Haciendo resonar las campanas de la esperanza
Julio es nuestro «orgulloso mes de los jóvenes» y este 2026 se cumplen 75 años desde la fundación de los departamentos juveniles de la Soka Gakkai.1 Para celebrar este aniversario con miras al futuro, entrevistamos a cuatro jóvenes miembros de la SGEs.
Arelis Huacho, Ariel Tordó, Melany Gabarre y Ramino Nocelli reflexionan sobre algunos aspectos de su práctica budista y, con sus respuestas, hacen palpable el esfuerzo por responder a las expectativas de su maestro. Dirigiéndose a la juventud Soka, Daisaku Ikeda afirmó: «Mi convicción y mi oración es que, sin falta, haréis sonar las campanas de la esperanza en el triunfo de la paz, hoy y en el futuro».2 Y, en ese mismo mensaje –uno de los últimos que escribió–, nos propuso: «En los […] años que median entre este momento y nuestro centenario (en 2030) pongamos en juego una sabiduría aún mayor para ayudar a la gente a relacionarse con el budismo Nichiren. Hagamos tomar conciencia de su naturaleza de buda a un número de personas aún mayor. Y, con alegría y coraje, hagamos que muchos nuevos amigos se sumen a nuestro castillo de la felicidad, donde podemos brillar juntos con sabiduría y amor compasivo».3
Este mes de julio, los jóvenes de la SGEs nos determinamos a continuar sumando esfuerzos en pos de ese objetivo y, en un momento tan crucial como el actual, ser faros de esperanza en nuestra sociedad.

Como miembros del Departamento de Jóvenes de la Soka Gakkai, ¿cuál consideráis que es vuestro papel en la sociedad?
Ariel Tordó: Yo siento que nuestro papel como jóvenes Soka es el de traer frescura y felicidad a cualquier ámbito de la sociedad en el que participemos. Ser esa persona que con su presencia marca la diferencia en un lugar: desde tratar de crear armonía en el trabajo para que sea un entorno de confianza, hasta ser ese compañero de escuela o universidad que trae positividad y alegría a los largos días de estudio para hacer que el espacio compartido sea más ameno y cálido. Eso, para mí, es lo más importante del corazón del Departamento de Jóvenes de Soka Gakkai. Como nos alienta Ikeda Sensei, «estamos en una nueva era de kosen-rufu mundial, en la que las olas de alegría […] trascienden las fronteras»; «la felicidad se acumula mediante nuestros firmes esfuerzos día tras día».4
Arelis Huacho: Creo que mi misión es promover el humanismo y crear esperanza a través de diálogos sinceros, mientras realizo mi revolución humana. Cada desafío que he encontrado en mi familia, en mi trabajo o en la universidad, lo he enfrentado poniendo en práctica las palabras de mi maestro, que cobran un profundo significado cuando señala que la felicidad no es la ausencia de dificultades, sino que «la alegría de vivir y la felicidad verdadera se encuentran en no ser vencidos por los problemas, en levantarnos cada vez que nos caemos, en resistir y superar los obstáculos».5
El cambio personal que he experimentado también ha tenido un impacto en mi entorno. Al transformar mi propia actitud y comportamiento, he podido contribuir a crear relaciones más armoniosas y generar un ambiente de paz allí donde estoy.
Ariel: «Nuestro papel como jóvenes Soka es el de traer frescura y felicidad a cualquier ámbito de la sociedad en el que participemos. Ser esa persona que con su presencia marca la diferencia en un lugar […]. Como nos alienta Ikeda Sensei, “estamos en una nueva era de kosen‑rufu mundial, en la que las olas de alegría […] trascienden las fronteras”; “la felicidad se acumula mediante nuestros firmes esfuerzos día tras día”».
¿Cuál es vuestra experiencia de entablar diálogos centrados en el humanismo y la paz en vuestro entorno?
Melany Gabarre: Compartir esta noble manera de vivir es siempre un desafío. Lo que me permite hacer shakubuku a diario con normalidad es estar presente, sin expectativas y con corazón abierto. Todas las personas a mi alrededor saben que practico el budismo y, cuando hablan conmigo de sus problemas, se sienten aliviadas o encuentran un camino que creían bloqueado.
