Siguiendo con la serie comenzada en febrero, este mes abordamos la tercera de las cinco guías eternas de la Soka Gakkai.
ENFRENTAR LOS RETOS CON LA VALENTÍA DE UN REY LEÓN
En la vida es fundamental cómo respondemos a los acontecimientos imprevistos. La existencia es una sucesión de desafíos y reacciones, y nada muestra tan claramente el valor de nuestro enfoque de la vida como la forma en que enfrentamos la adversidad. ¿Nos rendimos y aceptamos la situación como fruto de la mala suerte? ¿Bajamos la cabeza y esperamos que el tiempo resuelva el problema? ¿Nos quejamos de nuestra desventura? ¿Albergamos resentimiento y culpamos a alguien o a las circunstancias?
Nada muestra tan claramente el valor de nuestro enfoque de la vida como la forma en que enfrentamos la adversidad.
En su escrito La apertura de los ojos, Nichiren Daishonin aborda esta cuestión planteando un importante interrogante: ¿por qué afirmamos que el devoto del Sutra del loto debe enfrentar persecuciones?
Alguien podría preguntar: Es cierto que las tres clases de enemigos poderosos parecen estar presentes en la época actual, pero no se ve a ningún devoto del Sutra del loto. Si uno dijese que usted [Nichiren] lo es, en tal caso se verían de inmediato las siguientes contradicciones. El Sutra del loto señala: «Los jóvenes hijos de los seres celestiales lo asistirán y le prestarán servicio. No será tocado por palos ni espadas, y el veneno no podrá hacerle daño».1 También dice: «A los que hablen mal de él y lo calumnien, la boca se les cerrará enmudeciendo sus palabras».2 Y explica: «[Los que han escuchado la Ley] disfrutarán de paz y seguridad en esta existencia y de buenas circunstancias en existencias futuras».3 Además, afirma: «[A aquellos que […] molesten y perturben a los que predican la Ley], la cabeza se les partirá en siete pedazos, como las ramas del árbol de arjaka».4 En otra parte, leemos: «En esta existencia, [los practicantes del Sutra del loto] obtendrán la recompensa de la buena fortuna».5 Y agrega: «Si alguien ve a una persona que acepta y practica este sutra, y trata de exponer los defectos o males de esa persona, ya sea que tales cosas sean ciertas o falsas, igualmente en esta existencia [quien las diga] se verá afectado de lepra blanca».6 [¿Cómo explica usted estas discrepancias?]
Respuesta: Sus dudas resultan sumamente oportunas. Aprovecharé la ocasión para aclarar los temas que lo desconciertan.7
LA PAZ Y LA SEGURIDAD VERDADERAS SE ENCUENTRAN EN LA LUCHA POR SUPERAR GRANDES ADVERSIDADES
El Daishonin comienza planteando una pregunta: si realmente él es el devoto del Sutra del loto, ¿por qué están ocurriendo acontecimientos que parecen desmentir el sutra?
A continuación, menciona seis pasajes del Sutra del loto que parecerían contradecir seriamente sus anteriores afirmaciones. El contenido de estos fragmentos podría dividirse, a grandes rasgos, en dos enunciados básicos: 1) quienes propaguen el sutra en el Último Día sin falta serán protegidos por las deidades celestiales y «disfrutarán de paz y de seguridad en esta existencia, y de buenas circunstancias en existencias futuras»;8 y 2) quienes ataquen a sus practicantes sufrirán, sin falta, una retribución negativa inmediata.
En párrafos anteriores, con el deseo de afirmar que un auténtico devoto del Sutra del loto invariablemente debe enfrentar persecuciones importantes, el Daishonin da ejemplos de devotos del pasado. Señala, por ejemplo, que el buda Shakyamuni sufrió nueve grandes pruebas;9 que el bodisatva Jamás Despreciar10 fue atacado con palos y piedras; y que otros practicantes eminentes, como Maudgalyayana,11 el bodisatva Aryadeva12 y el venerable Aryasimha13 murieron asesinados. Dice, entonces, que no hay que concluir que alguien no es un devoto del Sutra del loto tan solo porque experimente ataques que pongan en peligro su vida y no reciba la protección de las deidades celestiales.
