Superar las diferencias de idioma, cultura y distancia
Laura Caputo | Madrid
Este testimonio forma parte del artículo «Empezando por mí».

Antes de la Reunión General de Jóvenes Soka, los participantes de Europa vivimos un encuentro muy especial con los jóvenes de Tohoku, región afectada por el gran terremoto y tsunami de 2011. Compartimos diálogos, música, baile, informes de actividades y experiencias. Aunque muchos no hablábamos el mismo idioma, su calidez, sus sonrisas, sus obsequios y su forma de recibirnos hicieron que cualquier barrera desapareciera. Sentimos a Tohoku y Europa como regiones hermanas.
Una de las experiencias que más me conmovió fue la de un joven que perdió a un compañero del Departamento de Estudiantes durante el terremoto. A partir de aquel dolor, tomó la determinación de vencer en sus estudios y esforzarse cada día. Actualmente trabaja como ingeniero aeroespacial y ha alcanzado reconocimiento internacional en su campo.
Durante el intercambio, los compañeros de Tohoku nos preguntaron cómo habíamos conocido en Europa el corazón de Sensei. Un chico italiano de 22 años relató que, desde los 8 hasta los 14 años, escribía cartas a Sensei planteándole sus preguntas sobre la fe. Aunque su padre no practicaba y su madre estaba alejada de Gakkai, recibió respuestas y aliento que fueron forjando su vida. Años después, pudo hacer realidad su determinación de viajar a conocer la tierra de su maestro.
Cuando, después, entramos juntos en la gran asamblea juvenil, lo hicimos llevando con nosotros la certeza de que la verdadera amistad en la fe con el objetivo común de lograr el kosen-rufu puede superar las diferencias de idioma, cultura y distancia.
Cuando […] entramos juntos en la gran asamblea juvenil, lo hicimos llevando con nosotros la certeza de que la verdadera amistad en la fe con el objetivo común de lograr el kosen-rufu puede superar las diferencias de idioma, cultura y distancia.
Con decisión renovada y gracias al impulso de este curso de capacitación, mi determinación hacia #DespiertaPaz2026 es desafiarme en el diálogo con todo mi entorno, rompiendo mis propios límites.
