Tres de mayo, la renovación de un compromiso eterno

Orientación para la Soka Gakkai de España

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Hay una fecha que nos motiva a esforzarnos con seriedad y tenacidad, por difícil que sea nuestra situación; una fecha que celebramos junto a compañeros de ideales; una fecha en que festejamos nuestra lucha conjunta y la relanzamos, en una nueva partida llena de vibrante energía: es el 3 de mayo, el Día de la Soka Gakkai.

Este mes se cumplen 75 años del 3 de mayo de 1951. Fue un jueves brillante: no había una nube en el cielo, la tierra estaba iluminada y el corazón de los miembros rebosaba de alegría. Ese día, tras superar infinidad de obstáculos, Josei Toda asumió la segunda presidencia de la Soka Gakkai. Su discípulo directo, Daisaku Ikeda, había orado y se había esforzado intensamente para hacerlo posible.

Este mes se cumplen 75 años del 3 de mayo de 1951. […] Ese día, tras superar infinidad de obstáculos, Josei Toda asumió la segunda presidencia de la Soka Gakkai. Su discípulo directo, Daisaku Ikeda, había orado y se había esforzado intensamente para hacerlo posible.

Durante su encarcelamiento como prisionero de conciencia (entre julio de 1943 y julio de 1945), el maestro Toda había despertado a su identidad como Bodisatva de la Tierra. Con la convicción que emanaba de esa toma de conciencia, durante la ceremonia de asunción juró –aun en una época como aquella, en la que reinaban la inestabilidad y la incertidumbre– que la Soka Gakkai se consagraría a la noble misión de lograr el kosen-rufu en Japón y en el mundo entero.

En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, Nichiren Daishonin afirma: «El “gran juramento” se refiere a la propagación del Sutra del loto».1 El gran juramento del kosen-rufu es el compromiso que palpita en el corazón de los seguidores del Daishonin. Propagar el Sutra del loto, la enseñanza de la iluminación universal –o, en otras palabras, propagar la Ley esencial de Nam-myoho-renge-kyo– significa difundir amplia y profundamente en la sociedad la filosofía de respeto por el valor supremo de la vida y por la dignidad humana. Significa salir en busca de quienes sufren y encender una llama de esperanza y coraje en sus corazones, para que puedan seguir viviendo y superar cualquier adversidad. Significa proclamar el ideal de construir una sociedad pacífica y próspera, basada en los principios humanísticos que sostiene el budismo, y sentar los cimientos indestructibles de la paz mundial. Promover el kosen-rufu es, sin duda, la clave para transformar el destino de la humanidad. 

El 3 de mayo es el día del juramento eterno del maestro por el kosen-rufu. Y es también el día en que los discípulos se comprometen con esa noble causa. Un pasaje del Sutra del loto señala: «Las personas que habían conocido la Ley / vivieron en distintas tierras de Buda, aquí y allá, / y renacieron constantemente en compañía de sus maestros».2 Maestro y discípulo están siempre unidos, envueltos en la eterna luz de la Ley Mística, compartiendo alegrías y pesares y venciendo juntos. 

En su ceremonia inaugural, Toda Sensei afirmó claramente que el kosen-rufu, el grandioso emprendimiento de sembrar la paz para toda la humanidad, solo podría lograrse mediante «un diálogo cara a cara, de vida a vida». En otras palabras, es esencial que perseveremos en nuestros esfuerzos por acercarnos a una persona tras otra, tomarnos el tiempo que sea necesario para conocerlas, e invitarlas reiteradamente a dialogar, sincera y amistosamente. «Continuidad y reiteración»:3 este es el camino seguro hacia el kosen-rufu, y el que estamos siguiendo en «Mi campaña de Osaka».

En su ceremonia inaugural, Toda Sensei afirmó claramente que el kosen-rufu, el grandioso emprendimiento de sembrar la paz para toda la humanidad, solo podría lograrse mediante «un diálogo cara a cara, de vida a vida».

