La farándula como lugar de misión


Hablamos con Fanny Condado, actriz, empresaria, guionista, organizadora de eventos, animadora… O, como a ella le gusta definirse, farandulera.
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Fanny Condado, faranduleando en compañía… | Foto: Teresa Arilla (detalle)

Es un placer conversar contigo, Fanny. Para empezar, ¿podrías hablarnos sobre tus primeros pasos en el mundo de la actuación?

Empecé a hacer teatro de niña, primero en el colegio y después en un grupo de teatro que se formó en la parroquia de mi barrio, en Vallecas. En este grupo estuve desde los trece años hasta los veinte años, aproximadamente. Aunque era un grupo amateur, lo tomábamos muy en serio.

En esa época, en Vallecas había mucho movimiento vecinal y teatral. Incluso se hacía un festival de teatro de los grupos que había en el barrio. Con la consolidación de la democracia, se empezaron a abrir centros culturales en los barrios. Al que se abrió en el mío vino un profesor de teatro con quien estuve dos años. Él fue quien me orientó para dar el salto hacia la profesionalización, y me anoté a una escuela de teatro profesional donde estuve estudiando tres años.

Pero mi carrera profesional como actriz no empezó en el escenario de un teatro; más bien empecé en el mundo de la noche. Estábamos en plena movida madrileña y había mucha actividad cultural. Actuaba en cabarés y discotecas. Teníamos un show armado que funcionaba muy bien.

Pero era muy difícil sostenerme únicamente a través de la actuación. Por eso creé una empresa, que he mantenido activa durante veinticinco años, dedicada a la organización de eventos. También he hecho producción teatral, tanto para adultos como para niños; he trabajado en vestuario; he preparado guiones para eventos de empresa; he participado en series, y he actuado en teatros… Lo que quiero decir es que mi carrera profesional ha tenido muchas facetas, y por ello me gusta definirme como farandulera. Actualmente, tras cerrar mi empresa, me estoy dedicando más a la actuación.

«Actuaba en cabarés y discotecas. Teníamos un show armado que funcionaba muy bien»: instantáneas de los inicios | Fotos: Cortesía de Fanny Condado

A pesar de todo esto, tengo que confesar que me faltaba confianza en mi forma de actuar. En muchas ocasiones pensé en abandonar y retomar mi carrera como maestra. Sin embargo, gracias a la empresa, siempre he podido mantenerme vinculada al mundo de la farándula, aunque no estuviera sobre el escenario.

Mi carrera profesional como actriz no empezó en el escenario de un teatro; más bien empecé en el mundo de la noche. Estábamos en plena movida madrileña y había mucha actividad cultural.

¡Qué versátil! Nos gustaría escuchar un poco más sobre el modo en que, aun con esa falta de confianza, has logrado seguir adelante.

Lo cierto es que esta es una profesión muy inestable y que la perseverancia es imprescindible. Si me centro en las últimas décadas, puedo decir que he logrado mantenerme firme gracias al juramento que hice cuando se inauguró el Centro Cultural Soka.1 Decidí ser una artista del kosen-rufu y seguir adelante, pasara lo que pasara. Cada vez que flaqueo, recuerdo ese compromiso, vuelvo a determinarme frente al Gohonzon y continúo avanzando.

«Cuando se inauguró el Centro Cultural Soka […] decidí […] seguir adelante, pasara lo que pasara»: Fanny Condado y Julio Vélez, parte del elenco que estrenó el escenario de la sede de la SGEs el 15 de octubre de 2011 | Foto: Nicolás Rodríguez (detalle)

¿Cómo conociste el budismo Nichiren?

Conocí esta práctica precisamente durante un trabajo en un cabaré, a mediados de los años noventa. Estábamos en el almacén preparándonos cuando un compañero nos preguntó: «¿Queréis ser felices?» y, acto seguido, añadió: «Solo tenéis que cantar Nam-myoho-renge-kyo». Al poco tiempo asistí a una reunión de diálogo de la Soka Gakkai y, desde entonces, no he dejado de practicar el budismo.

¿Hay algún principio budista o cita que te haya inspirado especialmente?

«Decídase a extraer el inmenso poder de la fe, y entone Nam-myoho-renge-kyo con la oración de que su fe sea correcta y firme en el momento de la muerte. Jamás busque otra manera de heredar la Ley suprema de la vida y la muerte, y manifiéstela en su vida. Sólo entonces comprenderá que los deseos mundanos son la iluminación y que los sufrimientos del nacimiento y la muerte son el nirvana. Aun el hecho de abrazar el Sutra del loto resultaría inútil sin la herencia de la fe».2

Este fragmento de los escritos de Nichiren Daishonin me ha acompañado al transitar la muerte de mi madre en noviembre de 2025, ayudándome a tomar decisiones basada en la fe, a mantener un estado de vida fuerte y a experimentar la inseparabilidad entre las personas. Encierra mucha sabiduría, que sé que seguiré descubriendo.

Tengo que decir que, gracias a la práctica y el estudio budistas, también las crisis generadas por la incertidumbre laboral las he enfrentado –y las enfrento– de otra manera. Logro encontrar las fuerzas para seguir adelante y confiar en mí misma.

