Publicamos una disertación de Daisaku Ikeda en la que, para ilustrar el modo en que el estudio budista puede sustentar una acción comprometida con la sociedad, aborda diversas facetas de la Campaña de Osaka, cuando se cumplen setenta años de su inicio.
EL GRAN CAMINO HACIA LA VICTORIA EN LA VIDA Y EN EL KOSEN-RUFU
El escritor francés Víctor Hugo (1802-1885) escribió: «¡Que suenen, que suenen por siempre, las Trompetas del Pensamiento!».[1] En su obra Los miserables, observó: «[L]o que dirige e impulsa al mundo no son las locomotoras, son las ideas».[2]
Incluso hoy, en el siglo XXI, ciento cincuenta años después, lo que mueve y guía al mundo en el nivel más profundo son las ideas, la voluntad de las personas esclarecidas.
Hay una revolución mucho más esencial que cualquier transformación tecnológica o política: una revolución en el pensamiento y en la religión. Y, por supuesto, la revolución humana.
Por eso mi maestro, el segundo presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, tuvo la profunda visión de que el kosen-rufu es una lucha de ideas sin precedentes. Y fundó la revista mensual de estudio de la Soka Gakkai, Daibyakurenge, para suscitar un poderoso viento de nuevas ideas en la sociedad japonesa de la posguerra.
DAIBYAKURENGE: UN REGISTRO DE LA HISTORIA DE LA SOKA GAKKAI EN DEFENSA DE LA VERDAD Y LA JUSTICIA
El primer número de Daibyakurenge se publicó en julio de 1949. Yo tenía veintiún años. Mientras trabajaba sin descanso como nuevo editor en jefe de una revista infantil en la empresa editorial del maestro Toda, ayudé también en la revisión de ese primer número de Daibyakurenge, lo cual sigue siendo un inmenso orgullo para mí. Los sentimientos que registré en mi diario en aquel momento no han cambiado y nunca lo harán: «Oro seriamente por el desarrollo de Daibyakurenge, la vanguardia del kosen-rufu».[3]
Para ese primer número, Toda Sensei escribió un editorial titulado «La revolución religiosa», así como un rompedor artículo llamado «La filosofía de la vida», basado en la visión budista de la eternidad de la vida a través de las tres existencias de pasado, presente y futuro, una verdad que había comprendido profundamente durante su encarcelamiento. Recuerdo con emoción que, después de leer este artículo, expresé mis desbordantes sentimientos en un poema que titulé «Esperanza para los jóvenes», que luego entregué a mi maestro.
Para el segundo número, Toda Sensei escribió un editorial titulado «La revolución humana» y otro extenso artículo, «Ciencia y religión»; además, se incluyó un artículo titulado «La religión mundial del futuro», firmado por J. R. Brinkley (1887-1964), un profesor universitario japonés con un profundo conocimiento del budismo.[4]
En su escrito Brinkley lamentaba que el budismo, en aquel momento, hubiera quedado anticuado y hubiera perdido su poder de inspirar y motivar a la gente: «El budismo, que tiene todo lo necesario para ser una religión para el futuro, necesita someterse a una gran transformación y resurgir». Además, señalaba que la sociedad ideal a la que debería aspirar el budismo es aquella basada en la idea que «todos pueden alcanzar exactamente el mismo estado de vida que el Buda».
Y concluía: «La religión del futuro basada en este renacimiento budista debe ser algo más potente, dinámico y nuevo; algo que combine el budismo y el cristianismo actuales. No es difícil imaginar que, cuando resurja y vuelva a desarrollarse basado en esta conciencia, el budismo ocupe un lugar supremo como religión del futuro, de alcance global».
En la misma página del artículo de Brinkley, en un ángulo, se incluyó el poema «Esperanza para los jóvenes», que había entregado a mi maestro. En él se leía:
Joven, dedicaré mi vida
a la gran filosofía de Nichiren Daishonin,
que esclarece la esencia de la vida
y revela la ley primordial del universo […].
Juventud, ¡abre los ojos!
Pues los jóvenes tienen la pasión y el poder
de avanzar como campeones de esta gran filosofía.