Ikeda Sensei mismo, justo antes de asistir a la ceremonia del 3 de mayo de 1951, había logrado introducir a un nuevo amigo al budismo del Daishonin. Y al escuchar el juramento de su maestro ese día, decidió responder con esfuerzos aún más dinámicos en el diálogo con sus amistades acerca de la grandeza de la Soka Gakkai y el budismo.            

Lo importante es fortalecer los lazos entre las personas y crear ámbitos de armonía humana, «repúblicas del humanismo» en cada vecindario y en la sociedad. Lograr la verdadera armonía humana en el mundo requiere esfuerzos cuidadosos y pacientes; es un gran desafío que ninguna de las figuras heroicas de la historia ha podido lograr todavía. No es exagerado decir que expandir y profundizar los lazos entre los seres humanos es uno de los desafíos más acuciantes que hoy enfrenta la humanidad.

Lo importante es fortalecer los lazos entre las personas y crear ámbitos de armonía humana, «repúblicas del humanismo» en cada vecindario y en la sociedad. […] No es exagerado decir que expandir y profundizar los lazos entre los seres humanos es uno de los desafíos más acuciantes que hoy enfrenta la humanidad.

En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, el Daishonin comenta las acciones del bodisatva Jamás Despreciar:

Jamás Despreciar tiene los pies firmemente plantados en los tres potenciales inherentes a la naturaleza de buda4 que representan la naturaleza del Dharma y el verdadero aspecto de la realidad, es decir, Nam-myoho-renge-kyo, [corazón de] los veinticuatro ideogramas [que componen este pasaje del Sutra del loto]. «Siento profundo respeto por vosotros. Jamás osaría trataros con desprecio o arrogancia. ¿Y por qué? Porque practicaréis el Camino del bodisatva y entonces seréis capaces de conseguir la budeidad».5 Acto seguido se inclina ante las cuatro clases de creyentes [monjes, monjas, laicos y laicas] que, por su profunda ignorancia, viven envueltos en la arrogancia absoluta. Con este gesto, lo que hace es reverenciar la naturaleza de buda latente y no manifiesta en los seres vivos.6

El bodisatva Jamás Despreciar era denigrado, insultado y atacado con palos y piedras, pero no albergaba miedo. Su convicción interior se mantenía incólume y firme, porque sus pies estabanfirmemente plantados en la gran tierra de la Ley Mística. En otras palabras, lo guiaba el espíritu del «Sutra del loto de los veinticuatro caracteres», que proclama que todas las personas son nobles y pueden lograr la budeidad mediante la práctica del bodisatva. Creía en el infinito potencial latente de cada individuo, y por eso avanzaba tenazmente, emprendiendo una acción y luego otra para encontrarse y conversar con quienes lo rodeaban. 

En la Soka Gakkai practicamos la Ley Mística tal como enseña el Buda: con pensamientos, actos y palabras; nuestra meta es el kosen-rufu, la felicidad y el bienestar de los demás, y la prosperidad de la sociedad. Somos un gran cónclave de personas comunes que se sostienen sobre sus propios pies; nos esforzamos incansablemente en nuestras comunidades, y empleando nuestras voces con sinceridad y valor en bien de la verdad y la justicia.     

Exactamente nueve años después de la asunción de la presidencia de la Soka Gakkai por Josei Toda, su discípulo lo sucedió en el cargo. Al asumir como tercer presidente el 3 de mayo de 1960, Daisaku Ikeda hizo suyo el mismo gran juramento.               

Ese día, de nuevo bendecido con un cielo azul, compuso un poema temprano por la mañana:

Me pongo de pie
resuelto
como presidente,
por la Soka Gakkai y el kosen-rufu.

El 3 de mayo es y será eternamente la fecha en que celebramos el juramento del maestro y el discípulo que luchan juntos por el kosen-rufu.

En el capítulo «La parábola de la ciudad fantasma» del Sutra del loto, el guía que –en la parábola que le da nombre– conduce a un numeroso grupo de personas a lo largo de un camino largo y peligroso utiliza su sabiduría para permitirles renovar sus fuerzas y ánimos, a fin de que puedan llegar a salvo a destino. Entonces, cuando ya han podido descansar y recuperarse, les dice: «Ahora, poneos en marcha».7 Ponernos en marcha, seguir adelante, avanzar… Estas son, también, nuestras consignas.

