Vencer también es no retroceder
Olga Herreros | Calatayud

Soy responsable del Departamento de Mujeres Jóvenes del distrito general Canto Triunfal y conozco la práctica desde que era pequeña, pero no abracé el Gohonzon hasta los diecinueve años.
2024 ha sido, probablemente, el peor año de mi vida: sentía que las circunstancias laborales intentaban alejarme de mi práctica, no pude asistir a ningún curso de Soka Gakkai y fui a muy pocas actividades. Terminé el año luchando por mantener la esperanza, llorando cada vez que me sentaba frente al Gohonzon con solo un pensamiento en mi mente y corazón: no caer en la desesperanza.
En ese momento, no era realmente capaz de verme en una situación diferente a la que estaba, pero luchaba cada día por creer que el cambio era posible, que yo podía hacerlo y que iba a conseguirlo. Con la entrada del 2025, determiné que iba a participar en cada curso y actividad, sin falta. Antes de que hubiera un cambio visible, mi corazón había empezado a transformarse, y a finales de enero por fin logré cambiar esta circunstancia laboral que tanto sufrimiento me había provocado. Comencé un nuevo camino en el trabajo de mis sueños: la orientación educativa. Además, gracias a mi trabajo anterior, traía una mochila llena de aprendizajes.
Respecto a mi determinación de aprovechar las actividades, puedo decir que cumplí mi meta y participé en cada curso al que estaba convocada. Me dediqué de forma sostenida a encontrarme con mis compañeras, profundizar juntas en el corazón de Sensei, y me centré en escucharlas, alentarlas y, sobre todo, darles su espacio y momento para sacar la voz. En noviembre, he tenido la oportunidad de hacer lo mismo con los niños y niñas del Departamento Futuro y ha sido un triunfo esperanzador, porque un niño habló ¡por primera vez! en una reunión.
En La nueva revolución humana, leemos que «Josei Toda había declarado que su más íntimo anhelo era erradicar de Osaka la pobreza y la enfermedad y hacer que todas las personas sin excepción fueran felices».[1] En 2026 y de cara al 2030 hago mío su deseo. Determino erradicar la «pobreza del corazón» en mi vida y en mi distrito general, y que cada persona pueda vivir y experimentar la alegría, la felicidad y la esperanza. Además, estoy decidida a lograrlo en unión.
[1] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, Vol. 30, Parte II, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2021, pág. 144.
