuo.
Thoreau ansiaba la materialización de ese ideal: «Nunca habrá un Estado realmente libre e iluminado, hasta que el mismo Estado reconozca al individuo como una fuerza independiente y superior, del cual deriva todo su poder y autoridad, y hasta que trate al individuo de manera acorde».7
En su disertación sobre esta carta, Ikeda Sensei cita al filósofo norteamericano Henry David Thoreau (1817-1862) cuando este se refirió a la evolución gradual de los sistemas políticos en dirección a la democracia como «un progreso hacia el verdadero respeto al individuo».8 De acuerdo con ello, la humanidad solo podrá lograr un progreso auténtico cuando la sociedad respete, valore y fortalezca a cada individuo de un modo acorde a la dignidad y al valor genuinos de los cuales está dotado inherentemente.
El capítulo «La Torre de los Tesoros» del Sutra del loto nos enseña que la vida de cada persona posee un valor y un brillo equivalentes a los del universo, superiores a los de cualquier nación considerada en abstracto… Cada persona es la corporificación de esa dignidad. El verdadero propósito de la aparición de la Torre de los Tesoros en el sutra es hacernos tomar conciencia de ese sublime potencial interior que todos poseemos.
Este mes de marzo […] nos ofrece una nueva oportunidad de vivir basados en la convicción en el potencial inherente a cada ser humano. ¡Hagámosla resonar en nuestra voz en cada reunión de diálogo y cada diálogo personal […]!
Esta convicción hizo posible el desarrollo y el deslumbrante resultado de la Campaña de Osaka de 1956, de cuyo espíritu emana «Mi campaña de Osaka».9 Este mes de marzo, en el que los jóvenes renuevan su compromiso con la construcción de la paz10 y en el que, además, el Departamento de Hombres de la Soka Gakkai conmemora el 60.º aniversario de su fundación (el 5 de marzo de 1966), nos ofrece una nueva oportunidad de vivir basados en la convicción en el potencial inherente a cada ser humano –en cada uno de nosotros, en quienes nos rodean y en todas las personas–. ¡Hagámosla resonar en nuestra voz en cada asamblea «El legado del maestro: mi avance vibrante» y en cada diálogo personal, y sorprendámonos al vernos superar nuestros propios límites!
DE LA DISERTACIÓN DE DAISAKU IKEDA DEDICADA A SOBRE LA TORRE DE LOS TESOROS
No hay nada más noble o sagaz que la gente común. La época está cambiando en dirección a una era del pueblo. Sin embargo, sigue prevaleciendo la tendencia a considerar que las personas son un medio para lograr ciertos fines, o a denigrar su humanidad y dignidad. Precisamente por eso, en esta encrucijada trascendental, es imprescindible forjar valores humanos de convicción inquebrantable.
Creo firmemente que uno de los focos más importantes de la religión en el siglo XXI debería ser la forja de individuos capaces de transformar positivamente la atmósfera espiritual de una sociedad, crear una corriente de respeto hacia todas las personas y establecer como valor universal el respeto a la dignidad de la vida. Son las personas las que abrirán el camino para crear esta era del pueblo. Esta época triunfal comenzará cuando cada uno tome conciencia del tesoro que existe en su interior.
[…] El surgimiento de personas íntegras y de sólidos principios, sin falta, transformará la sociedad para mejor. Cada individuo es, realmente, un tesoro supremo. Por tal motivo, su revitalización espiritual es importante, como punto de partida de todo cambio positivo.
Nuestra gran revolución como seres humanos comienza cuando tomamos conciencia del verdadero potencial de la propia vida. Cuando comprendemos el valioso e inmenso potencial de nuestra existencia, podemos reconocer ese mismo valor en los demás naturalmente.
A través de desarrollar un genuino respeto por la dignidad y el valor de la vida propia y ajena, la humanidad puede elevar su estado de vida colectivo. A través de disipar la oscuridad o ignorancia primordialque nubla la existencia propia y de los semejantes, la humanidad puede transformar su karma de conflicto y de discordia.
Cuando nos ponemos de pie y actuamos con la conciencia de que nuestra vida es una «Torre de los Tesoros» de suprema nobleza, podemos erigir grandes torres de paz y de felicidad en todo el mundo. Este es el propósito del budismo de Nichiren Daishonin.
Nuestra revolución interior es la clave de todas las cosas.
El tema que desarrolla Nichiren Daishonin en Sobre la Torre de los Tesoros es la toma de conciencia de nuestra identidad verdadera y original.
(Extraído de Ensayos de Budismo, n.º 6, págs. 62 y sigs. [texto adaptado]).
- Véase CGlobal, n.º 230, junio 2024, sección «Estudio». ↩︎
- En sus escritos, el Daishonin suele usar «Myoho-renge-kyo» y «Nam-myoho-renge-kyo»como expresiones sinónimas, que denotan el daimoku del Sutra del loto. Myoho-renge-kyo se escribe con cinco ideogramas chinos, mientras que Nam-myoho-renge-kyo se escribe con siete (namu o nam se compone de dos caracteres). ↩︎
- Abutsu-bo es el destinatario de este escrito. ↩︎
- Según una antigua creencia india, serían los cinco elementos constitutivos de todo lo que existe en el universo. Los primeros cuatro se conocen como los cuatro elementos básicos y corresponden, respectivamente, a los estados físicos sólido, líquido, cálido y gaseoso. El espacio, a su vez, se interpreta como el factor que integra y armoniza los otros cuatro. ↩︎
- Sobre la Torre de los Tesoros, en END, pág. 317. ↩︎
- Época que se inicia con el quinto período de quinientos años posterior a la muerte del buda Shakyamuni. Se caracteriza por los enfrentamientos y disputas, y por el conflicto entre las diversas escuelas budistas. Se trata de un período propicio para la transmisión de la enseñanza capaz de guiar a todas las personas a la iluminación. ↩︎
- Ib. ↩︎
- THOREAU, Henry David: Walden and Civil Disobedience, Nueva York: Penguin Books, 1983, pág. 413. ↩︎
- Se puede leer más sobre ella en la sección «Orientación» de este número. ↩︎
- Véase tb. la sección «Jóvenes 2030», en este número. ↩︎
