Recursos para la introducción de las reuniones de diálogo en la SGEs
Este es el momento de beneficiar al mundo de la misma manera que lo hizo el bodisatva Jamás Despreciar. ¡Cada uno de ustedes, mis discípulos, debe trabajar con diligencia en ello, debe trabajar con diligencia en ello!
↳ Pasaje de Sobre la reconvención a Hachiman, en WND-2, pág. 936. Nichiren Daishonin redactó este escrito en diciembre de 1280, estando en Minobu.1

Enseñar a los demás la Ley Mística es una lucha contra la denigración fundamental de la vida y contra la falta de fe en la humanidad en las que consisten, esencialmente, los actos contra el Sutra del loto. Enseñar a los demás la Ley Mística constituye la práctica suprema del amor compasivo, derivado del compromiso de eliminar la causa principal del sufrimiento humano. […]
Enseñar a los demás la Ley Mística es una lucha contra la denigración fundamental de la vida y contra la falta de fe en la humanidad.
En el Sutra del loto, el bodisatva Jamás Despreciar corporifica este compromiso abnegado de transmitir a los demás el corazón del Sutra del loto. Sus esfuerzos generan, como resultado, un aluvión de insultos y ataques con palos y piedras; pero a través de vincular a sus perseguidores con el budismo, Jamás Despreciar logra, finalmente, conducirlos a todos a la iluminación.
En este escrito, el Daishonin pide a sus discípulos que se dediquen a «beneficiar al mundo de la misma manera que lo hizo el bodisatva Jamás Despreciar». A través de nuestros esfuerzos por compartir el budismo con los demás, de la misma manera que lo hizo el bodisatva Jamás Despreciar, lograremos sin falta el kosen-rufu en el Último Día de la Ley. […]
Hablando de su significado noble, elevado y amplio, Toda Sensei decía que nuestro movimiento por el kosen-rufu era una contienda por elevar el estado de vida de toda la humanidad. La práctica de respetar a cada individuo que llevó a cabo el bodisatva Jamás Despreciar representa los cimientos de esa grandiosa gesta.2
Toda Sensei decía que nuestro movimiento por el kosen-rufu era una contienda por elevar el estado de vida de toda la humanidad.
En la disertación sobre La reconvención a Hachiman de la que proviene el comentario que hemos citado, Daisaku Ikeda habla sobre el ejemplo del bodisatva Jamás Despreciar:
Este bodisatva reconocía la noble naturaleza de Buda de cada persona con la que se encontraba y se inclinaba en reverencia ante ella. Así pues, su práctica significaba mostrar supremo respeto a todos los seres humanos, a partir de su profunda convicción en la dignidad de su propia vida y de la vida ajena.
Su práctica era absolutamente no violenta, y comprometida por completo con la búsqueda del diálogo. Aunque físicamente era atacado con piedras y palos, él nunca respondía con la violencia.
Cuando todo parecía indicar que iba a ser objeto de daños físicos, corría, se reparaba y declaraba: «¡Nunca me atrevería a menospreciaros, ya que todos lograréis la Budeidad con certeza!». Eludía la violencia sabiamente, y seguía persistiendo en su afán de despertar la conciencia de las personas.3
[La práctica del bodisatva Jamás Despreciar] significaba mostrar supremo respeto a todos los seres humanos, a partir de su profunda convicción en la dignidad de su propia vida y de la vida ajena.

Buzón: prensa@ediciones-civilizacionglobal.com
