Enlazando con las dos entregas anteriores de esta sección, abordamos la segunda de las cinco guías eternas de la Soka Gakkai.
¿Cuál es el propósito de la práctica del budismo de Nichiren Daishonin?
De acuerdo con esta enseñanza humanista, nacemos para ser felices.
Nadie desea realmente ser infeliz. Por eso, desde los tiempos más remotos, uno de los intereses esenciales de la filosofía ha sido la felicidad humana. Este es, también, el propósito original de la religión.
En un Japón devastado por la Segunda Guerra Mundial, Josei Toda –discípulo de Tsunesaburo Makiguchi, a quien sucedería como segundo presidente de la Soka Gakkai– se puso de pie con fe resuelta para reconstruir la Soka Gakkai, diezmada a causa de la represión del Gobierno militarista durante la guerra.
En esos años de posguerra, sobrevivir día a día era prácticamente lo único a lo que se podía aspirar. La gente no tenía sueños ni expectativas de futuro; transitaba la existencia en un estado de honda desolación espiritual. Enfrentaba problemas como la escasez de alimentos, la estrechez económica, cuando no pobreza extrema, la enfermedad, la discordia familiar, el desempleo o condiciones laborales atroces.
La sociedad estaba sacudida por la desconfianza y la convulsión. Las heridas aún abiertas por la guerra, que de hecho se habían empezado a infligir antes, a lo largo de una prolongada escalada bélica, eran profundas. En particular, la generación más joven había perdido toda esperanza. Fue un período de enorme desgracia y sufrimiento.
Estos males siguen lacerando a la humanidad en el siglo XXI. La pobreza, las epidemias y las guerras siguen socavando el sentido de dignidad, la autonomía y la alegría de vivir de demasiadas personas, sumiéndolas en un oscuro estado de desesperanza y resignación.
Siendo testigos de la recurrencia de este patrón por el que seres humanos arrebatan a otros seres humanos el derecho mismo a existir, ¿cómo podemos encontrar sentido a la vida? Una religión auténticamente viva, preocupada por el bienestar de las personas, debe encarar esta pregunta sin rodeos.
La pobreza, las epidemias y las guerras siguen socavando el sentido de dignidad, la autonomía y la alegría de vivir de demasiadas personas, sumiéndolas en un oscuro estado de desesperanza y resignación. Siendo testigos de la recurrencia de este patrón […], ¿cómo podemos encontrar sentido a la vida? Una religión auténticamente viva […] debe encarar esta pregunta sin rodeos.
LA ACTITUD PROACTIVA DE «LOGRAR LA FELICIDAD»
En la confusión extrema que reinaba en su época, el maestro Toda luchó incansablemente por exponer la filosofía de la felicidad del budismo Nichiren. Aunque en un momento dado estemos sufriendo en un abismo de desesperación, el poder de la fe en la Ley Mística nos permite abrir el camino a una vida de auténtica felicidad: esta convicción inamovible ha brindado a los miembros de la Soka Gakkai genuina esperanza en el futuro y ha sostenido su determinación de triunfar sobre todo tipo de obstáculos.
Toda Sensei hacía hincapié en la «fe para lograr la felicidad». El hecho de que usara el verbo «lograr» habla de una profunda filosofía de vida, porque la felicidad no es algo que otras personas nos den; tampoco es algo que aparezca de repente en nuestra vida, al margen de nuestra actitud o esfuerzo. En definitiva, cada persona debe construir la felicidad por sí misma. La fe en el budismo Nichiren nos garantiza poder hacerlo.
El propósito esencial de nuestra práctica budista es construir un estado de felicidad eternamente perdurable en nuestra vida, y ayudar a otros a hacer lo mismo.1
En ese camino, ¿qué clase de felicidad buscamos construir a través de la fe? Se trata de una pregunta que una religión auténticamente viva debe responder.
Toda Sensei hacía hincapié en la “fe para lograr la felicidad”. El hecho de que usara el verbo “lograr” habla de una profunda filosofía de vida, porque la felicidad no es algo que otras personas nos den; tampoco es algo que aparezca de repente en nuestra vida, al margen de nuestra actitud o esfuerzo.
