FE DE ERRATA: La fecha del examen que aparece en la edición impresa de este artículo es errónea; la correcta es la recogida en esta edición digital (9 de noviembre). Lamentamos las molestias y agradecemos la comprensión.
El domingo 9 de noviembre tendrá lugar una nueva edición del examen de introducción al budismo en la SGEs. La realización de exámenes constituye una larga tradición de la Soka Gakkai y su preparación representa un desafío que es a la vez individual, por parte de quienes se presentan, y colectivo, por cuanto reciben apoyo de predecesoras y predecesores en la fe. Coincidiendo con el inicio de un período del año en el que tales esfuerzos cobran una especial relevancia, dedicamos esta sección a abordar la importancia del estudio budista para la consolidación de la fe y su reflejo en la sociedad.
La alegría que nos produce aprender esta insuperable filosofía de la vida –más allá de aprobar el examen o no– es el verdadero objetivo del estudio budista, ya que es la fuerza impulsora para vencer en la vida […] y para construir una sociedad pacífica y armoniosa.[1]
La alusión a la alegría al inicio de esta cita es particularmente significativa. El pasaje pertenece a un ensayo que Daisaku Ikeda escribió en coincidencia con la convocatoria, en 2022, del primer examen de introducción al budismo en la Soka Gakkai que se iba a realizar en Japón tras una pausa de varios años (motivada por la pandemia del COVID).[2] A diferencia de lo que ocurre en algunos otros ámbitos, los exámenes de la Soka Gakkai no constituyen una obligación, sino una oportunidad, y la duración de aquel paréntesis hizo que –al poderse retomar– despertaran un entusiasmo aún mayor de lo habitual.
En el escrito mencionado, el maestro Ikeda nos invita a ser campeones de sabiduría. Dice: «Cuando leemos los escritos del Daishonin, extraemos de nuestro interior un coraje ilimitado y pasión y sabiduría inmensas para encontrar el camino a seguir, sean cuales fueren los problemas u obstáculos que estemos enfrentando».[3] Esto apunta a uno de los principales objetivos del estudio budista: proveer una base para la felicidad y una brújula para que podamos navegar las dificultades de la vida cotidiana, superarlas y tener una vida plena. Al esforzarnos por aprobar un examen, la meta esencial es, en realidad, «ser un triunfador en la fe, un paladín de la felicidad».[4]
«ESFUÉRCESE EN LOS DOS CAMINOS DE LA PRÁCTICA Y EL ESTUDIO»
Imaginemos un carro. Si le faltan las ruedas, no podrá avanzar; y si solo tiene una, terminará girando sobre sí mismo. Desde el punto de vista del budismo Nichiren podemos decir que, si la práctica es una rueda del carro de la fe, el estudio es la otra.
Ikeda Sensei se lo explicó a unos pioneros de la Soka Gakkai en Los Ángeles con las siguientes palabras:
Algunos deben de estar preguntándose por qué tienen que estudiar una teoría tan difícil, cuando para obtener beneficios lo que hay que hacer es recitar daimoku. Por favor, tengan presente que, aunque la fe correcta produce grandes beneficios, también está llena de obstáculos y dificultades. A menos que tengan una sólida base en sus conocimientos, empezarán a tener dudas cuando surjan los problemas. […] Por eso, el Daishonin enfatiza que la práctica debe ir de la mano con el estudio. Insta: «Esfuércese en los dos caminos de la práctica y el estudio, pues el budismo no existe sin práctica y estudio»[5].[6]
Esta última frase es una de las que el presidente fundador de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi, tenía subrayada en su ejemplar personal de los escritos de Nichiren Daishonin. De hecho, grabó esas palabras en su corazón y las puso en práctica. Gracias a ello, cuando fue objeto de represión por parte del régimen militarista japonés durante la Segunda Guerra Mundial, pudo percibir con nitidez el significado de los acontecimientos y tomar la decisión de mantenerse fiel a sus principios. Gracias a esa postura y a la lucha de su discípulo, Josei Toda, por demostrar la verdad de su maestro fallecido en la cárcel –donde él mismo permaneció dos años–,[7] la Soka Gakkai pudo demostrar su verdadera identidad para las generaciones posteriores.