De alguna manera, el poema era la respuesta al artículo, escrita por un joven que ansiaba el surgimiento de una nueva religión mundial para el futuro. Clamaban: «¡Mira! ¡Aquí está esa nueva gran filosofía, más potente, más dinámica! ¡Una religión verdaderamente dedicada a la felicidad de la gente!».
Hoy, la Soka Gakkai ha comenzado su ascenso como religión global para el siglo XXI.
El maestro Toda dijo una vez que Daibyakurenge constituía un «gran cañón del kosen-rufu»; en efecto, transmite el poderoso mensaje de una filosofía sin parangón. Ha llegado una época en que los artículos de esta revista de estudio se están traduciendo a muchos idiomas y están difundiendo la brillante luz del budismo del sol a lectores cada vez más numerosos en todo el mundo. Más aún, estoy convencido de que esta tendencia se acrecentará con el tiempo.
LA SOKA GAKKAI, UNA ORGANIZACIÓN CIMENTADA EN EL ESTUDIO DEL BUDISMO
La columna vertebral de la Soka Gakkai –la organización que está abriendo fronteras en la lucha de ideas que es el kosen-rufu– tiene su firme base en los escritos de Nichiren Daishonin.
En el primer número de Kachi Sozo (La creación de valor), boletín de la Soka Kyoiku Gakkai –precursora de la Soka Gakkai–, nuestro presidente fundador Tsunesaburo Makiguchi declaró que «la esencia suprema del budismo» es que, al «aspirar a una felicidad insuperable, muestra una forma de vida del máximo valor», y que el «propósito de la Soka Kyoiku Gakkai es manifestar, estudiar y proponer a los demás el camino que conduce a crear ese valor supremo en nuestras vidas y a través de ellas».
En su editorial para el primer número de Daibyakurenge, el maestro Toda aseveró: «La religión es un principio para la vida y debe existir en nuestra vida cotidiana». En otras palabras, la fe en la Ley Mística es una forma de vida que da valor a nuestra existencia, y la esencia de esa correspondencia entre nuestras vidas y el budismo es la práctica basada en los escritos de Nichiren Daishonin.
Toda Sensei se dedicó a forjar genuinos practicantes del budismo Nichiren que tuvieran «el corazón de un león rey».
Basarnos en los escritos del Daishonin no significa simplemente venerarlos como textos sagrados. Tampoco se limita a disertar sobre ellos o interpretarlos, ni recurrir a ellos en busca de consuelo. El buda Shakyamuni enseñó que debíamos basar nuestra vida en la Ley. Nosotros tomamos la Ley correcta y las enseñanzas de Nichiren Daishonin como cimiento de nuestra existencia. Enfocamos nuestra fe en el Gohonzon y nos esforzamos en interiorizar los escritos del Daishonin, considerando que esa es la forma de liberarnos de una vida consumida por el sufrimiento y ser victoriosos.
En el mundo hay incontables miembros de la Soka Gakkai que, llevando en el corazón el aliento del Daishonin de que «el invierno siempre se convierte en primavera»,[5] han resistido duros inviernos y han dado paso a brillantes primaveras de esperanza. En cada lugar, nuestros miembros han avanzado juntos en la lucha conjunta del kosen-rufu y han abrazado la filosofía viva que palpita en los escritos del Daishonin para ponerla en práctica en sus propias circunstancias. Todos ellos son heroicos Bodisatvas de la Tierra.
Nikko Shonin, el sucesor y discípulo directo del Daishonin, llama solemnemente a los practicantes de la Ley Mística a «grabar los escritos del Daishonin en su vida».[6] Al hacerlo podemos triunfar decididamente en la vida, con sus complejos desafíos, y en nuestros esfuerzos por el kosen-rufu.
En la historia de la Soka Gakkai, mis amados compañeros de Kansai lograron, compartiendo mi espíritu, una victoria sin precedentes en la campaña de Osaka[7] de 1956 a través de basarse en los escritos del Daishonin en todos sus emprendimientos.
¿Cómo podemos lograr lo imposible? Oré y reflexioné profundamente para encontrar la respuesta. Y, en este proceso, hubo un pasaje particular que grabé en mi vida.