Sin ir más lejos, a mi madre, que recibió el Gohonzon hace años, la práctica le devuelve la ilusión y las ganas de vivir. En marzo, otra amiga, a la que había estado alentando durante siete años, decidió ingresar también en la Soka Gakkai. Sensei dice: «Con el tiempo llegará la primavera de la vida. Esto es algo infalible. Por eso, aunque en este momento las circunstancias se muestren duras y dolorosas, por favor, no sean vencidas y continúen perseverando».6 Con este espíritu quiero alentar a todos los que me rodean.
Melany: «Lo que me permite hacer shakubuku a diario con normalidad es estar presente, sin expectativas y con corazón abierto. Todas las personas a mi alrededor saben que practico el budismo y, cuando hablan conmigo de sus problemas, se sienten aliviadas o encuentran un camino que creían bloqueado».
Ramiro Nocelli: Muy frecuentemente, cuando converso con personas de mi entorno, surge el tema del contexto social actual. Por un lado, el mundo entero parece estar en conflicto y, por otro, la masificación de las redes sociales y la sobreinformación hacen muy difícil sostener un estado de vida elevado.
Muchas veces me encuentro aportando a la conversación una perspectiva esperanzadora del futuro, ya sea mencionando algún término budista, frase o palabra de aliento. Siento que con los años esa esperanza se reafirma día a día en mi práctica, y forma parte de los beneficios «invisibles» a los que Nichiren Daishonin hace referencia en varios de sus escritos. De hecho, en uno asegura: «Cuando uno tiene fe en Nam-myoho-renge-kyo en su corazón, este se convierte en una morada y el Buda Shakyamuni se instala en él. Al principio uno no es consciente de ello, pero poco a poco, a medida que pasan los meses, el Buda en el corazón comienza a aparecer como en un sueño, y el corazón se va llenando cada vez más de alegría».7
Estoy convencido de que, mientras nos mantengamos en la órbita de Sensei, podremos seguir avanzando y propagando el mensaje de paz de la Soka Gakkai.
Una actividad de vital importancia en la Soka Gakkai son los encuentros de aliento personal. En ellos podemos conversar de forma cálida y cercana sobre nuestras alegrías, sufrimientos, metas y desafíos. ¿Qué os han aportado estos diálogos? ¿Y qué consideráis que han aportado a las personas con quienes los habéis mantenido hasta la fecha?
Arelis: «Mi campaña de Osaka» ha sido una actividad fundamental para mí, porque me ha permitido profundizar más en el estudio para alentar a las jóvenes que visitaba. En cada encuentro, he podido conectar con el corazón de mi interlocutora, compartir metas, desafíos y experiencias.
Estos encuentros han sido fuente de inspiración para tomar sus objetivos como míos y orar por la felicidad de cada una. Desde mi experiencia personal, he podido alentar a mis compañeras a dedicar sus vidas al kosen-rufu sin ser vencidas por nada.
Arelis: «“Mi campaña de Osaka” ha sido una actividad fundamental para mí, porque me ha permitido profundizar más en el estudio para alentar a las jóvenes que visitaba. […] Desde mi experiencia personal, he podido alentar a mis compañeras a dedicar sus vidas al kosen-rufu sin ser vencidas por nada».
Ariel: Los encuentros de uno a uno han sido clave para mi proprio crecimiento. Con ellos, uno realmente aprende a abrir el corazón para conocer a otras personas.
Al principio no me fue fácil, y no me desafiaba a contar realmente lo que pasaba en mi vida; hasta que un día, dialogando con un compañero al cual también le costaba abrirse, él tuvo la valentía de transmitir un profundo sufrimiento que venía cargando desde hacía mucho tiempo. En ese momento, me di cuenta de que, en realidad, estábamos luchando por cosas parecidas, y se lo hice saber. Surgió una chispa de felicidad al percatarnos de que ninguno estaba solo en esa lucha.
Creo que esa es precisamente la importancia del uno a uno: hablar desde el corazón para convertirnos en faros de esperanza.