En este punto, es pertinente señalar que la mayor parte de los responsables de la Soka Kyoiku Gakkai,[8] para evitar represalias, sí se plegaron a las presiones. Examinando el episodio en perspectiva, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la razón es que no habían estudiado y comprendido a fondo los principios del budismo. En palabras de Sensei, «no pudieron comprender por qué tenían que soportar tal sufrimiento, si habían realizado esa práctica para ser felices. Sin embargo, en el Gosho, el Daishonin expresa claramente que los obstáculos surgirán uno tras otro».[9] «Si conocemos a fondo las enseñanzas del Daishonin, sabemos por qué los obstáculos y la persecución acompañan la fe correcta y entendemos cómo podemos lograr la budeidad en esta existencia».[10]
Al hablar de enseñanzas, no aludimos a una mera doctrina. Cuando el Daishonin fue víctima de la persecución de Tatsunokuchi, leyó la realidad a la luz del budismo y esto lo llevó a no retroceder ante las dificultades. Gracias a ello, resistió la situación con un estado de vida monumental y pudo descartar lo transitorio y revelar lo esencial con todo su ser.[11]
No es casualidad que el 12 de septiembre, fecha de la persecución de Tatsunokuchi (en 1271), fuera designado Día del Departamento de Estudio de la Soka Gakkai. La elección tiene un profundo significado: hacer del estudio la base de nuestra práctica es la clave para discernir el verdadero aspecto de los fenómenos, no claudicar ante las dificultades y, en última instancia, crear una vida feliz y un mundo pacífico, sobre la base del humanismo que impregna la filosofía budista.
A tono con ello, a partir del «renacimiento Soka» en 1991, la SGEs ha avanzado con una clara conciencia de la importancia del estudio.
PRÁCTICA Y ESTUDIO, FE Y RAZÓN
¿Cómo se relacionan la fe y la razón? En La nueva revolución humana leemos:
El maestro Toda declaró: «La razón hace surgir la fe, y esta busca la razón». En otras palabras, si su comprensión de la «razón», o sea, de la doctrina budista, se profundiza, entonces su fe también lo hará. Y si se profundiza la fe, lo mismo ocurrirá con su comprensión de la doctrina budista.
El corazón humano es influenciado con facilidad. Incluso la alegría que una vez fue vibrante se enfría con el paso del tiempo. Especialmente cuando surgen las persecuciones, es común que las personas alberguen dudas sobre la fe. […] El estudio ilumina y clarifica el sendero de la fe por el cual debemos avanzar como discípulos budistas.[12]
LA FORTALEZA DE LAS PERSONAS COMUNES: LA CLAVE PARA TRANSFORMAR LA ÉPOCA
El budismo Nichiren no es una teoría abstracta: realmente tiene el poder real de transformar el corazón de las personas. Por eso, el estudio budista va más allá de la búsqueda de satisfacción intelectual. «[N]o consiste simplemente en adquirir conocimiento. Significa tener una filosofía de vida como practicantes budistas. En términos prácticos, me gustaría proponer que hagamos esfuerzos sostenidos para leer los escritos de Nichiren Daishonin y aplicarlos en nuestra vida», sugirió Ikeda Sensei.[13]
Los tiempos lo requieren. Observando los acontecimientos a nuestro alrededor en este preciso momento histórico, no es difícil recordar las reiteradas ocasiones en las que el maestro sostuvo que el movimiento de la revolución humana es el camino más seguro para una transformación profunda y duradera de la realidad, individual y colectiva.
En esta época dividida por la ansiedad y el recelo, el miedo y la hostilidad, el mundo necesita más que nunca una filosofía que deposite absoluta confianza en la bondad innata a la vida humana y enseñe el camino de la revolución humana.[14]
La construcción de una nueva era y de una nueva sociedad comienza cuando los individuos tienen una sólida filosofía de vida y una conciencia clara de su misión personal.[15]
Desde siempre, entre quienes estudian para el examen de introducción al budismo en la Soka Gakkai se encuentra una gran diversidad de personas. Sensei puso de relieve el valor de esto al recordar un examen realizado a inicio de la década de 1960 en Japón, poco después de asumir él la presidencia de la Soka Gakkai:
Entre los examinandos había amas de casa, presidentes de compañías, estudiantes y docentes. Eran de edades diversas, desde adolescentes hasta personas mayores. Todos habían estudiado el Gosho, utilizando el poco tiempo de que disponían entre los compromisos laborales y las tareas escolares, por no mencionar las actividades de Gakkai. Se habían esforzado en comprender mejor las profundas enseñanzas de la filosofía budista del Daishonin. Incluso, se escuchaban experiencias de personas que, siendo analfabetas. habían aprendido a leer y a escribir como resultado de esos tenaces esfuerzos.