*
Si en cada instante vital condensamos el esfuerzo equivalente a millones de kalpas [en nuestra práctica para nosotros mismos y para los demás] a cada momento surgirán en nosotros los tres cuerpos del Buda,[8] de los cuales estamos eternamente dotados. Entonar Nam-myoho-renge-kyo es esa práctica «diligente».[9]
UN LEGADO TRIUNFAL DE SEIS DÉCADAS BASADO EN LOS ESCRITOS DEL DAISHONIN
Este pasaje del Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente es un comentario sobre los siguientes versos del capítulo 15⁰ del Sutra del loto, «Surgir de la tierra»: «Para que puedan buscar el Camino del Buda / con constancia y dedicación, / día y noche».[10]
Los Bodisatvas de la Tierra han avanzado aspirando al Camino del Buda desde el tiempo sin comienzo, esforzándose en su práctica día y noche con dedicación inquebrantable a la Ley Mística.
Los «tres cuerpos del Buda» –el cuerpo del Dharma (la Ley Mística), el cuerpo de la recompensa (la sabiduría) y el cuerpo manifiesto (el amor compasivo)– representan la budeidad inherente a nuestra vida. La budeidad se manifiesta poderosamente a través de este esfuerzo inagotable y exhaustivo de millones de eones condensados en un solo instante vital.
Si las enseñanzas del budismo son verdaderas, eso significa que un solo instante vital en el cual nos esforzamos junto con nuestro maestro por el kosen-rufu infaliblemente manifestará la fuerza del Buda. En la campaña de Osaka, yo lo di todo, me esforcé al máximo; mi compromiso fue absoluto. Mientras avanzaba sin escatimar esfuerzos, decidido a no ser derrotado en esa campaña crucial que me había encomendado mi maestro, comprendí que el Sutra del loto corporeiza la filosofía del liderazgo más excelsa. Nichiren Daishonin escribe: «En la batalla, un general es como el alma de sus soldados»;[11] y «Si el gobernante de una ciudad amurallada no flaquea, los que custodian la fortaleza se mantendrán firmes».[12]
Los líderes del kosen-rufu son grandes generales de las fuerzas del Buda, son los conductores de la fortaleza del pueblo consagrada a la verdad y la justicia. Por lo tanto, si son personas de esta magnitud, es importante que no se dejen obnubilar por tácticas o estrategias a corto plazo. Nuestro enfoque es armarnos de valentía y sabiduría mediante una potente oración, y avanzar con confianza basados en los escritos del Daishonin. Tomando como brújula infalible la filosofía del liderazgo del Sutra del loto, buscamos guiar a nuestros preciados camaradas en nuestra lucha conjunta, con la mejor estrategia y la mejor acción basadas en la Ley Mística.
Estoy seguro de que por eso, en la campaña de Osaka de 1956, pudimos despertar y aunar el poder latente de los Bodisatvas de la Tierra, superar una tras otra las dificultades que iban surgiendo en nuestro camino y abrir rutas hacia la victoria.
EMPEZAR CADA DÍA LEYENDO LOS ESCRITOS DEL DAISHONIN
Cuando asumí el liderazgo de la campaña de Osaka, en una primera etapa viajé de Tokio a Kansai principalmente los fines de semana. Gradualmente, la duración de mis estancias en la región se fue prolongando hasta una o dos semanas. En ese período, una fuente de energía e inspiración para los esfuerzos de los miembros fueron mis disertaciones matinales sobre los escritos del Daishonin.
Tengo hermosos recuerdos de la vieja sede central de la Soka Gakkai en Kansai, una antigua escuela de música remodelada. A partir de las 8 de la mañana, en la amplia sala de reuniones del tercer piso, dirigí a los miembros en un daimoku y un gongyo caracterizados por el ritmo y la unión ante el Gohonzon allí entronizado, en el que se leía la inscripción «La prosperidad de la gran Ley y el cumplimiento de todas las oraciones». Luego estudiábamos juntos un pasaje de los escritos de Nichiren Daishonin, y así iniciábamos nuestros esfuerzos de la jornada.