FELICIDAD ABSOLUTA Y FELICIDAD RELATIVA
Josei Toda brindó la siguiente orientación:
Quiero comentar algo sobre la felicidad. Esta puede ser relativa o absoluta. La felicidad absoluta se refiere a lograr la budeidad. […] La felicidad relativa, por su parte, significa concretar, uno por uno, todos los deseos cotidianos; por ejemplo, tener determinada suma de dinero, un cónyuge magnífico, buenos hijos, casa y vestimenta de buena calidad, y tantas otras cosas […]. No es un tipo de satisfacción demasiado trascendente. Pero todo el mundo cree que ser feliz es tener este tipo de cosas en la vida.
Entonces, ¿en qué consiste una plenitud esencial? La felicidad absoluta significa que el solo hecho de existir nos llene de júbilo. […] También implica un estado que nos permita gozar de buena salud, tener una familia armoniosa, no pasar estrecheces económicas, prosperar en nuestra actividad laboral, y responder con sublime satisfacción y alegría a cada cosa que veamos o escuchemos. Cuando establecemos un estado interior así, el mundo saha, lleno de conflictos, se convierte en una tierra pura. A esto llamamos lograr el estado de budeidad. […]
¿Qué debemos hacer para vivir de esta manera? Dejar de centrarnos en la búsqueda de la felicidad relativa y enfocarnos en la felicidad absoluta como meta. […] [L]a práctica del budismo Nichiren puede guiarnos en esta dirección.2
El propósito de la vida es hacer posible esa clase de felicidad, en otras palabras, la felicidad absoluta. Esta no se ve afectada por las circunstancias externas, sino que surge de lo profundo del propio ser. No es un estado temporal, como la fortuna, el prestigio social u otras causas de solaz efímero, sino que es eterna.
Lo que cuenta es vivir de acuerdo con la Ley Mística y, en esa dimensión universal, cultivar un estado interior elevado. Este, al igual que la Ley, también será perenne. Practicando el budismo Nichiren podemos abrir el camino para vivir como eternos triunfadores, en un sentido esencial.
Hay quienes dicen que la felicidad es una cuestión de actitud mental y que, si uno piensa que es feliz, lo será incluso en la pobreza o la enfermedad. Pero de nada sirve repetirnos que somos felices si no nos sentimos satisfechos interiormente.
Los «tesoros del corazón» que acumulamos mediante nuestra práctica del budismo Nichiren se manifestarán con el tiempo como «tesoros del cuerpo» y como «tesoros de los cofres».3
Hay quienes dicen que la felicidad es una cuestión de actitud mental y que, si uno piensa que es feliz, lo será incluso en la pobreza o la enfermedad. Pero de nada sirve repetirnos que somos felices si no nos sentimos satisfechos interiormente.
LA FELICIDAD DE ACUERDO CON EL GOSHO
Uno de los escritos de Nichiren Daishonin más grabados en el corazón de los miembros de la Soka Gakkai es, sin duda, La felicidad en este mundo. Fue dirigido en 1276 a Shijo Kingo, uno de los primeros y más fieles entre sus seguidores.
En la carta, el Daishonin expone la naturaleza de la verdadera felicidad, que está en la práctica de entonar Nam-myoho-renge-kyo en cualquier circunstancia. El Daishonin recalca que esta es la forma de experimentar la alegría ilimitada de la Ley, es decir, el estado de budeidad.
Un célebre pasaje dice:
No hay otra felicidad verdadera más que mantener la fe en el Sutra del loto. A eso se refiere la expresión «[disfrutarán] de paz y de seguridad en su existencia actual y de buenas circunstancias en existencias futuras».4 Aunque surjan problemas mundanos, jamás deje que estos lo perturben. Nadie puede evitar las dificultades, ni siquiera los sabios y venerables.
