El universo y yo: una sonora armonía
Una propuesta global
Los ojos del poeta descubren en cada persona una humanidad única e irremplazable. Mientras el intelecto busca controlar y manipular con arrogancia el mundo, el espíritu poético se inclina reverente ante sus misterios.1
Esta cita pertenece a Daisaku Ikeda, que a menudo hacía referencia a la importancia del «espíritu poético». Este último no se limita a las palabras escritas: lo que describe es una actitud del corazón, una apertura al mundo, una profunda conexión entre la vida de uno y la que reside en todas las cosas. El «espíritu poético» es el impulso, la vitalidad que subyace a toda expresión artística: música, arte, danza y literatura. Es una actitud vital. Y existe un vínculo directo entre el arte, la cultura y la paz. Así como también existe una conexión entre nuestra vida, la vida de las personas que nos rodean y el cosmos.

Como jóvenes dedicados a crear valor, es imperioso que, en medio de nuestra realidad cotidiana, aun enfrentando los desafíos propios de la vida, no descuidemos nuestra capacidad de percibir la conexión con todos los seres y el universo entero, y continuemos creando paz. Este es el objetivo, en última instancia, de las asambleas #Despiertapaz2026 que rechazan frontalmente la idea de que la guerra es una solución o, incluso una opción válida.
Como jóvenes dedicados a crear valor, es imperioso que, en medio de nuestra realidad cotidiana, aun enfrentando los desafíos propios de la vida, no descuidemos nuestra capacidad de percibir la conexión con todos los seres y el universo entero, y continuemos creando paz.
En medio del caos y el vacío espiritual que sobrevino a la derrota en la Segunda Guerra Mundial, Ikeda Sensei se refugió en la poesía y la literatura como una refrescante ola de libertad, que invadió su corazón como un rayo. Él mismo percibió que su vida no estaba separada del resto de la humanidad, y utilizando el arte –la fotografía, la literatura, la música y la poesía– alentó a infinidad de personas.
Aunque el desarrollo de la tecnología ha propiciado avances y, actualmente, la inteligencia artificial genera imágenes y experiencias a una velocidad extraordinaria, nada es más verdadero que la belleza que podemos contemplar en un atardecer en la playa, en el olor a lluvia en verano o en el despertar con el cálido canto de un pájaro. Con una mirada realmente atenta a estos sucesos, podemos intuir los inefables lazos que nos unen al mundo. Daisaku Ikeda escribió:
Nuestro planeta está dañado, cubierto de cicatrices; sus sistemas vitales, en peligro de colapsar. Tenemos que proteger y cubrir la Tierra con «hojas de palabras» que emanen de las profundidades de la vida. La civilización moderna logrará recobrarse solo cuando el espíritu poético conquiste nuevamente el sitial que le corresponde.2
En la época actual, plagada de conflictos, en la que pareciera que la sociedad avanza en un rumbo destructivo, la cultura, el arte y la creatividad son una sólida respuesta que lleva a la construcción de una civilización diversa, pacífica y basada en el humanismo. Como expresa Daisaku Ikeda…
Ahora es momento de que la humanidad en su conjunto vuelva a su punto de partida y cambie el rumbo priorizando un resurgimiento de la cultura como expresión plena de nuestra humanidad en lugar de los sistemas políticos y económicos.
La humanidad está sedienta de esta clase de renacimiento. La cultura se sitúa en las antípodas de la violencia de la guerra; la ilustración y el arte son expresiones de la alegría de vivir.3
El retorno al espíritu poético es la semilla para despertar la paz y restaurar los vínculos con el mundo. ¿Cómo podemos desarrollarlo en nuestra cotidianidad? ¿Qué mirada queremos dejar plasmada para las generaciones futuras? La botánica indígena Robin Wall Kimmerer aseguró: «Todo florecimiento es mutuo».4 Como jóvenes dedicados a crear valor allí donde estamos, desarrollemos, aún más, con miras a nuestras asambleas #Despiertapaz2026, esta alegría genuina de vivir, e inspiremos a otros a despertar su propio espíritu poético capaz de reconectarnos como humanidad.
La cultura se sitúa en las antípodas de la violencia de la guerra; la ilustración y el arte son expresiones de la alegría de vivir.
Lee acerca de los pasos de revolución humana de Camila Ferreyra, de Granada
- IKEDA, Daisaku: La restauración de los vínculos con nuestro mundo», disponible en línea. ↩︎
- Ib. ↩︎
- IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, Volúmenes 23 y 24, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2021, pág. 231. ↩︎
- WIDER, Sarah: «Dialogue’s Poetic Heart: Daisaku Ikeda’s Ethos of Encouragement» (El corazón poético del diálogo: el espíritu de aliento de Daisaku Ikeda), disponible en línea. (traducción tentativa). ↩︎