En ese avance basado en las enseñanzas del Daishonin, otro pasaje que estudiábamos a menudo y que nos recordábamos unos a otros pertenecía a la célebre carta La estrategia del «Sutra del loto».
*
[U]tilice la estrategia del Sutra del loto antes que ninguna otra. «Del mismo modo, todos los que os dirijan su malicia o enemistad serán aplastados».[13] Estas palabras de oro [del Sutra del loto] jamás resultarán ser falsas. La estrategia y el dominio de la esgrima, esencialmente, derivan de la Ley Mística. Tenga una profunda fe; los cobardes no obtienen respuesta a ninguna de sus oraciones.[14]
LA CLAVE DE LA VICTORIA ES LA UNIÓN DE «DISTINTAS PERSONAS CON UN MISMO PROPÓSITO»
Habiéndose enterado de que Shijo Kingo[15] había salido ileso de un ataque de sus enemigos, el Daishonin lo elogia por su habitual «prudencia», su «coraje» y su «firme fe en el Sutra del loto». Y, en síntesis, le dice: «[U]tilice la estrategia del Sutra del loto antes que ninguna otra».[16]
La fe es la base de todas las cosas. Como nos recuerda el Daishonin: «[L]o importante es el corazón».[17] Dado que vivimos en una época corrupta como el Último Día de la Ley, y que estamos bregando por avanzar en una sociedad confusa, todas nuestras estrategias y acciones necesitan enraizarse en la fe en la Ley Mística.
Esto no quiere decir que lo único que debemos hacer sea orar. Precisamente porque estamos practicando el budismo Nichiren, tenemos que estar atentos y triunfar ante los difíciles retos de la sociedad. La «estrategia del Sutra del loto» es lo que nos permite lograrlo. Estamos aprendiendo y profundizando en la esencia de la «fe para la victoria absoluta» en las batallas que libramos en la vida real y en las actividades por el kosen-rufu.
Cuando nuestros esfuerzos en Osaka comenzaron a dar señales de progreso, surgieron fricciones entre algunos responsables locales de Kansai y otros que venían desde Tokio. De inmediato, pedí que leyéramos el pasaje donde el Daishonin advierte: «Cuando en el pueblo predomina la unión de distintas personas con un mismo propósito, estas podrán lograr todas sus metas; en cambio, cuando son iguales en apariencia pero albergan distintos pensamientos, no serán capaces de obtener nada digno».[18] Lo hice para que no olvidáramos para qué estábamos participando juntos en esa campaña, y para confirmar nuestro propósito fundamental. A partir de entonces, pudimos unir nuestros corazones, armonizar nuestros esfuerzos y volver a avanzar unidos con un mismo objetivo.
En ese momento, muchos de los miembros que estaban esforzándose habían ingresado en la organización hacía muy poco tiempo. Pero, en la medida en que descubrieron su misión y se esforzaron con entusiasmo, empezaron a experimentar beneficios. Su refrescante convicción en el poder de la fe generó una explosión de alegría, y esta se tradujo en una ola de avance de nuestro movimiento en toda Kansai. Personas que venían sufriendo a causa de la pobreza y la enfermedad, sumidas en una profunda desesperación y convencidas de que jamás podrían conocer la felicidad, experimentaron una nueva oportunidad en la vida gracias a su práctica budista y se pusieron de pie como constructoras de la sociedad.
LAS JUBILOSAS ACCIONES DE LOS BODISATVAS DE LA TIERRA DERROTAN «LOS TRES OBSTÁCULOS Y LOS CUATRO DEMONIOS»
Esto alertó y atemorizó al poder establecido, que empezó a conspirar para cortar de raíz ese nuevo movimiento popular. Varios miembros de la Soka Gakkai fueron falsamente acusados, detenidos y sometidos a interrogatorio, lo cual desató un ataque desenfrenado de los medios hacia nosotros. Cuando esta convulsión empezó a extenderse en nuestra organización, alenté a los miembros compartiendo con ellos pasajes clave de los escritos del Daishonin, como: «Quien propague este Sutra del loto deberá hacerlo entendiendo que deberá enfrentar dificultades»[19] e «[I]nvariablemente aparecen los tres obstáculos y los cuatro demonios;[20] pero cuando ello sucede, los sabios se regocijan, mientras que los necios se echan atrás».[21] Recalqué que esta aparición de los tres obstáculos y los cuatro demonios era un punto de inflexión decisivo, que separaría a los sabios de los necios, y añadí que la enseñanza correcta del budismo Nichiren, la fe correcta en la Ley Mística, sin falta terminaría prevaleciendo.
