Recursos para la introducción de las reuniones de diálogo de la SGEs
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Si a usted le importa su seguridad personal, debe ante todo orar por el orden y la tranquilidad en los cuatro sectores del territorio, ¿no lo cree así?
↳ Pasaje de Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra, en END, pág. 25. Este escrito, acerca del cual se puede leer en la sección «Orientación» de este número, es un tratado de advertencia que Nichiren Daishonin dirigió el 16 de julio de 1260 a Hojo Tokiyori, regente retirado que seguía siendo la persona más influyente del clan gobernante japonés. En el texto el Daishonin predijo que, si no se seguía la enseñanza contenida en el Sutra del loto, Japón sufriría en un futuro cercano las calamidades de la invasión extranjera y la rebelión interna, que, entre los males conocidos como «tres calamidades y siete desastres», eran los únicos dos que aún no se habían producido en el país.

Mientras las guerras y los desastres naturales convulsionen la Tierra, la gente no podrá sea feliz. No es cuestión de esforzarnos solo por nuestra felicidad personal: la felicidad verdadera solo puede lograrse si oramos por una sociedad pacífica y próspera y trabajamos para hacerla realidad.
Además, cuando vivimos de esta manera, podemos romper los límites de nuestro yo inferior, y construir una vida realmente valiosa y plena.
El maestro Toda decía a los integrantes del Departamento de Jóvenes: «¡Pensad cómo cambiar la sociedad y qué necesitáis hacer para construir un mundo ideal! ¡Quiero que baséis todas vuestras acciones en esta perspectiva a largo plazo!».
Me gustaría que vosotros, los jóvenes, lideréis la construcción de una sociedad ideal. Espero que os involucréis activamente en la sociedad y que hagáis cuanto esté a vuestro alcance para ayudar a otras personas y para contribuir a vuestras comunidades. Esta es la esencia del budismo Nichiren.
El ser humano es la base de las sociedades y naciones, y la conducta humana se modela a partir de las ideas, los principios filosóficos y las creencias religiosas.
El estado de una sociedad, en gran medida, depende de los principios rectores y las metas que orientan la vida de sus integrantes. Por ello es tan importante que cada persona posea una sólida filosofía de vida. Nuestro movimiento por el kosen-rufu es, por tanto, una lucha por lograr el ideal de «establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra».[1]
El tratado del Daishonin citado y comentado en esta sección tiene, significativamente, forma de diálogo. Los interlocutores son «un viajero […] acongojado» y «su anfitrión».[2] Daisaku Ikeda trató este tema en diversas ocasiones, como cuando escribió:
Con honda preocupación por los desastres naturales que arrasaban la tierra y causaban sufrimiento a la gente, huésped y anfitrión encuentran, el uno en el otro, alguien con quien compartir sus cavilaciones. Con este espíritu, se sientan juntos a dialogar. A medida que avanza la conversación, el invitado reacciona ofuscado al escuchar que su interlocutor critica las enseñanzas de la Tierra Pura (Nembutsu) [ampliamente aceptadas en el Japón de la época]. Contrariado, se pone de pie dispuesto a marcharse. Pero el anfitrión, con una sonrisa serena, lo alienta a persistir en el diálogo y le explica con paciencia los fundamentos y las verdades que subyacen a su forma de pensar. La furia del otro se aplaca y, una vez más, vuelve a escuchar receptivamente […] y ambos prosiguen un intercambio sincero, abierto y despojado de prejuicios. Con ello, crea un «compasivo salón perfumado de orquídeas» imbuido de solidaridad y empatía con quienes sufren.
En la medida en que difundamos en Japón y en el mundo esta clase de diálogo […], podremos construir firmes cimientos sobre los cuales hacer realidad el ideal del Daishonin de «establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra». Este no es un objetivo lejano, destinado a concretarse en un futuro distante; se empieza a hacer realidad aquí y ahora.[3]

¡Qué alegría, vitalidad y armonía irradia la imagen que los asistentes a la reunión de diálogo de este grupo barcelonés se tomaron a su finalización! Según nos transmiten, responde a una determinación sostenida que, a través de la oración y la acción –con el espíritu de «distintas personas con un mismo propósito» que condensa su nombre–, se está traduciendo desde el inicio del año en una amplia participación, que incluye a jóvenes y que rejuvenece a todas y todos, sin distinción de edad. ¡Enhorabuena!
Envío de imágenes a: prensa@ediciones-civilizacionglobal.com
[1] ↑ Véase la sección «Orientación» en este número.
[2] ↑ Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra, en END, pág. 6.
[3] ↑ Véase la revista CG, n.º 229, mayo 2024, sección «Estudio» (texto adaptado).