Beba sake sólo en su casa, junto a su esposa, y recite Nam-myoho-renge-kyo. Sufra lo que tenga que sufrir, goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimiento y la alegría como hechos de la vida, y siga entonando Nam-myoho-renge-kyo, pase lo que pase. ¿No sería esto experimentar la alegría ilimitada de la Ley? Fortalezca más que nunca el poder de su fe.5
Experimentar la «alegría ilimitada de la Ley» significa saborear plenamente la Ley universal, eterna e invariable, y disfrutar la fuerza y la sabiduría que nos brinda. En oposición a esta clase de alegría, está la alegría ligada a la satisfacción de deseos, de la más variada índole. Esta puede parecer una felicidad genuina, pero es temporal y superficial. No surge desde lo profundo de la vida, y es fácil de que se transmute en insatisfacción e infelicidad.
La fe nos permite manifestar la alegría eterna que proviene de la Ley. Vale la pena grabar en el corazón el principio de que somos nosotros mismos quienes podemos hacer que esa alegría se manifieste a través de nuestras acciones; no depende de ninguna otra persona.
Vale la pena grabar en el corazón el principio de que somos nosotros mismos quienes podemos hacer que esa alegría se manifieste a través de nuestras acciones; no depende de ninguna otra persona.
Todo se reduce a nuestro estado vital. El poder de orientar nuestra vida en la dirección que deseamos reside en nosotros mismos.
Dejarse influir o culpar a los demás o a las circunstancias, aun teniendo motivos para ello, no es la forma de vida que enseña el Sutra del loto. Cuando superamos la tendencia a hacerlo, podemos ampliar de un modo insospechado nuestro estado de vida.
Culpar a los demás o a las circunstancias, aun teniendo motivos para ello, no es la forma de vida que enseña el Sutra del loto. Cuando superamos la tendencia a hacerlo, podemos ampliar de un modo insospechado nuestro estado de vida.
«SUFRA LO QUE TENGA QUE SUFRIR, GOCE LO QUE TENGA QUE GOZAR»
«Sufra lo que tenga que sufrir», escribe Nichiren Daishonin. El sufrimiento es algo inevitable en la vida… Ciertamente, el ser humano debe estar preparado para la adversidad, y tener la fortaleza interior necesaria para elevarse por encima de la angustia y la preocupación. Uno tiene que hacer brillar en su vida la «luz de luna de su perfecta iluminación»,6 es decir, el estado de Buda. Solo entonces, los «deseos mundanos» se convierten en iluminación, y se puede aprovechar todo lo que le sucede en la vida como combustible para alimentar la propia felicidad.
A su vez, «goce lo que tenga que gozar» nos anima a hacer florecer de par en par «el loto místico del corazón»7 con gratitud y alegría. Quien es capaz de hallar júbilo y sentir agradecimiento, puede experimentar felicidad más allá de las circunstancias. Así es el corazón humano.
El océano, en lo profundo, siempre está calmo e imperturbable, aunque en la superficie las olas estén estallando contra las rocas. En la vida hay tanto sufrimientos como alegrías; lo importante es cultivar una identidad profunda e invencible, que no se deje influir por oleajes pasajeros. Cuando recibimos la alegría ilimitada que proviene de la Ley, podemos vivir de este modo.
El océano, en lo profundo, siempre está calmo e imperturbable, aunque en la superficie las olas estén estallando contra las rocas. En la vida hay tanto sufrimientos como alegrías; lo importante es cultivar una identidad profunda e invencible, que no se deje influir por oleajes pasajeros.
De acuerdo con la fuerza de la fe y la práctica del budismo Nichiren, podemos asumir la fuerza del Buda y la fuerza de la Ley, que están corporificadas en el Gohonzon. En ese sentido, la fe es el arte secreto para colmar nuestra vida con la fuerza que late en el universo.
(Texto basado en Las cinco guías eternas de la Soka Gakkai, Sabiduría para ser feliz y crear la paz y comentarios de Daisaku Ikeda sobre La felicidad en este mundo).
- Las cinco guías eternas de la Soka Gakkai, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global 2025, págs. 17-18. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: Sabiduría para ser feliz y crear la paz, Parte 1: La Felicidad, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2021, pág. 8. ↩︎
- Véase Las tres clases de tesoros, en END, págs. 889 y sigs. ↩︎
- SL, cap. 5, pág. 98. ↩︎
- La felicidad en este mundo, en END, pág. 715. ↩︎
- Conversación entre un venerable y un hombre no iluminado, en END, pág. 124. ↩︎
- GZ, pág. 978. ↩︎