Después de citar ejemplos de devotos del sutra perseguidos en el pasado, el Daishonin propone una triple explicación de las causas por las cuales el devoto del Sutra del loto enfrenta persecuciones y por qué, además, quienes lo hostigan no necesariamente reciben un efecto inmediato:
1) El devoto en cuestión ha cometido acciones contra el Sutra del loto en una existencia pasada.
2) Los icchantikas14 actúan contra el Sutra del loto en función de su incredulidad incorregible, una falta que los destina al infierno en su próxima existencia.
3) Las deidades celestiales abandonan la tierra cuando en ella cunden los actos contra la enseñanza correcta.
El denominador común de estas tres causas son las acciones contra el Sutra del loto, es decir, acciones contra la Ley o enseñanza correcta.
En otras palabras, los devotos del Sutra del loto practican la Ley o enseñanza correcta y su práctica, sumada a su activa denuncia de los actos incorrectos, enciende la chispa de una violenta reacción de parte de la oscuridad fundamental de los icchantikas, quienes se presentan cumpliendo la función de los tres enemigos poderosos y lanzando un feroz ataque.
En última instancia, la lucha de los devotos del Sutra del loto es una contienda para erradicar el mal de los actos contra la Ley, y sufren dificultades debido a los ataques que, inevitablemente, surgen para impedir sus actividades. Al mismo tiempo, esas adversidades sirven para forjar y templar su vida, y para permitirles erradicar sus propias acciones contra el Sutra del loto en existencias anteriores. Es más, todas estas pruebas existen para permitir que los habitantes de una época oscura establezcan la budeidad en sus vidas. Como los devotos libran esta lucha, adquieren un estado vital monumental, que les hace ver las dificultades como «prácticas pacíficas».15
Para los icchantikas, en cambio, el perseguir a los devotos del Sutra del loto hace que la oscuridad fundamental funcione con mucha mayor intensidad aún en su ser. Sus vidas se empantanan más y más en la incredulidad y la calumnia al Sutra del loto y, como resultado de ello, provocan el efecto de una retribución kármica mediata que los conduce, con posterioridad, al estado de infierno.
A la vez, la influencia de esas personas de incredulidad incorregible hace que la duda en la enseñanza correcta y los actos contra la Ley se propaguen en el territorio, lo cual determina que las funciones protectoras desaparezcan del lugar.
Los devotos del Sutra del loto que se mantienen imperturbables, dispuestos a perseverar en la propagación de la enseñanza correcta y a superar las persecuciones, manifiestan la naturaleza de Buda. Esta lucha por difundir la Ley Mística no solo es una batalla por transformar su karma individual y lograr la budeidad en esta existencia, sino también una lucha para «establecer la enseñanza correcta y asegurar la paz en la tierra».
UNA VISIÓN ACTIVA DE LA FE
Las dudas que hemos analizado –principalmente, las concernientes a por qué las deidades celestiales no ayudan al Daishonin si es un devoto del Sutra del loto– son expresión, en el nivel más esencial, de una visión pasiva de la fe budista, en la cual los practicantes se limitan a implorar protección a las funciones universales y esperan que esta llegue.
En respuesta a estas dudas, el Daishonin aclara que la Ley Mística es la clave para transformar el karma y construir una sociedad pacífica, y la plantea como una fuerza capaz de reactivar, incluso, las funciones protectoras que han abandonado la tierra.
Cuando vemos el budismo Nichiren desde el punto de vista del inmenso estado de vida que él desplegó, comprendemos que esta enseñanza no deplora o lamenta los problemas y la falta de protección de las deidades celestiales. Por el contrario, busca revitalizar a las personas y, por ende, a las funciones protectoras del universo y construir una sociedad ideal. Podemos imaginar el clamor con que el Daishonin exhortaba enérgicamente a sus seguidores: «Si no van a luchar ahora, ¿cuándo lo harán? ¡Mis seguidores, pónganse de pie con valentía! ¡Establezcamos la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra y construyamos un mundo donde todos podamos vivir juntos, felices y en paz!». El budismo del Daishonin forja, así, un espíritu de lucha auténtico.