Nuestros miembros de Kansai reconocieron esas funciones demoníacas como lo que eran y, armados del «corazón de un león rey», lanzaron un poderoso contraataque con la velocidad del rayo. Emprendieron con audacia una valiente campaña de diálogo basada en los escritos del Daishonin, una batalla de palabras en torno a la verdad, decididos a vencer a los «tres enemigos poderosos».[22]
Con su esfuerzo por transmitir nuestro mensaje y su decisión de luchar al máximo, los miembros del distrito general Osaka lograron el un récord dorado e imborrable al sumar a la Soka Gakkai 11 111 nuevas familias en un solo mes, en mayo de 1956. Esa marca histórica fue una victoria de todos nuestros compañeros de Kansai; entre ellos, los de la prefectura de Hyogo (con capital en Kobe), que trabajaron juntos con la unión de «distintas personas con un mismo propósito».
El budismo Nichiren es una religión para el kosen-rufu; en otras palabras, su propósito es la amplia difusión de la Ley Mística. En el centro de la fe de los miembros de la Soka Gakkai existe una vibrante conciencia y convicción de ser Bodisatvas de la Tierra. Por eso subrayé reiteradamente ante nuestros miembros de Kansai cuán infinitamente dignos de respeto eran y cuán profunda era su misión. Uno de los escritos del Daishonin a los cuales me referí en ese momento fue Sobre los cuatro niveles de la fe y los cinco niveles de la práctica.[23]
*
Pregunta: Cuando sus discípulos, sin comprensión alguna, recitan con la boca las palabras Nam-myoho-renge-kyo, ¿a qué nivel de práctica llegan? . Respuesta: […] Por lo tanto, exhorto a los habitantes de este país: ¡no desprecien a mis discípulos! Si indagan en su pasado, verán que ellos son grandes bodhisattvas, que han dado ofrendas a budas durante ochocientos mil millones de kalpas, y que han mantenido su práctica bajo la guía de budas numerosos como los granos de arena de los ríos Ganges o Hiranyavati.[24] Y si hablamos de su futuro, ellos poseerán el beneficio de la quincuagésima persona [que se regocija al escuchar el Sutra del loto],[25] mayor aun al de aquel que hizo ofrendas a innumerables seres vivos durante ochenta años.[26] Son como un emperador infante arropado en pañales, o como un gigantesco dragón recién nacido. ¡No los desprecien! ¡No los traten con desdén![27]
LA NOBLE NATURALEZA DE QUIENES PROCLAMAN LA LEY MÍSTICA
En prisión, el maestro Toda tomó conciencia de su identidad como Bodisatva de la Tierra. Y creyó incuestionablemente en que todos los camaradas que se ponían de pie a cumplir la misión de propagar la Ley Mística eran también Bodisatvas de la Tierra. Se refirió a este escrito del Daishonin repetidamente para recalcar cuán importantes eran los miembros de la Soka Gakkai desde la perspectiva del budismo, y para afirmar su noble condición.
Justo antes de asumir la presidencia de la Soka Gakkai, volcó todo su ser en una disertación acerca del escrito Sobre los cuatro niveles de la fe y los cinco niveles de la práctica que pronunció ante integrantes del Departamento de Jóvenes.
Nos dijo que, aunque fuésemos pobres, aunque hubiera muchos problemas en nuestras vidas, aunque no tuviéramos prestigio o posición social, el solo hecho de estar practicando la Ley Mística significaba que éramos grandes bodisatvas y que habíamos hecho ofrendas a incontables budas durante largos eones. Habíamos abrazado la fe en la Ley mediante las enseñanzas de budas tan numerosos como los granos de arena de los ríos Ganges y Hiranyavati, y estábamos unidos por profundos lazos kármicos. Y nos aseguró que, por extensión, éramos Bodisatvas de la Tierra.
