La consolidación de un compromiso

En el 15.º aniversario del Centro Cultural Soka

Haz clic para reproducir el audio del artículo

Fachada y patio frontal del Centro Cultural Soka | Foto: Teresa Arilla

El Centro Cultural Soka se inauguró el sábado 15 de octubre de 2011. Ese día representaba, exactamente, el cincuentenario de la primera visita de Daisaku Ikeda a España, sin la cual la apertura de la nueva sede de la Soka Gakkai de España y Ediciones Civilización Global no habría sido concebible. En ese contexto, el envío por parte del propio maestro Ikeda de un mensaje escrito para la ocasión tuvo un impacto especial. Y quienes lo escucharon en primera instancia asumieron el compromiso de responder con hechos a las generosas expectativas que contenía y, también, el de transmitirlo a las siguientes generaciones.

El envío por parte del propio maestro Ikeda de un mensaje escrito para la ocasión [de la inauguración del Centro Cultural Soka, en octubre de 2011,] tuvo un impacto especial. Y quienes lo escucharon en primera instancia asumieron el compromiso de responder con hechos a las generosas expectativas que contenía.

Cinco años después, en el marco de las celebraciones del primer lustro del edificio, se publicó en esta revista un artículo especial sobre el tema, impregnado de la voluntad de acometer los siguientes cinco años con agradecimiento y determinación renovados. El artículo enumeraba actividades representativas realizadas en (o desde) el Centro Cultural Soka mediante un listado que se caracterizaba por visibilizar la relación entre sus diversos apartados con varios pasajes de aquel mensaje de Ikeda Sensei. De este modo, ponía de relieve que en la base de la convocatoria, la preparación y la realización de todos esos eventos se encontraba un sentido de responsabilidad compartido por los discípulos. La sección se cerraba con la imagen de una asamblea de jóvenes celebrada en el auditorio de la sede.

En el décimo aniversario del Centro Cultural Soka, ese listado se reeditó, actualizado. La imagen con que concluía el nuevo artículo especial era la de un encuentro juvenil realizado en línea: un formato predominante durante la pandemia, que tantos retos trajo a nuestra sociedad.

Llegado ahora el 15.º aniversario, al echar la mirada atrás –antes de dirigirla de nuevo hacia delante–, en los últimos cinco años reconocemos también acontecimientos trascendentales. Indudablemente, el fallecimiento de Daisaku Ikeda ha marcado el inicio de una nueva época para el movimiento Soka. Paralelamente, en la sociedad, lo que en los inicios de esta década se llamó «nueva normalidad» es ahora nuestra realidad, con no pocos desafíos y elementos de incertidumbre. A pesar de ello, o precisamente por ello, desde el Centro Cultural Soka se han seguido enviando mensajes de esperanza, de enaltecimiento de la dignidad de la vida y de la humanidad, de empoderamiento, de confianza en la juventud… Se ha hecho más aún que antes.

En los últimos cinco años reconocemos también acontecimientos trascendentales.

Además, si el número tres se relaciona con la compleción o la consolidación,1 el tercer lustro tras la inauguración del Centro Cultural Soka ha sido aquel en que se ha podido abrir al público, ya acondicionada, la zona verde que lo rodea, hoy conocida como Jardín de la Paz.

Si el número tres se relaciona con la compleción o la consolidación, el tercer lustro tras la inauguración del Centro Cultural Soka ha sido aquel en que se ha podido abrir al público, ya acondicionada, la zona verde que lo rodea, hoy conocida como Jardín de la Paz.

Todo esto ha determinado que, al actualizar de nuevo aquel listado de actividades realizadas en el edificio y –ahora también– en el jardín a su alrededor, haya resultado excesivamente extenso para incluirlo en la edición impresa y lo hayamos reservado para la edición digital de CGlobal; y que, en ambas ediciones, dediquemos un espacio extraordinario a ese logro representativo del período 2021-2026 que ha sido la inauguración del Jardín de la Paz. Cerramos esta introducción agradeciendo una vez más, en nombre de las dos entidades con sede en el Centro Cultural Soka, a todas las personas que se han dedicado al desarrollo y el mantenimiento del edificio y de su entorno de forma altruista, cultivando así «virtudes invisibles».2


  1. Se pueden encontrar referencias en este sentido tanto en la cultura general (un ejemplo es la máxima latina omne trium perfectum) como en la tradición budista, con principios como las «tres transformaciones de la tierra» (véase IKEDA, Daisaku et al.: La sabiduría del «Sutra del loto», vol. 1, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2016, pág. 424 y sigs.). ↩︎
  2. Nichiren Daishonin señaló: «Como a menudo se hace notar, […] las virtudes invisibles generan recompensas visibles» (La virtud invisible genera recompensas visibles, en END, pág. 950). ↩︎