(Basado en la disertación de Daisaku Ikeda publicada en la edición de mayo de 2005 de Daibyakurenge).
- SL, cap. 14, pág. 208. ↩︎
- Ib. ↩︎
- Ib., pág. 98. ↩︎
- Ib., pág. 306. El árbol de arjaka es originario de la India y otras regiones tropicales. Se dice que, al caer a la tierra, las ramas de este árbol se parten en siete pedazos. ↩︎
- Ib., pág. 319. ↩︎
- Ib. ↩︎
- La apertura de los ojos, en END, pág. 294. Este escrito anuncia el establecimiento del budismo Nichiren. En la primera parte, el Daishonin esclarece la enseñanza que puede guiar a todas las personas del Último Día de la Ley a la iluminación, mientras que, en la segunda parte, revela la identidad del «maestro del Último Día» que propaga dicha enseñanza. En esta segunda parte, en particular, cita diversos pasajes de los capítulos 11.º («La Torre de los Tesoros»), el 12.º («Devadatta») y el 13.º («Aliento a la devoción») del Sutra del loto para mostrar de qué manera sus actividades de propagación y las persecuciones resultantes coincidían con las predicciones del sutra. Al hacerlo, afirma su identidad como el devoto del Sutra del loto en el Último Día de la Ley. ↩︎
- SL, cap. 5, pág. 98. ↩︎
- Nueve grandes pruebas: También conocidas como nueve grandes persecuciones, son las principales hostilidades que debió soportar el buda Shakyamuni. Incluyen incidentes como el intento de homicidio perpetrado por Devadatta, quien arrojó una gran roca desde un acantilado para aplastarlo, pero solo le lastimó un dedo del pie; y también la maniobra de un grupo de brahmanes que instigaron a una bella mujer llamada Sundari que divulgara rumores escandalosos sobre Shakyamuni para ensuciar su reputación. ↩︎
- Bodisatva Jamás Despreciar: Es mencionado en el capítulo homónimo del Sutra del loto (20.º). Este bodisatva –el buda Shakyamuni en una existencia anterior– se inclinaba ante cualquier persona que encontraba y le decía: «Siento profundo respeto por vosotros. Jamás osaría trataros con desprecio o arrogancia. ¿Y por qué? Porque practicaréis el Camino del bodisatva y entonces seréis capaces de conseguir la Budeidad» (véase SL, cap. 20, pág. 264). En respuesta, las personas arrogantes lo atacaban. El sutra explica que esta práctica fue la causa para que lograra la budeidad. ↩︎
- Maudgalyayana: Uno de los diez discípulos principales de Shakyamuni. Murió antes que Shakyamuni, asesinado por un brahmán hostil. ↩︎
- Aryadeva: Erudito de la escuela Madhyamika que vivió al sur de la India durante el siglo III. Tras derrotar a maestros no budistas en un debate religioso, fue asesinado por uno de sus discípulos. ↩︎
- Aryasimha: Último de los veintitrés sucesores de Shakyamuni. Cuando se encontraba propagando el budismo en Cachemira, en la antigua India, fue decapitado por el rey Dammira, enemigo del budismo. ↩︎
- Icchantika: Persona de incredulidad incorregible, que no aspira a la iluminación. ↩︎
- En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, el Daishonin afirma: «Cuando uno practica el Sutra del loto [en el Último Día de la Ley], surgen dificultades, y estas deben ser consideradas “prácticas pacíficas”» (OTT, pág. 115). En otras palabras, para un devoto del Sutra del loto, la paz y la seguridad verdaderas son las que provienen de establecer un estado de vida inamovible, a partir de seguir luchando intrépidamente contra la gran persecución. ↩︎
