Recursos para la introducción de las reuniones de diálogo de la SGEs
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El gran mal prenuncia la llegada de un gran bien. Si todo el territorio de Jambudvipa se viese arrojado al caos, no habría dudas de que [este sutra sería] «ampliamente propagado en todo Jambudvipa».
↳ Pasaje de El kalpa de disminución, en END, pág. 1168. Se desconoce en qué fecha fue escrita esta carta y tampoco se sabe a quién fue dirigida. Sin embargo, a juzgar por su contenido, posiblemente haya sido enviada a un integrante del clan del fallecido sacerdote laico Takahashi Rokuro Hyoe después de su muerte, cerca de 1276, tras la invasión mongola.

La Ley Mística nos proporciona la fuerza para no ser derrotados cuando sucede algo adverso, sea en nuestra vida personal o en la sociedad; nos permite crear, a partir de cualquier hecho negativo, algo benéfico y positivo.
[…] [E]n este mundo saha,1 tan problemático y plagado de dificultades, quienes conformamos la Soka Gakkai hemos asumido con coraje el desafío de propagar la Ley Mística alrededor del mundo. Cuando la época es presa del mal, la valentía del Buda brilla con mayor intensidad aún. En este período envilecido, la sabiduría del budismo resplandece. […]
La paz no es un objetivo lejano, apartado de nuestra vida cotidiana. Se logra día tras día, venciendo con la espada de la fe2 las funciones […] que, ante nuestros ojos, atropellan la dignidad de la vida y obstruyen la felicidad de las personas. Una paz realmente plena y satisfactoria se expandirá como un poderoso oleaje con el surgimiento de personas de corazón sabio que se esfuercen en crear un entorno de amistad y armonía allí donde se encuentren en cada momento. Cuanto más formidables se muestran las fuerzas malévolas de la discordia y la destrucción, con mayor firmeza debemos fortalecer la pujanza positiva de la unión y la construcción, capaz de prevalecer sobre ellas.3
En medio de un conflicto de una magnitud sin precedentes como fue la Segunda Guerra Mundial, Tsunesaburo Makiguchi declaró: «Ante un desafío o penuria, debemos redoblar nuestra voluntad de seguir avanzando tenazmente y vivir sin ser vencidos».
En una de las propuestas de paz que presentó a las Naciones Unidas, Daisaku Ikeda señaló: «Ni los conflictos ni las tensiones, por sí solos, impiden el diálogo; lo que levanta murallas entre nosotros es la actitud de seguir ignorando al otro. Por eso es crucial dar el primer paso para iniciar el diálogo. Todo empieza ahí».4
Sin duda, hay situaciones en la vida en las que resulta difícil dar ese primer paso hacia la otra persona. Sin embargo, el camino hacia la paz y la amistad comienza a partir de un diálogo valiente. Cada vez que elegimos el diálogo, triunfa la paz y triunfa nuestra humanidad compartida.
El propio Gosho, compendio de escritos con cuyas citas solemos iniciar esta sección, es la cristalización de los diálogos que Nichiren Daishonin mantuvo con cada individuo, como leemos en La nueva revolución humana:
A lo largo de su tumultuosa vida, [el Daishonin] siempre ayudó a los demás a lograr la felicidad absoluta. Escribía, conversaba con otros y volvía a escribir algo más; realizaba todo esto mientras enfrentaba incontables contiendas y desafíos.
Algunos piensan que la práctica budista es un retiro a un lugar tranquilo y llevar una vida calma de contemplación, pero deben saber que desde sus mismísimos orígenes el budismo fue una filosofía práctica, del diario vivir y de la interacción enérgica con el pueblo a través del diálogo.5

Buzón: prensa@ediciones-civilizacionglobal.com
- Mundo saha: El mundo en que vivimos los seres humanos, colmado de sufrimientos. Saha, en sánscrito, denota la tierra; deriva de una raíz que significa «soportar» o «resistir». Por tal razón, en las versiones en chino de las escrituras budistas, saha se traduce como «resistencia» o «tolerancia». En este contexto, «mundo saha» significa el lugar donde los seres humanos se exponen a padecer sufrimientos. ↩︎
- Espada de la fe: La expresión hace referencia a una frase de Nichiren Daishonin: «La palabra “fe” es la filosa espada con la cual uno enfrenta y supera la oscuridad o ignorancia primordial» (OTT, págs. 119-120). La oscuridad o ignorancia primordial se refiere a la ilusión más profunda de la mente humana: la ignorancia con respecto a la verdad medular de nuestra vida. En otras palabras, es la incapacidad de creer que cada uno de nosotros corporeiza la Ley Mística y posee inherentemente la naturaleza de Buda. La expresión «espada de la fe» alude a que, cuando desenmascaramos las funciones negativas (o ignorancia fundamental) y las confrontamos conscientes de lo que son, armándonos de una firme fe y entonando Nam-myoho-renge-kyo al Gohonzon, podemos activar nuestra budeidad y derrotarlas sin falta. En otras palabras, podemos tomar conciencia de la naturaleza iluminada o estado de Buda inherente a nuestra vida y a la de los demás, manifestarla y tomar acción para realizar el kosen-rufu. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: «El kosen-rufu es el esfuerzo supremo por la paz», editorial de Daibyakurenge, septiembre 2007. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: El respeto universal a la dignidad humana: un gran camino hacia la paz, disponible en <https://www.daisakuikeda.org/es/sub/resources/works/props/2016-peace-proposal-full/>. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 23 y 24, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2021, pág. 304. ↩︎
