Protagonizando la transmisión del budismo del sol

Orientación para la Soka Gakkai en España

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Logo: Diana Paullet Chumpitaz

El curso de verano de la SGEs este año se convocó, del 21 al 23 de agosto,1 con el lema que inspira nuestra revolución humana y nuestras actividades por el kosen-rufu en esta segunda mitad del año: «La alegría de avanzar con el mismo propósito»;2 y con el sublema que da título a este artículo –«Protagonizando la transmisión del budismo del sol»–, que expresa la determinación de impulsar ese avance a través del shakubuku.3

En una época en la que abundan la desconfianza y los miedos, en sociedades cuyos integrantes no son respetados y en las que la valoración de la vida está en retroceso, el shakubuku en el budismo de Nichiren Daishonin implica ponerse de pie por propia determinación, sin depender de nadie. Y, con esta actitud resuelta, izar el estandarte del respeto al ser humano y a la dignidad de la vida.

Para el sábado 12 de septiembre está prevista la presentación en el Centro Cultural Soka, con emisión en directo, del tercero de los «Volúmenes del Instituto Ikeda», colección que resulta de la colaboración editorial entre dicho instituto y Ediciones Civilización Global. El nuevo libro es Nuestro futuro, nuestra elección: Fragmentos escogidos de las propuestas de paz de Daisaku Ikeda. En él encontramos este pasaje de la propuesta de paz que Ikeda Sensei presentó en 2016:

El fundamento del budismo es la creencia en la dignidad inherente a todos los seres. Pero, como indica el siguiente pasaje de una enseñanza de Shakyamuni, esa conciencia se despierta a través de un arduo proceso de autorreflexión y autoconocimiento: «Todos temen la violencia, todos aman la vida. Pensando que todos sienten como tú, no mates, no hagas matar».4

En otras palabras, el budismo toma como punto de partida el impulso humano universal a evitar el sufrimiento y el daño; y también la conciencia inequívoca del valor singular que tiene nuestro propio ser. Esto nos conduce a comprender que los demás deben de sentir lo mismo. En la medida en que nos ponemos en el lugar del otro, podemos percibir sus sufrimientos como algo tangible y real. Shakyamuni nos exhortó a ver el mundo con una mirada de empatía y a elegir una manera de vivir que proteja a todos los congéneres de la violencia y la discriminación.

El altruismo de la filosofía budista no deriva de la negación del yo. Lo que nos abre a la universalidad de la angustia humana, más allá de toda diferencia étnica o nacional, es la conciencia del dolor inevitable de nuestra propia existencia y el apego que sentimos al recorrido vital que nos ha llevado hasta donde estamos. Cuando decidimos no ignorar el sufrimiento de alguien como algo ajeno a nosotros es cuando hacemos brillar de manera genuina nuestra humanidad.5

El tercero de los «Volúmenes del Instituto Ikeda»

¿Cómo expandir la red solidaria de personas dedicadas al bien? ¿Cómo construir una sociedad de convivencia armoniosa y pacífica? La enseñanza budista aclara que este proceso conlleva hacer frente y transformar la oscuridad fundamental inherente a la vida y el ser humano. 

En la práctica del budismo Nichiren en la Soka Gakkai, el shakubuku se basa en la filosofía de respeto a las demás personas y significa, al mismo tiempo, rebatir el error de quienes denigran la vida humana, declarando la verdad de forma cabal, completa e inequívoca; y trascendiendo todas las diferencias y superando las barreras –como las étnicas o nacionales– que tienden a dividir y marginar a los seres humanos.

El shakubuku es una práctica que, partiendo de uno, está volcada en los demás; un ejercicio concreto de amor compasivo y de fe en la naturaleza de Buda. Es un acto que corporeiza el más elevado respeto por las personas, y que requiere la valentía de hablar abiertamente y en profundidad acerca de las enseñanzas del budismo. Practicarlas centrándose en uno mismo puede parecer una opción más cómoda, pero no constituye el auténtico camino hacia la iluminación.

El Sutra del loto brinda un modelo de shakubuku a través de la figura del bodisatva Jamás Despreciar, quien se inclinaba ante toda persona con la que se encontraba, diciéndole que la respetaba sinceramente porque, con toda certeza, poseía la naturaleza de Buda. De entrada, su comportamiento era objeto de burla, e incluso era respondida con intentos de agresión. Pero estos no conseguían desalentarlo ni hacerlo desistir.

Jamás Despreciar se dirigía directamente a la naturaleza de Buda de los demás. Su actitud refutaba, tácita pero esencialmente, la visión limitada que las personas con quienes trataba tenían de sí mismas.

