Un diálogo de dimensión humana

Desde el Departamento de Estudiantes de la SGEs


Después del curso nacional del Departamento de Estudiantes del 12 de septiembre, en el que profundizamos en las propuestas de paz de Daisaku Ikeda y abordamos el desarme interior,1 este mes queremos relacionar este concepto con otros dos, esenciales: 1) el diálogo como herramienta de cambio y 2) abordar la realidad desde una escala humana.

Daisaku Ikeda afirma que «la misión de la SGI en la sociedad es emplear el espíritu que brota de las profundidades de la vida para luchar contra las fuerzas –violencia, autoritarismo, materialismo– que violan la dignidad humana»2 y que, «en términos concretos, la esencia de esta batalla espiritual yace en no perder jamás la fe en el poder de las palabras, ni el compromiso a dialogar bajo cualquier circunstancia».3

Esto se relaciona con el desarme interior, ya que lo presenta como una lucha dentro de la propia persona: no responder a la violencia reproduciendo violencia, sino desarrollar diálogo, humanidad y capacidad de comprensión. Más adelante, el maestro Ikeda añade:

El camino a seguir, creo yo, está en desarrollar un paradigma de dimensión humana mediante el cual podamos entender nuestro mundo y el lugar en el que nos encontramos. Cuando digo de «dimensión humana» estoy refiriéndome a una manera de pensar que nunca se desvíe de la escala de lo humano. Es, simultáneamente, una sensibilidad hacia la vida como un todo y también a los detalles del día a día de la existencia humana. Creo que es un acercamiento que se requiere urgentemente en respuesta a los desafíos de nuestros tiempos.4

Aquí el desarme interior puede entenderse como recuperar la sensibilidad ante el sufrimiento de otras personas. Es especialmente interesante la propuesta de desarrollar una sensibilidad hacia la vida en general, pero centrada en los detalles corrientes de la cotidianeidad de la gente. En otras palabras, si nos volvemos incapaces de percibir el sufrimiento del otro, resulta más fácil aceptar la violencia.

Pero el desafío que se nos plantea no siempre es sencillo: seguir utilizando el diálogo como herramienta para solucionar todos los conflictos, incluso aquellos en los que tenemos menos esperanza de ver una solución, no es fácil. Para ello, sin duda es necesario seguir desarmándonos a nosotros mismos. Así lo propone Sensei:

Resueltos a no discriminar a nadie a partir de estereotipos o de limitaciones impuestas desde afuera, podemos reconocer la unión que existe en la base de cualquier conexión positiva o negativa, y consagrarnos con toda la energía vital que nos sustenta al tipo de diálogo que transformará incluso los conflictos en conexiones positivas. Es en este tipo de desafío donde se puede percibir la auténtica contribución de un humanismo basado en principios budistas.5

¡Sigamos dialogando!


  1. Puede leerse más sobre el curso en la sección «Actualidad» de este número. ↩︎
  2. IKEDA, Daisaku: Una ética global de coexistencia: hacia un paradigma de “dimensión humana” para nuestra época. Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2003, pág. 2. ↩︎
  3. Ib. ↩︎
  4. Ib., pág. 5. ↩︎
  5. IKEDA, Daisaku: Hacia una nueva era del diálogo: la exploración del humanismo. Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización global, 2005, págs. 10 y 11. ↩︎