Como grandes bodisatvas que hicieron un juramento en el remoto pasado, elegimos voluntariamente nacer en el Último Día de la Ley, lanzarnos de lleno a este mundo, deseosos de lograr la felicidad para nosotros y para los demás. Nadie puede ser más noble, más honorable o más dotado de beneficios y de buena fortuna.
Es por eso que el Daishonin declaró: «¡No los desprecien! ¡No los traten con desdén!»,[28] advirtiendo a los habitantes de Japón que no debían subestimar a sus seguidores. Toda Sensei, igual que él, reiteró constantemente el mismo sincero mensaje.
En Kansai, tal como me había indicado mi maestro, recalqué una y otra vez que éramos camaradas unidos por lazos kármicos y que nos habíamos reunido para cumplir nuestro juramento del remoto pasado. Esto tuvo un profundo impacto en la vida de los miembros, que se pusieron de pie dispuestos a dar lo mejor y se lanzaron a actuar con ímpetu irrefrenable, como valientes discípulos preparados para asumir la lucha y los retos más duros.
Hay otro escrito del Daishonin que los miembros y yo grabamos en nuestros corazones en un momento decisivo de la campaña de Osaka, cuando habíamos llegado al punto crítico en nuestro ascenso hacia nuestro noble objetivo. Me refiero a Respuesta a Yasaburo.
*
Debe tener una férrea determinación. No se apegue a su feudo; no piense en su esposa ni en sus hijos. Y no dependa de los demás ni albergue inquietudes. Simplemente decídase. Observe lo que ha ocurrido este año en el mundo, como si fuera un espejo. Usted ha sobrevivido hasta hoy, siendo que tantos han perdido la vida, para poder hoy enfrentar este asunto. Es aquí donde cruzará el río Uji; es aquí donde vadeará el Seta.[29] Y de ello dependerá que usted adquiera honor o que deshonre su nombre. A esto se hace alusión cuando se afirma que es difícil nacer como ser humano, y que es difícil creer en el Sutra del loto.[30]
LA DETERMINACIÓN DE «PODER ENFRENTAR AHORA ESTE ASUNTO»
Por alguna razón, este discípulo laico llamado Yasaburo se había comprometido a mantener un debate con un sacerdote del Nembutsu. En esta carta, el Daishonin le indica detalladamente con qué actitud debía afrontar el debate y qué debía decir. Y, en la parte final, aparece este pasaje.
El Daishonin dice a Yasaburo: «Simplemente decídase».[31] Una vez que decidimos afrontar un desafío, debemos abordarlo con la determinación de vencer. A la hora de confrontar un oponente, es fácil ser vencidos por nuestra propia debilidad de espíritu. El primer paso es superar las funciones negativas en nuestro interior. Pero, al mismo tiempo, una cosa es la valentía y otra es la temeridad. El verdadero coraje consiste en encarar la realidad de frente. Esa es la manera de ver con claridad qué necesitamos hacer.
Los ríos Uji y Seta fueron famosos campos de batalla en los cuales se libraron encarnizados combates durante la guerra entre los clanes Minamoto y Taira[32] y los disturbios de Jokyu de 1221.[33] Eran lugares donde valientes guerreros se medían unos contra otros en sus desesperados intentos por asegurar la victoria. De la misma manera, en nuestros esfuerzos por promover el kosen-rufu también hay momentos cruciales que determinan la victoria o la derrota.
Cuando cité las palabras «Usted ha sobrevivido hasta hoy […] para poder hoy enfrentar este asunto»,[34] el corazón de nuestros miembros de la familia Soka en Kansai se encendió de valor, al comprender que el sentido de todos sus esfuerzos hasta ese momento era que pudiesen lograr la victoria decisiva en el desafío que teníamos por delante.
¡Qué afortunados somos de participar en una contienda en la cual nos podemos brindar por entero, sin reservas! Como individuos, también nos vemos expuestos a diversos desafíos cotidianamente. El esfuerzo de hacer nuestra revolución humana no está separado, de ninguna manera, de la lucha por el kosen-rufu.