[…] El programa de estudio [de la Soka Gakkai] constituía un movimiento educativo y filosófico sin precedentes entre la gente común.[16]
En los próximos dos meses, en España también, cientos de personas comunes se esforzarán en el estudio, y numerosos miembros de la SGEs que superaron el examen introductorio en el pasado –también ellos, gente común– los apoyarán en esa noble tarea, convirtiendo así el estudio budista en una fuente de alegría y crecimiento compartidos.
Sin duda, para quienes asuman el desafío de asistir a los postulantes, encontrar el tiempo necesario para hacerlo representará una carrera de obstáculos. No obstante, como leemos en La nueva revolución humana, eso es «poner el estudio budista en acción. No puede haber esfuerzo más admirable ni más noble»:[17]
[T]ienen que sentirse orgullosos […] y tener la convicción de que todos estos esfuerzos van a redundar en infinitos beneficios. […]
El propósito del examen es evaluar el esfuerzo individual de los miembros por ahondar sus conocimientos sobre el budismo, es ofrecerles motivaciones que los impulsen a seguir adelante, así como oportunidades de profundizar la fe para crecer. Por lo tanto, es misión del responsable hacer que esta actividad sea una ocasión que permita impulsar el kosen-rufu.
Para forjar a los miembros, resulta crucial que el responsable brinde su apoyo sin escatimar esfuerzos.[18]
El camino hacia el examen del 9 de noviembre nos brinda la oportunidad de dar continuidad a esta noble tradición, conscientes de que al hacerlo estaremos contribuyendo a la construcción de aquella «sociedad pacífica y armoniosa»[19] que tanto necesita nuestro mundo.
[1] ↑ Véase la revista CG, n.º 211, noviembre 2022, sección «Orientación».
[2] ↑ También en la SGEs los exámenes se retomaron en el mes de noviembre de 2022.
[3] ↑ Ib.
[4] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, Vols. 7 y 8, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2013, pág. 82.
[5] ↑ El verdadero aspecto de todos los fenómenos, en END, pág. 408.
[6] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, Vols. 7 y 8, op. cit., pág. 81.
[7] ↑ Para leer más sobre el tema en un artículo reciente publicado en esta revista, véase el n.º 243, julio 2025, sección «Este mes».
[8] ↑ Soka Kyoiku Gakkai es el nombre de la organización Soka en su primera etapa, durante la cual estaba integrada por educadores.
[9] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, Vols. 1 y 2, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2023, pág. 218.
[10] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, Vols. 7 y 8, op. cit., pág. 82.
[11] ↑ El 12 de septiembre de 1271, un grupo de soldados armados a las órdenes de Hei no Saemon-no-jo, jefe interino de la Oficina de Asuntos Militares y Policiales, arrestó a Nichiren Daishonin y lo llevó a un paraje en las afueras de Kamakura llamado Tatsunokuchi para ejecutarlo al amparo de la noche. El intento ejecución fracasó y, alternativamente, unas semanas después fue desterrado a la isla de Sado. Sin embargo, el episodio marcó un antes y un después en la vida del Daishonin, quien más tarde escribió que, a raíz de la vivencia, «esta persona llamada Nichiren fue decapitada. Es su alma la que ha llegado hasta la isla de Sado» (La apertura de los ojos, en END, pág. 285).
[12] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 1 y 2, op. cit., pág. 218.
[13] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 11 y 12, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2018, pág. 75.
[14] ↑ Véase la revista CG, n.º 211, noviembre 2022, sección «Orientación».
[15] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 3 y 4, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2010, pág. 210.
[16] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 3 y 4, op. cit., pág. 210 (texto adaptado).
[17] ↑ IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 25 y 26, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2022, pág. 436-437.
