Un verdadero bienestar
Una propuesta global
En muchos aspectos, el mundo ha avanzado respecto a épocas pasadas. En diversas regiones del globo hoy contamos con libertades y comodidades que habrían resultado inimaginables para generaciones anteriores. Sin embargo, también es innegable que vivimos en un período marcado por los conflictos, la polarización y una sensación de incertidumbre colectiva que impacta en nuestra calidad de vida.
Se trata de una profunda paradoja: nunca habíamos contado con tantos recursos científicos y terapéuticos, y aun así es difícil sostener un bienestar pleno. Este escenario nos lleva a formular una pregunta compleja: ¿cómo cultivar una vida saludable y satisfactoria en un entorno atravesado por factores como la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda, la presión del rendimiento constante o una cultura cada vez más tecnologizada que, a pesar de hiperconectarnos, puede llegar a intensificar la deshumanización y el aislamiento?
¿Cómo cultivar una vida saludable y satisfactoria en un entorno atravesado por factores como la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda, la presión del rendimiento constante o una cultura cada vez más tecnologizada que, a pesar de hiperconectarnos, puede llegar a intensificar la deshumanización y el aislamiento?
En 1948, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la salud como «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».1 Esta definición marcó un hito al superar una visión reduccionista, proponiendo en su lugar una comprensión integral del ser humano.
En realidad, el budismo llegó muchos siglos antes a una conclusión similar, estableciendo principios como la inseparabilidad de cuerpo y mente, y la unidad entre el individuo y su entorno. Desde esta perspectiva, comprendemos que transformar la vida interior cambia la experiencia vital. Nichiren Daishonin afirmaba allá por el año 1255 que «no existen, en sí mismas, una tierra pura y otra impura; la diferencia sólo reside […] en nuestro interior».2
Lejos de ser una idea abstracta, esta visión apunta a algo muy concreto: la forma en que interpretamos y respondemos a lo que nos ocurre influye directamente en nuestra experiencia y nuestra capacidad para afrontar los desafíos. El bienestar no consiste en la ausencia de dificultades, sino en la capacidad de desarrollar una condición de vida sólida, flexible y creativa para hacerles frente.
La forma en que interpretamos y respondemos a lo que nos ocurre influye directamente en nuestra experiencia y nuestra capacidad para afrontar los desafíos.
No siempre resulta sencillo manifestar este estado vital en nuestra realidad cotidiana. Daisaku Ikeda sostuvo que las claves para vivir en un contexto social marcado por el estrés residen en cultivar la fortaleza, la sabiduría y el entusiasmo, y en construir redes de apoyo mutuo. En la siguiente explicación aborda la cuestión desde la perspectiva del budismo Nichiren:
En cierto sentido, el estrés sería una especie de ataque a nuestro estado anímico vinculado a factores externos que necesitamos contrarrestar. Si dejamos que la presión nos agobie y nos supere, acabaremos destruidos física y mentalmente.
Una respuesta eficaz al estrés es confrontarlo, dar un paso adelante y generar medidas positivas. En tal sentido, nuestras acciones derivadas de la fe en el Gohonzon son una forma de revitalizarnos y de renovar nuestra energía en perfecta alineación con la ley de la vida.3
Acerca de la importante cuestión de apoyarnos unos a otros, vemos que, en última instancia, se fundamenta en la empatía y la conexión humana. En palabras de Ikeda Sensei: «Para las personas que sufren, el solo hecho de sentirse escuchadas es toda una diferencia. La presencia de alguien que nos escuche cálidamente brinda, en sí misma, el aliento necesario para seguir viviendo».4
Por otro lado, el psiquiatra Viktor Frankl, superviviente de los campos de concentración, afirmó que la principal motivación humana es la búsqueda de sentido. Aludiendo a Nietzsche, señaló que «quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo»;5 y recalcó que la vida no se vuelve insoportable por las circunstancias en sí, sino por la ausencia de significado y propósito. La calidad de vida, en este sentido, está profundamente vinculada al propósito y al significado que damos a nuestra existencia.
El budismo enseña que cada vida posee un valor único e irrepetible, así como una misión cuyo desempeño contribuye al bienestar propio y de los demás. Despertar a esta convicción permite vivir con mayor plenitud, dirección y compromiso.
Además, un bienestar pleno involucra el cuidado del cuerpo, el apoyo en el conocimiento médico y el desarrollo de hábitos que fortalezcan nuestra vida en su conjunto. El budismo subraya la responsabilidad de cultivar hábitos saludables y, en este sentido, Sensei señala que «la buena salud es algo que debemos construir por nosotros mismos, a través de vivir con prudencia y buen juicio».6 Dirigiéndose a los miembros de la Soka Gakkai, propuso cuatro pautas prácticas para cultivar la salud: realizar un gongyo revitalizante, mantener un estilo de vida equilibrado, contribuir al bienestar de los demás y alimentarse con sabiduría. Y argumentó que estas recomendaciones reflejan factores que la propia medicina reconoce como fundamentales para el bienestar físico y mental: el descanso adecuado, la actividad física, la gestión del estrés y hábitos saludables de alimentación. En este año de avance vibrante, basados en la oración y el estudio, asumamos el compromiso de cuidar nuestra vida de forma consciente para cultivar un bienestar profundo y duradero. Este es, en esencia, el primer paso para construir una sociedad basada en el bienestar colectivo.
Dirigiéndose a los miembros de la Soka Gakkai, [Daisaku Ikeda] propuso cuatro pautas prácticas para cultivar la salud: realizar un gongyo revitalizante, mantener un estilo de vida equilibrado, contribuir al bienestar de los demás y alimentarse con sabiduría.
Lee acerca de los pasos de revolución humana de Jorge de la Cruz, de Lleida
- Texto disponible en <https://www.who.int/es/about/governance/constitution> (acceso 20/03/2026). ↩︎
- El logro de la Budeidad en esta existencia, en END, pág. 4. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: Sabiduría para ser feliz y crear la paz, Parte 1: La Felicidad, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2021, pág. 238. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: «Bienestar mental» disponible en <https://www.daisakuikeda.org/es/sub/quotations/theme/mental-well-being.html>. ↩︎
- FRANKL, Viktor: El hombre en busca de sentido, Barcelona: Herder, 2015, pág. 105. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: Sabiduría para ser feliz y crear la paz, op. cit., pág. 221. ↩︎