Nos esforzamos por triunfar en cada una de esos retos junto a nuestros camaradas de fe y a la Soka Gakkai, consagrando los preciados momentos de nuestra vida al budismo y la sociedad. Esa dedicación nos permite cultivar un estado de vida de felicidad inamovible y ayudar a otras personas a hacer lo mismo, y vivir nuestra existencia creando un mundo pacífico mediante los principios humanísticos del budismo Nichiren.
Habiendo logrado un triunfo decisivo gracias a nuestra lucha conjunta, en la cual compartimos alegrías y dificultades, los miembros de Kansai y yo logramos una victoria histórica del pueblo que sorprendió a todo Japón, haciendo realidad algo que se había considerado imposible.
Ese momento, además, fue el punto de partida de la victoria de cada miembro en su revolución humana personal, una gesta que también supuso lograr lo aparentemente imposible.
Demostramos, a la vista de todos, la fuerza realmente poderosa de las personas unidas en la lucha conjunta de maestro y discípulo dedicadas al kosen-rufu.
El espíritu esencial de nuestra «Siempre victoriosa Kansai» ha sido heredado por los miembros que están expandiendo nuestro movimiento por el kosen-rufu mundial en todo el globo.
INSPIRARNOS CON EL RUGIDO DE VICTORIA ABSOLUTA DEL DAISHONIN
Basarnos en los escritos del Daishonin es la «estrategia del Sutra del loto» para lograr la victoria absoluta. Este es el gran camino de la inseparabilidad entre el maestro y los discípulos, donde acometemos haciendo resonar en lo profundo de nuestra vida las palabras del Daishonin, potentes como un rugido de león.
El número cada vez mayor de personas que basan sus existencias en los escritos del Daishonin en todo el mundo representa la expansión sustancial del humanismo budista.
Siendo personas que practicamos el budismo Nichiren, consagrémonos a poner de manifiesto el potencial ilimitado de nuestra vida. Escribamos una brillante historia de victorias personales y de profundo compromiso con nuestra noble misión.
Hoy, en Japón y en el mundo, comienza a resonar una jubilosa canción de triunfo humano. ¡Demos la bienvenida al amanecer de una nueva era de esperanza, proclamando con orgullo la filosofía y los ideales de la Soka!
(Traducción del artículo publicado en la edición de junio de 2016 de Daibyakurenge).
[1] ↑ HUGO, Victor: «Trumpets of the Mind» (Las trompetas de la mente), en The Works of Victor Hugo: Ninety-Three, Poems (El noventa y tres, poemas), Nueva York: Thomas Y. Crowell, 1887, vol. 6, pág. 178.
[2] ↑ HUGO, Victor: Los Miserables, México: Editorial Porrúa, 1989, pág. 605.
[3] ↑ IKEDA, Daisaku: A Youthful Diary: One Man’s Journey from the Beginning of Faith to Worldwide Leadership for Peace (Un diario juvenil: La travesía de un hombre desde los albores de la fe hasta el liderazgo de la paz mundial), Santa Monica, California: World Tribune Press, 2000, pág 3.
[4] ↑ El profesor Brinkley, nacido en Tokio como hijo de una japonesa y un británico, estudió en el Reino Unido, Alemania y Francia antes de regresar al Japón para dictar clases en varias universidades.
[5] ↑ El invierno siempre se convierte en primavera, END, pág. 561.
[6] ↑ El artículo 11 de los Veintiséis artículos de advertencia de Nikko señala: «Los seguidores de esta escuela deben grabar los escritos del Daishonin en su vida». Véase GZ, pág. 1618.
[7] ↑ Se puede leer más sobre la Campaña de Osaka –liderada en 1956 por un joven Daisaku Ikeda, quien había sido enviado a la región de Kansai por Josei Toda– más abajo en esta misma disertación.
[8] ↑ Como se verá más abajo, estos tres cuerpos se refieren al cuerpo del Dharma, el cuerpo de la recompensa y el cuerpo manifiesto. El cuerpo del Dharma es la verdad o Ley fundamental con respecto a la cual está iluminado un buda. El cuerpo de la recompensa es la sabiduría necesaria para percibir la Ley. Y el cuerpo manifiesto es la conducta compasiva que llevan a cabo los budas para guiar a las personas a la felicidad.