Cuando la incertidumbre se cuela en mi mente, me digo: si estoy dudando, ¿para qué practico el budismo? El budismo existe para enfrentarnos a la vida, es para aplicarlo. Gracias a mi fe, cuando la negatividad aparece, consigo salir antes del fango, levantarme y avanzar.

Gracias a la práctica y el estudio budistas, […] las crisis generadas por la incertidumbre laboral las he enfrentado –y las enfrento– de otra manera. Logro encontrar las fuerzas para seguir adelante y confiar en mí misma.

Además, formar parte del Departamento de Artistas de la SGEs ha sido un gran entrenamiento para mi vida cotidiana. Por ejemplo, al participar en diferentes ediciones de la Fiesta de la Cultura Soka,3 tanto actuando como preparando contenidos, he tenido que trabajar en equipo. Pero, a diferencia del equipo de mi empresa, este estaba sostenido por la fe y el espíritu de distintas personas con un mismo propósito. En ese entorno he aprendido a limar asperezas con compañeros y compañeras, a prestar atención al más mínimo detalle para que todo funcionara a la perfección, a cuidar a cada participante y a procurar que disfrutaran del espectáculo al mismo tiempo que transmitíamos un mensaje de alegría y esperanza.

Todo eso lo he trasladado después a mi trabajo, tanto de actuación como en la dirección de mi empresa. Allí me he esforzado por cuidar a todo el equipo, lo que ha generado un entorno laboral agradable. Éramos como una familia bien avenida: cuando surgía un problema, todos estábamos dispuestos a solucionarlo.

Formar parte del Departamento de Artistas de la SGEs ha sido un gran entrenamiento […] [y] lo he trasladado después a mi trabajo.

«Al participar en diferentes ediciones de la Fiesta de la Cultura Soka, tanto actuando como preparando contenidos, he tenido que trabajar en equipo […] de distintas personas con un mismo propósito»: escena de Feliz… ¿edades?, Fiesta de la Cultura Soka 2019 (con Fanny enfundando un traje de leopardo) | Foto: Teresa Arilla

¿En qué proyectos estás actualmente y cuáles son tus planes de futuro?

Al cerrar la empresa, me propuse ganar confianza como actriz y empecé a entrenar y a explorar nuevas formas de interpretar. Gracias a ello, ahora tengo más seguridad y me siento más valiente, porque también me siento mejor actriz. Estoy dispuesta a asumir nuevos desafíos, a no rehuir situaciones de duda y a seguir implicándome en proyectos, sobre todo con gente más joven.

Hablando de juventud, mi trabajo me permite estar bastante en contacto con personas más jóvenes, y me he dado cuenta de que, a través de mi experiencia, puedo alentarlas. Muchos compañeros y compañeras sufren porque, con cuarenta años, sienten que ya no tienen oportunidades en este mundo. ¡Y yo soy la prueba de que no es necesariamente así! Si realmente lo desean, pueden seguir adelante.

«Me propuse ganar confianza como actriz y empecé a entrenar y a explorar nuevas formas de interpretar»: escena de una obra coprotagonizada por Fanny, durante un pase reciente en un prestigioso teatro de Madrid | Foto: Juanjo Molina

Uno de mis últimos trabajos ha sido una publicidad para el Día de la Madre en la que he coincidido, haciendo de mi hija, con una joven que es miembro de la Soka Gakkai. ¡Qué sorpresa nos llevamos! Sé que las personas que me conocen se alegran mucho cuando me ven en la pantalla, o en un escenario; se muestran orgullosas. Con esta nueva publi, para los compañeros de la Soka, ¡la alegría será doble!

Nuestra profesión puede ser perversa: parece que una persona solo se puede considerar actor o actriz si es famosa y, si no alcanza ese reconocimiento, puede invadirle la sensación de fracaso. A través de la práctica budista, yo he aprendido a disfrutar del lugar en el que estoy y a convertirlo siempre en mi lugar de misión.

Practicar el budismo es maravilloso, y también puede ser muy incómodo, porque no entiende de derrota. Quedarse en casa llorando no sirve de nada, hay que levantarse y seguir avanzando, siempre. Y lo más hermoso es que esta lucha no es sinónimo de sufrimiento; al contrario, a medida que avanzamos, aprendemos a disfrutar de la vida allí donde estamos.

Participantes en una reunión reciente del grupo de diálogo Puente de Luz de la SGEs, del que Fanny (en la mitad de la tercera fila) es un pilar | Foto: Cortesía de Fanny Condado

  1. El Centro Cultural Soka, sede nacional de la Soka Gakkai para España y de Ediciones Civilización Global, se inauguró el 15 de octubre de 2011. Fanny Condado contribuyó activamente al éxito del acto, en el que actuó. ↩︎
  2. La herencia de la Ley suprema de la vida, en END, pág. 228. ↩︎
  3. Desde la apertura del Centro Cultural Soka, la Fiesta de la Cultura Soka, un evento de puertas abiertas con el arte como eje, se ha venido celebrando con una periodicidad base anual. ↩︎