Orientación para la Soka Gakkai de España
En la Soka Gakkai, la llegada del mes de julio trae consigo la oportunidad de profundizar en varias facetas de la filosofía y la práctica budistas, a través de la conmemoración de episodios relevantes de la historia del kosen-rufu que tuvieron lugar en estas fechas.
El día 16 del séptimo mes de 1260, Nichiren Daishonin presentó a la máxima autoridad secular de Japón su tesis Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra.1 Se dice que, de algún modo, las enseñanzas que el Daishonin expuso a lo largo de su vida comienzan y terminan con este escrito.2
El título, que en castellano es extenso, emana de un concepto que en japonés condensa la expresión rissho ankoku, que significa «establecer lo verdadero y pacificar la tierra». «Establecer lo verdadero», en este contexto, quiere decir prevalecer sobre lo erróneo, sobre el mal y la injusticia, propagando la Ley Mística y asentando con firmeza el respeto por la dignidad de la vida y las personas. «Pacificar la tierra», a su vez, implica brindar seguridad y poner la felicidad al alcance de todos los seres humanos, construyendo una sociedad próspera en un mundo en paz.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el presidente fundador de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi, y su discípulo, el segundo presidente Josei Toda, rebatieron con coraje la escalada militarista en Japón enarbolando el estandarte de rissho ankoku, una enseñanza de esperanza para la humanidad.
Daisaku Ikeda tomó contacto con esta tesis a sus 19 años. Fue el día en que asistió por primera vez a una reunión de la Soka Gakkai y, en ella, conoció al maestro Toda, que ese día estaba disertando sobre el tratado.3 Como su sucesor, asumió la tercera presidencia de la Soka Gakkai en 1960,4 cuando el escrito cumplía setecientos años. A partir de ese momento, sus actividades respondieron al espíritu de Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra, y lo desplegaron a una escala inédita. Así, el formato de conversación que el Daishonin dio a esta admonición a los gobernantes5 resonó en los diálogos que Ikeda Sensei entabló durante décadas con personalidades de todo el mundo y de muy diversos ámbitos, mientras construía la Soka Gakkai que conocemos hoy: un movimiento global que ilumina el futuro, impulsado por valores humanos comprometidos con la paz, la cultura y la educación.
En la novena de las diez partes que componen la tesis, el Daishonin indica que la clave para establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz de la tierra yace en «modificar […] los principios que [uno] abriga en su corazón».6 Al respecto de ello, Sensei comentó: «Lo que el Daishonin está enseñando aquí es el nivel fundamental en el cual opera este principio […], que es el nivel del corazón humano. En otras palabras, sin una transformación en el núcleo interior del sujeto, es imposible establecer la enseñanza correcta»7 (puede leerse más sobre ello en el recuadro).
La clave para establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz de la tierra yace en […] el corazón humano. En […] una transformación en el núcleo interior del sujeto.
En julio también conmemoramos la fundación de los departamentos de jóvenes de la Soka Gakkai.8 En un diálogo con representantes de estos departamentos, cuyo tema de fondo era precisamente Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra, Sensei expresó:
El maestro Makiguchi decía que la amistad tiene tres niveles. Cito sus palabras: «La amistad superficial consiste en relacionarse con la gente en aras del dinero o del provecho material. La amistad común implica entablar una interacción cordial y ayudar a la otra persona; por ejemplo, recomendarla para un trabajo. Pero la amistad en su sentido más noble está en poder advertir a alguien de sus tendencias negativas o de que está cometiendo un error, con la intención sincera de que esa persona sea feliz».9
A veces, nuestras iniciativas para transmitir a nuestros conocidos las enseñanzas del Daishonin encuentran oposición. Pero, en todos los casos, lo que se transmite es nuestra sinceridad. Lo importante es entablar el diálogo basado en una oración sincera y profunda para que esa persona sea realmente feliz. Las palabras, cuando están imbuidas de esa clase de oración, sin falta contactan con la naturaleza de Buda del otro, en lo más profundo de su vida. Y, tenga conciencia de ello o no esa persona, su naturaleza de Buda se activará. La entonación de Nam-myoho-renge-kyo permite que nuestra voz […] lleve a cabo la tarea del Buda. Ser joven significa expresar las propias convicciones de manera audaz y directa. Es invitar a los demás al diálogo, en aras de una causa tan noble y suprema como la de establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra. Si podéis expresar vuestras convicciones con actitud abierta y segura, ya habréis triunfado.10
Este mes, además, culminamos «Mi campaña de Osaka», que iniciamos a principios de año emulando –en su 70.º aniversario– el movimiento impulsado por un joven Daisaku Ikeda en 1956 en Kansai. Las olas generadas en aquel momento han seguido creciendo e inspirando a miles de miembros y simpatizantes de la Soka Gakkai en nuestro país, descubriendo el tesoro que existe en los encuentros personales, en el diálogo de corazón a corazón; y reafirmando la razón de ser de una religión global comprometida con una transformación social positiva.
Ser joven significa expresar las propias convicciones de manera audaz y directa. Es invitar a los demás al diálogo, en aras de una causa tan noble y suprema como la de establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra.