El desarrollo de la Soka Gakkai se basa en el espíritu de la «verdadera causa», la postura de avanzar siempre tomando el momento actual como punto de partida. Nuestra mirada está puesta siempre en el futuro y en nuevos desafíos. El espíritu Soka palpita en la vida de quienes siguen avanzando un paso más, siempre desafiándose por progresar, aunque sea un poco.

El Daishonin escribe: «El viento sigue soplando sin cesar, aunque los árboles deseen estar en calma; la primavera cede paso al verano, aunque quisiéramos que perdurara».8 Todo se mueve incesantemente, en la vida y en el mundo. El avance del kosen-rufu, también, debe mantenerse sin detenerse ni un momento, porque innumerables personas que ansían la paz y la felicidad están esperando. ¿A cuántas de ellas podremos recibir este mes en las asambleas «Mi decisión es la esperanza»?

Innumerables personas que ansían la paz y la felicidad están esperando. ¿A cuántas de ellas podremos recibir este mes en las asambleas «Mi decisión es la esperanza» [en los grupos de diálogo de la SGEs]?

En estos encuentros, que celebraremos en los grupos de diálogo de la SGEs, además del Día de la Soka Gakkai festejaremos el día de las Madres de la Soka Gakkai (3 de mayo) y el Día de los Sucesores (5 de mayo). Haciendo de la esperanza nuestra decisión, ¡avancemos enérgicamente, con el juramento de la lucha conjunta de maestro y discípulo ardiendo en nuestro corazón!

«CONTINUIDAD Y REITERACIÓN»

En una ocasión, Daisaku Ikeda citó varias reflexiones de Jean Monnet, considerado uno de los padres fundadores de la Unión Europea:

Monnet dijo: «Hay que modificar el rumbo de los acontecimientos. Para ello, es menester cambiar las actitudes humanas». Consciente de que no bastaban meras palabras, declaró: «Solo la acción inmediata sobre un punto esencial puede alterar la situación estática de la actualidad. Esta acción debe ser radical, real, inmediata y drástica». Lo que hace falta son acciones audaces, prácticas y rápidas. También recalcó la necesidad de la «continuidad y reiteración» en la laboriosa tarea de producir cambios. Así resumió Monnet el espíritu primordial en que se basó su propio esfuerzo infatigable durante toda la vida. Sus palabras reflejan una filosofía con muy profundas implicaciones. Transmiten que, cuando uno inicia una empresa, debe perseverar en sus esfuerzos. Tenemos que seguir intentándolo, seguir desafiándonos una y otra vez, sin renunciar. Cada gran hazaña de la historia se ha logrado mediante esta clase de compromiso simple, pero sólido como la roca.

(Extraído de IKEDA: Daisaku: «3 de mayo, la jornada en que celebramos la lucha conjunta de maestro y discípulo», Seikyo Shimbun, 4/5/2011; las citas provienen de MONNET, Jean: Memoirs(Memorias), Londres: William Collins Sons, 1978, págs. 291 y 470).


  1. OTT, pág. 82. ↩︎
  2. SL, cap. 7, pág. 140. ↩︎
  3. Véase el texto complementario en el recuadro. ↩︎
  4. Basado en el Sutra del loto, T’ien-t’ai estableció que todas las personas están dotadas de tres potenciales inherentes a la naturaleza de buda: la naturaleza de buda innata, la sabiduría necesaria para percibirla y los actos necesarios para desarrollarla. Y que, por tal razón, pueden lograr la iluminación. ↩︎
  5. SL, cap. 20, pág. 264. ↩︎
  6. Véase OTT, pág. 162. ↩︎
  7. SL, cap. 7, pág. 136. ↩︎
  8. Los beneficios del Sutra del loto, en END, pág. 705. ↩︎