«Tened sueños, hacedlos grandes»

Al Departamento Futuro de la SGEs


¡Hola, compañeros y compañeras del Departamento Futuro!

Deseamos que estéis teniendo un verano lleno de diálogos maravillosos, y que en estos días de descanso escolar estéis disfrutando mucho de vuestros familiares y amigos.

Hablando de familia, amistades y estudios, Ikeda Sensei nos recuerda:

Vuestros padres, madres y familiares, así como los miembros de la Soka Gakkai que viven cerca de vosotros […], están alentándoos y apoyándoos para que podáis hacer realidad vuestros sueños. Todos nuestros amigos, en todo el mundo, tienen las mayores expectativas puestas en vosotros. […]

Sois, todos y todas, cachorros de león. Tened sueños, hacedlos aún más grandes y dad un nuevo paso hacia su realización. La mayor fuerza generadora de esperanza es entonar Nam-myoho-renge-kyo: ¡hacerlo os permitirá desplegar vuestro ilimitado potencial!1

Este mes os invitamos a todos –Picassos, Casals, familiares y amigos– a conocer la experiencia de una familia que ilustra la clase de apoyo a la que aluden estas palabras de Sensei. La comparten desde Barcelona Daniela, de 14 años, y su mamá, Lizeth Quispe.


Daniela y su familia

¡Muchas gracias por aceptar nuestra invitación a conversar! Nos gustaría saber cómo vivís la práctica budista en vuestra familia…

Lizeth: Yo nací en una familia budista. Mi mamá, la abuela de Daniela, fue quien nos transmitió la práctica. Fue un gran pilar en nuestras vidas. Siempre abría nuestra casa para las reuniones de diálogo y recuerdo su gran lucha. Falleció cuando yo tenía 9 años, pero mi padre no bajó la guardia y continuamos desafiándonos por el kosen-rufu.

Mis hermanos y yo nos fuimos haciendo mayores, y mi papá nos alentó a recibir el Gohonzon cuando quisiéramos formar una familia. Migré desde Perú a España sin haberlo recibido, pero tenía muy clara mi meta y, cuando llegué, contacté enseguida con las compañeras de Bilbao, donde residía, y empecé a participar en las reuniones de diálogo de la Soka Gakkai. Finalmente, recibí mi Gohonzon estando embarazada de Daniela. Mi pareja me acompañó a Madrid para la ceremonia, y ahí empezó nuestra verdadera lucha.

Tras una serie de circunstancias y un breve regreso a Perú, volvimos a España, pero esta vez a Barcelona, donde en ese momento había más oportunidades laborales para mi pareja y para mí. En la familia hemos pasado épocas duras, pero siempre y ante todo hemos tenido la práctica y a los compañeros de fe.

Daniela: Mi madre siempre me ha llevado a las actividades. Recuerdo que de pequeña hacía daimoku y gongyo aunque no me lo sabía bien. Ahora me da felicidad cuando nos llega una invitación para un encuentro del Departamento Futuro (DF), y siempre intento cuadrar los planes con mis amigas o con mi familia para poder asistir. Me siento feliz de reencontrarme con mis amigos del DF, y también con las responsables.

Lizeth: Es cierto, siempre nos organizamos en casa para que ella pueda asistir. Pero para mí lo más importante es que el deseo de ir nace de ella.

Daniela: A las reuniones de diálogo me cuesta más asistir, aunque cuando hay asambleas conmemorativas o algún encuentro especial siempre participo haciendo la pancarta, tarjetitas o recuerdos junto con una compañera del DF. De pequeñas hacíamos bailes y coreografías.

Daniela, ¿con qué metas encaras el nuevo curso escolar?

Daniela: En el colegio va a haber cambios y van a mezclar diferentes clases del mismo curso, por lo que tendré compañeros distintos. Pero quiero seguir manteniendo mi nivel en los estudios –incluso mejorarlos, no conformarme– y evitar los conflictos con mis compañeros. Además, me he puesto como objetivo aprender a hacer bien el gongyo antes de acabar el año.

Estoy en un momento importante, porque ya empiezo 3.º de la ESO y tengo que ir pensando qué bachillerato quiero hacer y qué carrera quiero cursar después. Antes tenía muy claro que iba a ser doctora, pero ahora prefiero ser educadora infantil, aunque mis padres me dicen que no tengo paciencia con los niños, sobre todo con mi hermano…

Lizeth: Nuestra determinación en realidad es que sea ella misma. Ya es muy responsable en sus estudios. Cuando era más pequeña, yo la acompañaba en las tareas, pero terminando primaria nació su hermano y se me complicaba estar tan volcada en ella. Este cambio le costó un poco, pero ahora no tengo de qué preocuparme.

Daniela: Para este nuevo curso también me he determinado en ir a vóley para vencer mi timidez. Este verano he asistido a un casal de vóley. Al principio no quería ir porque no conocía a nadie, pero una amiga del colegio se apuntó y me animé. Me fue bastante bien e hice más amigas… A veces me pongo muy nerviosa pensando en qué pensarán los demás de mí, pero recito tres veces Nam-myoho-renge-kyo y me siento más segura de mí misma. Aunque también es cierto que, cuando tengo que sacar la voz, lo hago a pesar de tener miedo o de sentirme insegura.

¡Enhorabuena, Daniela! Esperamos que cumplas todos tus sueños. Sin duda cuentas con el apoyo de tu familia… 

Lizeth: Cuando tenemos algún desafío, siempre hacemos daimoku. Por ejemplo, un tiempo atrás mi pareja hizo un curso de grado superior y estaba preocupado por las prácticas, porque desde el primer día le dijeron que, al terminarlas, no iba a formar parte de la empresa.

Daniela y yo nos determinamos a transformar la situación y oramos juntas por ello. El día en que terminó sus prácticas, me llamó con lágrimas en los ojos diciéndome que le habían hecho un contrato.

Estoy muy orgullosa de la familia que estamos formando.

Daniela: Yo también estoy muy orgullosa.

Lizeth: Nos determinamos juntas a construir una buena salud, estabilidad laboral, tiempo de vida para poder compartir momentos de disfrute en familia, a estar unidos, respetarnos y tener comprensión en casa.

Tengo el recuerdo de cuando era niña y participaba en las actividades de la Soka Gakkai, y quiero que mi hija también lo tenga. Tengo el legado de la lucha de mi madre, y ahora quiero transmitírselo a mi hija y mi hijo, para que disfruten de esta etapa. 


Para seguir disfrutando del tiempo juntos, podéis acceder al juego Gran Montaña, que presentamos en agosto del año pasado.


  1. IKEDA Daisaku: Un arcoíris de esperanza, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2022, pág. 126. ↩︎