Una danza jubilosa

Recursos para la introducción de las reuniones de diálogo de la SGEs

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Aunque no sean el honorable Mahakashyapa, deberían estar todos bailando. Aunque no sean Shariputra, deberían estar brincando y danzando. Cuando el bodhisattva Prácticas Superiores irrumpió de la tierra, ¿acaso no lo hizo bailando?

↳ Pasaje de El gran mal y el gran bien, en END, pág. 1165. No se conoce la fecha de esta carta ni su destinatario. A juzgar por el contenido, es posible que haya sido enviada por Nichiren Daishonin a algún creyente que enfrentaba dificultades a causa de la fe. En el escrito alienta a sus discípulos a considerar las adversidades como el presagio de un gran bien, y a regocijarse como Mahakashyapa y Shariputra. Según expone el Sutra del loto, al escuchar la enseñanza de la iluminación universal expuesta por el Buda y comprender que también ellos llegarían a ser budas, bailaron de alegría.

En el diálogo que mantuve con Arnold J. Toynbee (1889-1975), uno de los historiadores más importantes del siglo XX, analizamos en qué medida la religión podía servir como base para una filosofía de coexistencia, que insuflara nueva vida en la civilización y permitiera a la humanidad confrontar y superar los males que amenazaban su subsistencia.1 En particular, el doctor Toynbee veía en el budismo Mahayana un gran potencial en esta dirección. 

En una época de oscuridad y de agitación, el mundo necesita imperiosamente una filosofía de vida que le brinde fuerzas e inspiración. También necesita valores humanos de integridad y de firmes principios, y establecer lazos de solidaridad entre ciudadanos comunes unidos por vínculos de profunda confianza. El doctor Toynbee consideraba que la Soka Gakkai era una esperanza para la humanidad, por su filosofía sin igual, sus valores humanos y su solidaridad.2

Efectivamente, nada es tan inspirador como la jubilosa danza de las personas que han aprendido a superar todas las limitaciones y obstáculos. Nada conmueve tanto el corazón como las canciones de quienes han entonado un daimoku sincero y comprometido.3

Lo importante no es no tener dificultades, sino la forma en que reaccionamos cuando ocurren. Si nos decidimos a crear una historia maravillosa, si nos armamos del valor de un león rey y actuamos con resolución, podemos convertir una gran desgracia en un gran bien.4

Nada es tan inspirador como la jubilosa danza de las personas que han aprendido a superar todas las limitaciones y obstáculos.

Desde luego, el exultante estado vital al que se alude en esta sección no se manifiesta necesariamente o siempre a través de bailes. Dicho esto, en el movimiento Soka la danza, la música y otras manifestaciones artísticas son objeto del máximo respeto y ocupan un lugar destacado, como expresiones excelsas del espíritu humano.

Daisaku Ikeda siempre se mostró convencido de que las artes y la cultura tienen el poder de trascender las diferencias, acercar a las personas y unir los corazones, independientemente de la nacionalidad o la etnia. En La nueva revolución humana, leemos:

El gran arte es una manifestación del humanismo y, como tal, expresa libertad y diversidad. Es el polo opuesto de la barbarie que busca suprimir y controlar al pueblo mediante la fuerza militar, la violencia u opresiones. Por eso, puede trascender los límites y las restricciones de la política y, en un nivel mucho más profundo, ayuda a cimentar lazos de amistad, empatía y entendimiento mutuo. Siento que el enorme potencial del arte puede contribuir, más que ninguna otra cosa, a la paz en el mundo.5

Una muestra de ello, entre tantas otras que se podrían citar, es que entre las primeras instituciones que fundó Ikeda Sensei estuvo la Asociación Concertística Min-On (1963), que más de seis décadas después sigue promoviendo intercambios de cultura musical para promover la comprensión y el respeto entre pueblos y personas de todo el mundo.

Grupo Semillas de Luz: En este grupo de diálogo del norte de Lanzarote saben muy bien que «lo importante no es no tener dificultades, sino la forma en que reaccionamos cuando ocurren», entonan «un daimoku sincero y comprometido» y perseveran en su lucha con el espíritu de convertir incluso «una gran desgracia en un gran bien». Como resultado, en sus sonrisas podemos percibir la danza de sus corazones. ¡Enhorabuena! | Foto enviada por Susana de Iscar

Buzón: prensa@ediciones-civilizacionglobal.com


  1. Véase TOYNBEE, Arnold J. y Daisaku IKEDA: Elige la vida, Guadalajara y Rivas-Vaciamadrid: Instituto Ikeda y Ediciones Civilización Global, 2022. ↩︎
  2. IKEDA, Daisaku: «Una organización juvenil y de desarrollo dinámico», Seikyo Shimbun, 1/1/2011. ↩︎
  3. IKEDA, Daisaku: «La pureza de los jóvenes da esperanza a la sociedad», Seikyo Shimbun, 14/7/2014. ↩︎
  4. IKEDA, Daisaku: «La travesía del maestro y los discípulos hacia el kosen-rufu mundial», Daibyakurenge, octubre de 2020. ↩︎
  5. IKEDA, Daisaku: La nueva revolución humana, vols. 5 y 6, Rivas-Vaciamadrid: Ediciones Civilización Global, 2013, pág. 28. ↩︎