[9] ↑ OTT, pág. 214.
[10] ↑ SL, cap. 15, pág. 218.
[11] ↑ La supremacia de la ley, END, pág. 644.
[12] ↑ WND-2, pág. 668. La cita, originalmente, pertenece al octavo volumen de Gran concentración e introspección, de T’ien-t’ai.
[13] ↑ Véase SL, cap. 23, pág. 284.
[14] ↑ La estratégia del sutra del loto, END, pág. 1046.
[15] ↑ Shijo Kingo (c. 1230-1300): Uno de los principales seguidores de Nichiren Daishonin, oriundo de Kamakura. Fue un samurái vasallo del clan Ema, que guardaba parentesco con el clan gobernante Hojo. Asimismo, Kingo era versado en medicina y en artes marciales. Se presume que se convirtió a las enseñanzas de Nichiren Daishonin alrededor de 1256.
[16] ↑ La estratégia del sutra del loto, END, pág. 1046.
[17] ↑ Ib.
[18] ↑ Ib., pág. 648.
[19] ↑ OTT, pág. 97.
[20] ↑ Los tres obstáculos y los cuatro demonios son diversos impedimentos y obstrucciones a la práctica del budismo. Los tres obstáculos son: 1) el obstáculo de los deseos mundanos; 2) el obstáculo del karma; 3) el obstáculo de la retribución. Los cuatro demonios son: 1) el impedimento de los cinco componentes; 2) el de los deseos mundanos; 3) el de la muerte; 4) el del Demonio del Sexto Cielo.
[21] ↑ Los tres obstáculos y los cuatro demonios, END, pág. 668.
[22] ↑ Tres enemigos poderosos: Tres clases de personas arrogantes que persiguen a quienes propagan el Sutra del loto en la época malvada posterior a la muerte del Buda. Son descritos en la estrofa final del capítulo «Aliento a la devoción» (13.º) del Sutra del loto. Miao-lo los clasificó en tres categorías: 1) laicos arrogantes; 2) sacerdotes arrogantes; 3) falsos venerables arrogantes.
[23] ↑ Carta dirigida a Toki Jonin, considerada uno de los diez escritos principales del Daishonin.
[24] ↑ Río Hiranyavati: Río de la India que fluye a través de Kushinagara.
[25] ↑ Beneficio de la quincuagésima persona: Alusión al beneficio incalculable obtenido incluso por la quincuagésima persona sucesiva en una cadena de transmisión que se regocija al escuchar el Sutra del loto.
[26] ↑ Véase SL, cap. 18, págs. 246 a 248.
[27] ↑ Sobre los cuatro niveles de la fe y los cinco niveles de la práctica, END, pág. 829.
[28] ↑ Ib.
[29] ↑ El río Uji es el tramo medio del río Seta, que nace en el extremo sur del lago Biwa; recorre la prefectura de Kioto y, al final, desemboca en la bahía de Osaka. En la antigüedad, representaba la línea defensiva sudeste de Kioto, la capital, y fue centro de famosas batallas. Debido a su importancia estratégica, cruzar el río Uji determinaba la victoria o derrota de las tropas. Seta, área frente a la naciente lacustre de este lago, era otro punto de defensa estratégico. De este modo, «cruzar el río Uji» y «vadear el Seta» tienen el mismo significado: triunfar de forma decisiva.
[30] ↑ Respuesta a Yasaburo, END, pág. 870.
[31] ↑ Ib.
[32] ↑ También conocida como «guerra de Gempei» (1180-1185), fue un conflicto entre los clanes Minamoto y Taira que tuvo lugar en Japón a finales del período Heian. Los combates determinaron la caída del clan Taira y el establecimiento del sogunato de Kamakura liderado por Minamoto no Yoritomo en 1192.
[33] ↑ Disturbios de Jokyu: Fallido intento de rebelión perpetrado por el emperador retirado Gotoba para derrocar el sogunato militar de Kamakura. La victoria de este último consolidó claramente el poder de la regencia Hojo en el Japón.