Ikeda Sensei nos alienta a ser jóvenes que generen un cambio positivo y a levantarnos en el lugar donde estamos. ¿De qué forma os han inspirado sus escritos para generar ese cambio?
Melany: Sensei me acompaña en cada paso que doy hacia delante. Todo parte de su orientación y de la fe. Esto me da las fuerzas para creer, por imposible que parezca, que lo que estoy realizando, el bienestar colectivo, tiene sin falta un impacto positivo.
Por ejemplo, en un proyecto educativo relacionado con el arte en el cual trabajé este año, pude inspirar a muchos menores en situación de violencia escolar a ser motores de cambio de su situación.
Vivir con Sensei y con Gakkai en el centro de mi vida me permite sentir que estoy sembrando la mayor de las felicidades, para mí y para toda la humanidad. Por eso, el lugar en el que enfrento obstáculos se convierte en «tierra pura», donde sé que florecerá todo lo que estoy sembrando para concretar la vida que deseo. Es mi mayor juramento.
Ramiro: Si bien todos los escritos de Sensei son relevantes, me gustaría destacar la importancia de La nueva revolución humana. Esta obra nos brinda acceso a innumerables experiencias de vida y nos presenta evidencias concretas de esta práctica. Además, con ella podemos conocer la lucha de Sensei por superar sus propios límites en la misión de propagar la Ley más allá de Japón.
En mi caso, La nueva revolución humana funciona como un recordatorio de que poseemos el estado de vida de la budeidad y de que, sin falta, podemos ser felices. Me inspira a conectar con las personas y a empatizar con el sufrimiento ajeno. También me alienta a asumir un papel activo en la transmisión del budismo como mensaje de paz y coexistencia.
Ramiro: «La nueva revolución humana […] nos brinda acceso a innumerables experiencias de vida y nos presenta evidencias concretas de esta práctica.Además, con ella podemos conocer la lucha de Sensei por superar sus propios límites en la misión de propagar la Ley más allá de Japón. […] Me alienta a asumir un papel activo en la transmisión del budismo como mensaje de paz y coexistencia».
¿Podríais compartir una determinación que tengáis hacia 2028, centenario del nacimiento de Ikeda Sensei, o hacia 2030, centenario de la fundación de la Soka Gakkai?
Ramiro: Mi determinación es sostener un estado de vida que irradie la alegría de la práctica y que genere esperanza en cada persona con quien me encuentre.
Melany: Crearé mi propia familia para sembrar la paz y la felicidad, así como una vida dedicada a mejorar la sociedad a través de las artes.
Ariel: A partir de ahora seguiré creciendo en mi desafío de sacar la voz para alentar a los demás, y en crear lazos con la gente a través del diálogo; quiero hacer shakubuku como herramienta de paz, con una postura que genere cambios y felicidad.
Arelis: Determino consolidar una productora audiovisual en España que contribuya a la sociedad a través de obras que transmitan un mensaje de esperanza a la humanidad. Y quiero formar una familia armoniosa basada en ideales compartidos, mientras me sigo esforzando por ampliar la red de mujeres jóvenes felices en mi entorno.
En julio, con agradecimiento en el corazón, ¡demos un paso más en nuestra propia revolución humana y en nuestros desafíos, construyendo nuestra felicidad y la de toda la humanidad!
- El 11 y el 19 de julio de 1951 se fundaron, respectivamente, los departamentos de Hombres Jóvenes y de Mujeres Jóvenes de la Soka Gakkai en Japón. La cita inicial corresponde a IKEDA, Daisaku: «¡Perpetuemos el invencible espíritu de la Soka!», Seikyo Shimbun, 30/6/2022 ↩︎
- Véase CGlobal, n.º 224, diciembre 2023, sección «Orientación». ↩︎
- Ib. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: Las cinco guías eternas de la Soka Gakkai, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2025, págs. 30-31. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: Sabiduría para ser feliz y crear la paz. Parte 2: La revolución humana, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2022, pág. 108. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 1 y 2, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2023, págs. 331-332. ↩︎
- WND-2, pág. 885 (traducción propia). ↩︎