Como seres humanos, tendemos a poner límites en función de lo que creemos que somos, de lo que nos sentimos capaces de hacer, de lo que esperamos de la vida. Vienen a ser los parámetros con los que nos definimos a nosotros mismos en un momento dado. Pero existe el peligro de que quedemos constreñidos por una visión estrecha de nuestra identidad y del mundo; y, si esta es puesta a prueba, podemos incluso percibirlo como una amenaza. El budismo, en cambio, nos invita a desafiar nuestros preconceptos sobre nosotros mismos en un sentido positivo y expansivo.

Dicho esto, la meta del shakubuku no es probar que la visión de uno es superior a la de otro, en el marco de una preocupación superficial y una postura argumentativa. El espíritu del shakubuku es el del amor compasivo, dirigido a que la otra persona pueda creer en el inmenso e inexplorado potencial de su propia vida.

Habiendo culminado «Mi campaña de Osaka» con maravillosas experiencias,6 y tras un agosto de amistad,7 este mes retomamos con convicción e ímpetu renovados nuestras reuniones de diálogo. Estas representan, como a menudo recalcamos aquí, el principal escenario que nos brindamos para aunar a todas las personas con las que estamos creando vínculos como buenos amigos y amigas,8 así como un trampolín hacia otros escenarios de crecimiento.

En 1956, a continuación de la Campaña de Osaka, tuvo lugar en Japón otro emprendimiento histórico liderado por un joven Daisaku Ikeda. Con 28 años demostró que un pequeño grupo, en un área situada a casi mil kilómetros de la capital, podía lograr un crecimiento extraordinario mediante el diálogo, el aliento a los practicantes y la propagación del budismo. Nos referimos a la Campaña de Yamaguchi.

Durante los meses de octubre y noviembre de 1956 y enero de 1957, el número de miembros de la Soka Gakkai en la prefectura de Yamaguchi se multiplicó por diez. Aquella experiencia contribuyó al crecimiento sucesivo de la comunidad Soka en todo el país, y reafirmó la convicción de que la fuerza y la pasión de la juventud es lo que genera el impulso para cambiar la época.

En nuestro caso, este mes de septiembre el Departamento de Estudiantes realizará su curso presencial anual. Será, de hecho, el mismo 12 de septiembre. Esta coincidencia con el acto de presentación de libro antes citado es buscada y significativa, ya que los estudiantes de la SGEs vienen profundizando mes tras mes en los contenidos de las propuestas de paz de Ikeda Sensei, a través de su lectura y de debates.

El curso de esta agrupación juvenil será uno de los impulsos previos de #Despiertapaz2026. Esta nueva edición de la asamblea que viene convocando anualmente el Departamento de Jóvenes de la SGEs busca, como las anteriores, concienciar sobre la misión de crear la paz y erradicar la guerra. Están invitados a participar en ella, el domingo 4 de octubre, miembros, simpatizantes e invitados jóvenes.

Centrándonos una vez más en las reuniones de diálogo y en el desarrollo de los departamentos de Jóvenes y Futuro, ¡seamos genuinos protagonistas de la transmisión del budismo del sol! Y, de ese modo, demos continuidad a la tradición humanista heredada de Nichiren Daishonin y los tres presidentes fundadores de la Soka Gakkai.


  1. Dadas las fechas de celebración del curso, posteriores al cierre de esta edición, su desarrollo será cubierto en el número de octubre de CGlobal. ↩︎
  2. Esta frase fue el título del artículo publicado en esta misma sección en CGlobal, n.º 254, junio 2026, que fue inspirado por la orientación transmitida en la asamblea europea de la Soka Gakkai celebrada en Fráncfort el 9 de mayo pasado. ↩︎
  3. El shakubuku se puede definir, en términos sencillos, como la dedicación a transmitir la enseñanza del budismo Nichiren. ↩︎
  4. Dhammapada, la esencia de la sabiduría budista, trad. por Carmen Dragonetti, Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1995, pág. 136. ↩︎
  5. IKEDA, Daisaku: Nuestro futuro, nuestra elección: Fragmentos escogidos de las propuestas de paz de Daisaku Ikeda, Guadalajara y Rivas-Vaciamadrid: Instituto Ikeda y Ediciones Civilización Global, 2026, págs.95-96. ↩︎
  6. Esta campaña lanzada por la SGEs a inicios de este año tuvo una primera etapa hasta mayo y se extendió hasta julio. ↩︎
  7. El calendario de actividades de la SGEs se reduce sensiblemente en agosto para favorecer el cultivo de los vínculos humanos en el contexto característico de ese mes, en el que muchas personas modifican sus rutinas para pasar más tiempo con familiares o amigos. ↩︎
  8. Nichiren Daishonin escribe que «la mejor forma de lograr la Budeidad es encontrar un buen amigo. […] [D]eberíamos salir en busca de un buen amigo» (Tres maestros del Tripitaka oran para que llueva, en END, pág. 627). «Buen amigo» se refiere aquí a la persona virtuosa y recta que ejerce una buena influencia, guiando a otras hacia la enseñanza correcta o ayudándolas en su práctica. ↩︎