Poema de Daisaku Ikeda


Este verano, en el que el movimiento Soka ha consolidado su compromiso con la lucha por la paz y el desarme, otra fuente de inspiración ha sido la «Oda a la paz» de Daisaku Ikeda, publicada en el n.º 137 de esta revista, y de la que citamos a continuación unos versos:

Hay una ruta en el cielo
que las aves siguen en su vuelo.
Hay un recorrido en el mar
que los peces siguen al nadar.
Hay una ruta en el espacio
que las estrellas siguen en su viaje.
Y hay un camino de principios
que los seres humanos deberíamos seguir.
No es otro
que el camino de la paz.

Comencemos
por lo que podamos hacer.
Avancemos,
aunque solo sea un palmo.

¡Escalemos esa montaña
y crucemos este río!
¡Atravesemos esos campos
y remontemos esa colina!
¡Corramos a ese pueblo
y hablemos con nuestras amistades! […]

Si no tienes esperanza,
créala.
Si el mundo a tu alrededor es sombrío,
sé tú el sol que lo ilumine.

La felicidad
no es algo
que debamos perseguir.
Es ella la que nos alcanza
cuando vivimos
con coraje y tenacidad.
De manera similar, la paz
llegará a los seres humanos
cuando vivan
con sabiduría y firmes principios.

La paz
no es algo lejano.
La paz
es cuidar y valorar
a cada persona. […]
Y es proteger
nuestro hermoso ambiente natural.
Es fomentar
una rica cultura.
Es negarnos a construir nuestra felicidad
sobre la infelicidad de los semejantes.
Es compartir
las alegrías y sufrimientos de los demás. […]

No permanezcas en silencio.
Habla valerosamente.
La paz se propaga
donde las voces resuenan en un canto.
La paz se ahonda
mediante el diálogo amistoso.