Lo que sigue es una entrevista a Isabel Núñez, decana de la Facultad de Educación de la Universidad Purdue de Fort Wayne y miembro del Consejo Directivo de la Universidad Soka de América.

Su especialidad es la investigación curricular1 en el ámbito de la pedagogía. ¿Qué opina sobre el entorno educativo de la Universidad Soka de América?
Una de las características distintivas y de las principales fortalezas de la Universidad Soka de América (SUA, por sus siglas en inglés) es que cuenta con unos 500 alumnos. Esto la convierte en una universidad más pequeña que la mayoría de las facultades estadounidenses. Creo que el tamaño reducido de las clases ofrece un entorno ideal para que estudiantes y profesores establezcan vínculos profundos.
Además, la perspectiva de los estudiantes de SUA siempre está abierta al mundo. Esto se debe no solo a que se ofrece a todos los estudiantes la oportunidad de estudiar en el extranjero, sino también a que el propio campus está poblado por estudiantes internacionales procedentes de todo el mundo. Asimismo, la mayoría de los estudiantes viven en residencias universitarias dentro del campus, lo que permite una interacción muy cercana entre ellos. De este modo, pueden comprender el mundo no solo a través del conocimiento de los libros de texto, sino también a través de las culturas y los desafíos que subyacen a la vida de las personas con quienes conviven. Creo que esta educación que permite experimentar el mundo es la verdadera esencia de SUA.
Además, los característicos grupos de aprendizaje son muy innovadores y, desde una perspectiva educativa, se acercan a lo ideal. Por lo general, un estilo de aprendizaje autónomo, donde los estudiantes eligen sus propios temas de investigación y los profesores actúan como mentores, solo se observa en las primeras etapas de la educación infantil o en programas de doctorado. Gran parte del aprendizaje, desde la escuela primaria hasta la universidad, tiende a ser pasivo y a adherirse a estándares establecidos.
Sin embargo, en SUA se fomenta esta autonomía ya desde la etapa del grado. Por ejemplo, en el grupo de aprendizaje de este año los estudiantes visitaron Alemania para aprender de primera mano sobre la historia de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Mediante este aprendizaje práctico, los alumnos adquieren no solo conocimientos, sino también la capacidad de seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida. Esta es la herramienta más poderosa para desenvolverse en la sociedad actual, caracterizada por rápidos cambios.
Creo que el tamaño reducido de las clases ofrece un entorno ideal para que estudiantes y profesores establezcan vínculos profundos […] la perspectiva de los estudiantes de SUA siempre está abierta al mundo. Esto se debe no solo a que se ofrece a todos los estudiantes la oportunidad de estudiar en el extranjero, sino también a que el propio campus está poblado por estudiantes internacionales procedentes de todo el mundo.
¿Qué habilidades concretas cree que fomentan los grupos reducidos, los programas de intercambio y la vida en residencias estudiantiles?
Creo que son la empatía y la capacidad de debatir con sinceridad. En clases con pocos alumnos, los estudiantes no solo se llevan bien: a veces también se producen debates acalorados. Es imposible ignorar a quien tiene opiniones diferentes y eludir el debate. Ahí es donde cobra importancia la capacidad de expresar desacuerdo con educación. La práctica de presentar opiniones diferentes sin olvidar el respeto hacia el interlocutor resulta muy importante una vez que se entra de lleno en la sociedad.
Además, estudiar en el extranjero brinda la oportunidad de cultivar la empatía. En comparación con leer un libro, el impacto de la información es completamente diferente cuando uno respira el aire de un lugar, come la comida de allí y se sumerge en un idioma distinto.
En cuanto a la vida en las residencias estudiantiles, llena de diversidad, permite establecer vínculos con personas de orígenes y culturas muy distintas a las propias, lo que hace que surja la conciencia de ser un ciudadano del mundo, que trasciende los límites del propio país.

¿Qué le llevó a interesarse por la educación para la creación de valor?
Todo comenzó en 2013, cuando tomé contacto con una colección de diálogos entre Daisaku Ikeda y el historiador Vincent Harding titulada ¡Estados Unidos lo será! Diálogos sobre la esperanza, la libertad y la democracia. En sus conversaciones, los autores abordaron de frente los retos sociales de Estados Unidos, sin edulcorar su oscura historia ni su difícil situación actual. Sin embargo, a medida que avanzaba en la lectura, me invadió una asombrosa sensación de esperanza. Me impresionó profundamente la actitud de ambos, quienes, sin dejar de mirar de cara la realidad, perseveraban con tenacidad en su compromiso activo con el bien.
Posteriormente, en 2019 visité las Escuelas Soka y la Universidad Soka en Japón, y en 2024 visité SUA, donde mantuve un intercambio con el alumnado.
Lo que tenían en común los estudiantes de centros educativos Soka era la pasión por contribuir a la sociedad. Cuando hablé con los estudiantes de SUA, me hicieron muchas preguntas y me conmovió cuán seriamente pensaban en tomar acción para transformar la sociedad en dirección hacia la paz.

¿Podemos preguntarle por qué se dedica con tanta pasión a la educación?
Cuando era joven, daba clase a alumnos de primero de primaria. Aún hoy no puedo olvidar la emoción que sentí al plasmar el plan de estudios de todo el año en una hoja de papel gigante. El trabajo intelectual creativo que despierta la curiosidad de los niños es, sin duda, mi vocación.
En una conferencia que impartió en la Facultad de Educación de la Universidad de Columbia, en Nueva York, el Dr. Ikeda citó las palabras del entonces rector de la universidad, quien había sostenido que «la labor educativa podrá ser el medio más lento para el cambio social, pero es el único posible».2 Yo misma estoy convencida de que la educación es un camino fundamental para la transformación social.
Creo que una reacción en cadena de ciudadanos globales que encarnan la sabiduría, el coraje y la compasión,3 como los estudiantes de SUA, y desempeñan un papel activo en todos los ámbitos será un faro de esperanza capaz de volver a conectar un mundo dividido.
(Traducción del artículo publicado el 6 de mayo de 2026 en el Seikyo Shimbun).
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- N. de E.: La investigación curricular es un proceso sistemático que analiza, diseña, desarrolla y evalúa los planes de estudio y programas educativos. Su objetivo es asegurar que la enseñanza responda a las necesidades sociales, económicas y culturales, fundamentándose en teorías pedagógicas para mejorar la calidad educativa. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: El nuevo humanismo, Guadalajara y Rivas-Vaciamadrid: Instituto Ikeda y Ediciones Civilización Global, 2020, pág. 65. ↩︎
- La sabiduría, el coraje y la compasión, que Daisaku Ikeda identificó como «características fundamentales de un ciudadano global» (ib. nota anterior, pág. 67), son valores atesorados por la Universidad Soka de América. ↩︎