LA IMPORTANCIA DE «ESTABLECER LA ENSEÑANZA CORRECTA»
El pasaje de la novena parte de Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra mencionado en el artículo dice:
¡Qué lástima, que la gente salga del portal de la enseñanza correcta para internarse tan profundamente en la prisión de estas doctrinas desviadas! ¡Qué estupidez, que tengan que caer uno tras otro en las trampas de estas doctrinas malignas y deban permanecer atrapados durante tanto tiempo en esta red de enseñanzas contrarias a la Ley! Se extravían en su fétida bruma y se hunden en las intensas llamas del infierno. ¿Quién podría no angustiarse? ¿Quién podría no sufrir?
Por eso, debe modificar enseguida los principios que abriga en su corazón y abrazar el único vehículo verdadero, la única buena doctrina [del Sutra del loto]. Si lo hace, los tres mundos se convertirán en tierra de Buda, y ¿dónde se ha visto que una tierra de Buda decline? Cada región de las diez direcciones podrá ser un reino de tesoros, y ¿dónde se ha visto que un reino de tesoros sufra daños? Si vive en un país a salvo del perjuicio y de la decadencia, su cuerpo hallará paz y seguridad, y su espíritu conocerá el solaz de la calma, lejos de toda aflicción. ¡Debe creer en mis palabras; debe tener en cuenta lo que digo!11
En un diálogo con representantes del Departamento de Estudio de la Soka Gakkai, Ikeda Sensei abordó este fragmento:
El Sutra del loto enseña que todas las personas pueden manifestar la naturaleza de Buda, y que el deber de quienes creen en el sutra es actuar concretamente para que los demás puedan manifestar dicha naturaleza. En esto consiste la sabiduría y la forma de vivir de un buda. Cuando se habla del bien fundamental, justamente se hace referencia a esta práctica y a esta filosofía del Buda. […]
Sea como fuere, las personas que abrazan esta filosofía y dedican su vida a ponerla en práctica son iguales al Buda, tanto en su propósito como en su manera de vivir. Y el lugar en que habitan, sea cual fuere, es una tierra de Buda. A partir de esto, vemos que la Ley del budismo es el sostén primordial de la vida de la gente.
La esencia de establecer la enseñanza correcta yace en creer en el bien fundamental del Sutra del loto y en que cada individuo establezca la paz en su propia vida. Solo es posible construir una sociedad realmente pacífica cuando funciona de acuerdo con el bien fundamental. Esto no significa que cada integrante de la sociedad deba unirse a la fe en el Sutra del loto. Lo que cuenta es que la sociedad funcione plenamente basada en […] los principios de la dignidad humana y del respeto supremo a la vida. […] Cuando […] se pierden, la sociedad cae en un estado de confusión. El mundo pierde sus cimientos cuando no posee una filosofía firme, capaz de sustentar la sociedad en el nivel más profundo. A raíz de ello, la vida social refleja el estado de los animales, gobernado por la ley de la selva; el estado de los asuras, sujeto al conflicto incesante; o el estado de las entidades hambrientas, agitado por la insatisfacción. En última instancia, termina hundiéndose en el estado de sufrimiento interminable que es el infierno. Por ello resulta esencial establecer la enseñanza correcta. Una vez que la enseñanza correcta ocupa su debido lugar, la paz en la tierra se materializa, sin falta.12
- Con la mediación de Yadoya Mitsunori, funcionario gubernamental de alto rango, el tratado fue entregado a Hojo Tokiyori. Este, si bien se había retirado formalmente de la vida política, seguía siendo el miembro más influyente del clan gobernante. ↩︎
- Esta afirmación, representativa de la trascendencia de la tesis, se relaciona, por un lado, con su redacción temprana y, por otro, con que Nichiren Daishonin disertó sobre ella el 25 de septiembre de 1282, pocas semanas antes de fallecer (aquel 13 de octubre). ↩︎
- El 14 de agosto de 1947. ↩︎
- Concretamente, la ceremonia tuvo lugar el 3 de mayo. ↩︎
- El texto se desarrolla en forma de diálogo, que parte de la inquietud que un «viajero» (figura que apela a Hojo Tokiyori, destinatario del escrito) plantea a su «anfitrión» (que representa al Daishonin). ↩︎
- En END, pág. 27. La frase puede leerse en contexto más abajo, en este mismo artículo. ↩︎
- IKEDA, Daisaku et al.: Diálogo sobre la religión humanística: El mundo de los escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2008, pág. 101. ↩︎
- Este tema se trata también en la sección «Jóvenes 2030» de este número. ↩︎
- MAKIGUCHI, Tsunesaburo: Makiguchi Tsunesaburo Shingenshu (Citas escogidas de Tsunesaburo Makiguchi), Tokio: Daisanbunmei-sha, 1979, pág. 26. ↩︎
- IKEDA, Daisaku et al.: «Los jóvenes y los escritos de Nichiren Daishonin: El estandarte de “establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra”», parte 2, Seikyo Shimbun, 20/4/2010. ↩︎
- En END, págs. 26 y 27. ↩︎
- IKEDA, Daisaku et al.: Diálogo sobre la religión humanística: El mundo de los escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2008,, págs. 102 y 103 (texto adaptado). ↩︎
