Un cambio interior profundo
Mitsuhiro Pérez | Tenerife

Nací en 1991 en una familia budista. De niño acompañaba a mis padres al centro cultural de la Soka Gakkai de Tenerife y, aunque pasaba el tiempo jugando y corriendo, de alguna manera me fui imbuyendo del budismo Nichiren, sus enseñanzas, la historia de la organización y del corazón de los tres presidentes. Era muy normal escuchar hablar sobre Ikeda Sensei y la relación de maestro y discípulo, pero, la verdad, no la entendía muy bien en ese momento.
Aunque siempre escuché a mí madre hablar de Sensei, yo todavía no había creado un vínculo personal con él. Esto cambió en la adolescencia, cuando comencé a entonar daimoku con determinaciones concretas y empecé a leer La nueva revolución humana. En ese momento, surgió en mí el vínculo de maestro y discípulo, y a medida que leía las orientaciones de Ikeda, este vínculo se fortalecía con la misma intensidad con la que me alentaban sus palabras.
Cuando empecé a trabajar, tuve que enfrentar una realidad denigrante y abusiva, pero pude basarme en las orientaciones de Sensei dedicadas a los jóvenes, donde hacía énfasis en la postura que debemos tener ante las dificultades. Recuerdo que me desafié con dos horas de daimoku diarias, y a los seis meses experimenté un cambio interior a un nivel muy profundo. Comencé a ver mi realidad y a pensar de una manera totalmente diferente: pude disfrutar de las labores que el trabajo me exigía, y esto me sirvió para profundizar mi fe en la práctica y la relación con Ikeda Sensei. Gracias a sus palabras y esfuerzo por alentar a todas las personas, he podido seguir desarrollando y ahondando en la relación de maestro y discípulo.
Mi firme determinación es aportar a la creación de una Soka Gakkai de España juvenil; me desafío en alentar y forjar a los jóvenes que tomarán el relevo del kosen-rufu y continuarán con el legado de maestro y discípulo.
